Crónica de un secuestro

Laura estaba atada a una silla de metal y el hombre fue hasta ella. Sostenía un vaso rebosante de vodka, el líquido se derramaba por sus bordes. Un hombre sujetó su cabeza de la chica hacía atrás y Marco derramó el líquido en su boca. Entre ambos la forzaron a cerrar la mandíbula tapó su nariz a fin de obligarla a ingerir aquel líquido.

Cuándo lo hizo, Laura sintió náuseas y tosió copiosamente. Repitieron aquello varias veces. Era menor de edad y sin  embargo sus formas apuntaban a las de una mujer. A pesar de obnubilarse sus sentidos y percibir un mareo incipiente observó a su hermana Raquel desfallecida sobre la cama que había frente a ella.

Raquel era su hermana mayor, acababa de cumplir dieciocho años y aquella tarde la había ido a recoger al colegio. Sus facciones hacían indudable su parentesco, ambas eran muy hermosas, cabello liso y rubio, ojos inmensamente azules, nariz aguileña…  Cuando las asaltaron los esbirros de Rubén no pudieron evitar que las introdujesen en volandas en una camioneta negra. Sin testigos en su entorno colocaron sendos pañuelos humedecidos en cloroformo bajo sus fosas nasales y a pesar de evitar inspirar por la nariz todo el tiempo que pudieron el esfuerzo realizado por la resistencia que ofrecían y la ansiedad hicieron que solo unos segundos después se sumiesen en un sueño desvanecedor.

Laura  sacudía su cuerpo con gestos  espasmódicos en la más absoluta impotencia mientras el líquido fluía por la comisura de sus labios humedeciendo su camisa blanca. Tenía los ojos vidriosos y sentía un mareo brutal, estaba a punto de desfallecer, pero Rubén sabía cuál era la dosis exacta para evitar el coma etílico.  Ambas vestían unos jeans muy ceñidos y  blusas blancas abotonadas hasta el cuello. El  cabello de Laura se deslizaba por su frente en mechas despeinadas y su rostro parecía desencajado. Observo como Raquel despertaba confusa y se incorporaba sobre la cama llevándose las manos a su frente, tardó un tiempo en hacerse una composición de lugar y cuando lo hizo se sobresaltó, observó a su hermana e intentó vanamente ir en su ayuda pero dos hombres la inmovilizaron sobre la cama aferrando sus brazos. Reparo en sendas cámaras apoyadas en sus caballetes y varios focos dispuestos alrededor de la cama.

—Podéis hacer que esto quede en una simple anécdota y regresar a vuestra casa en unas horas o convertir la situación en un infierno que jamás olvidaréis y quedar traumatizadas para siempre, ¿entendido?

— ¿Qué quiere de nosotras?—su voz sonaba trémula.

—Es muy sencillo, ¿nunca habéis deseado ser actrices? ahora os liberaré a los dos y ambas protagonizareis un espectáculo para mí.  Quiero ver cómo te follas a la borracha de tu hermana.

Raquel la observó incrédulo.

—Jamás haré eso— balbuceaba.

—Si no lo haces lo harán mis perros, la zoofilia es una experiencia que me place contemplar y se cotiza bien en el mercado.

Laura se balanceaba en su asiento y la conversación se le hacía lejana e incomprensible.

—Escúchame bien, chica, quiero que consigas que tu hermana se corra de placer, que te desee, si percibo fingimiento intervendrán mis hombres y ambas sufriréis las experiencias más ignominiosas que podáis imaginar,  ¿lo has entendido? Después participareis en una orgía que hará que descubráis placeres desconocidos.

—No podemos hacer eso— las lágrimas surcaban las mejillas de Raquel, —no puede obligarnos ha hacer eso…

—Claro que puedo, no es la primera vez, la última película recoge las vivencias de una familia entera y te aseguro que disfrutaron como animales en celo, la madre consiguió que su hijo alcanzará varias veces el orgasmo y el padre se follo varias veces a sus pequeñas gemelas, al final tuvimos que detenerles, no querían dejar de gozar.

Todos rieron recordando la escena.

—Ahora Raquel, ponte ante la cámara y contesta lo que se te va a preguntar. A partir de ahora harás cuanto se te ordene, Luis es el director y el te indicará los gestos y movimientos que debes realizar.

—No quiero hacerlo.

Uno de los hombres de Rubén se situó tras Laura y apoyó el frio metal de un cuchillo casero en su garganta. Raquel observo aquello compungida y se incorporó para situarse en el punto donde que le indicó el presunto director, observó como uno de los focos se encendía ante ella y un pequeño testigo de color verde parpadeaba en la grabadora.

— ¿Cómo te llamas?

Vaciló y su cuerpo tembló hasta el punto de verse obligada a apoyar sus manos en el respaldo de una silla para evitar caerse.

—Raquel Pijuán Ramirez.

— ¿Cuántos años tienes?

—Dieciocho.

—Muy bien, cortad— Indicó a Raquel una nueva ubicación y esta obedeció indecisa. —Ahora te desnudarás frente a la cámara mientras explicas con todo detalle lo que te propones hacer, te advierto que no nos gusta repetir escenas, es decir, ponle toda la convicción del mundo.

Le alcanzó un pañuelo y Raquel lo asió temblorosa.

—Y sécate las lágrimas, deja ya de llorar, coño, no vas a matar a nadie. Acción.

Raquel pareció recuperar la compostura y comenzó a desabotonar su blusa. Alguien puso ante ella una pizarra con el texto que debía pronunciar.

—Voy a follarme a mi hermana Laura, aún es menor de edad conseguiré que disfrute de su primer orgasmo, como buena hermana mayor.

Lentamente desprendió su blusa por sus hombros mostrando un sujetador de seda azul que perfilaba sus senos, desató sus zapatillas deportivas y llevo sus brazos a la cintura de sus jeans para aflojar el cinturón y deslizar la cremallera provocando que se entreabrieran mostrando el elástico de sus bragas a juego. Lo desprendió por su cintura con holgura levantando primero una rodilla y después otra para desprender las perneras. Su expresión acusaba un agobio infinito. Siguió leyendo en voz alta tratando que no se notara que lo hacía tal como le había indicado Luis sin poder evitar que dos lágrimas surcasen de nuevo su rostro.

—Creo que nos gustará a las dos, está borracha pero no me importa, lo cierto es que ella siempre me ha gustado, muchas veces me masturbo fijando su rostro en mi mente, siento el deseo de abrazarla y de que…— se interrumpe nerviosa para retomar el texto, —y de que ambas disfrutemos nuestros cuerpos desnudos…

Se incorporó frente a la cámara, ahora sólo vestía su ropa interior, el sujetador azul y unas finas bragas de idéntico color que ceñían su cintura. Llevó sus manos a su espalda para desbotonar el elástico y la corona adquirió holgura desprendiéndose bajo sus pechos. Instintivamente cubrió con los antebrazos su desnudez, pero un gesto de Rubén la instó a proseguir la escena. Introdujo sus dedos en la cintura de sus bragas y las deslizó por sus caderas mostrando su sexo, su vello rizado y rubio, formaba un triángulo perfecto y sus pechos coronaban los pezones cuya pigmentación oscurecida resaltaban la pequeña prominencia que asomaba en ellos. A instancias del director llevo una de sus manos sobre su pecho desnudo y la otra a su sexo adoptando una pose sensual.

—Deseo a mi hermana.

— ¡Corten!, excelente Raquel, has estado sublime.

Rubén le alcanzó un batín blanco que ella se apresuró a ponerse sin poder evitar estallar en llanto una vez más.

—Ahora vamos a esperar a que a tu hermanita se le disipen un poco los efectos de la borrachera. Luis se encargará de reanimarla. Ven conmigo.

La condujo a una habitación contigua y tomaron asiento en un sofá. Rubén pasó un brazo sobre su hombro mientras conectaba una inmensa pantalla de plasma frente a ellos. Raquel permanecía compungida e inmóvil.

—Como supongo que careces de ninguna experiencia lésbica vas a tomar unas clases teóricas que te aleccionaran. Porqué nunca has estado con una tía, ¿no?

Raquel asintió avergonzada.

—Contesta cuando te hablo.

—No nunca.

—Bien, entonces observa esta filmación y memoriza cada gesto, piensa que en la próxima escena deberás aplicarte mucho con tu hermana.

La pantalla mostró a dos mujeres muy jóvenes acariciándose entre sí, estaban desnudas y Raquel sintió cierta repugnancia pero se obligo a mirar, sintió como Rubén deslizaba su mano entre la tela de su escote y acariciaba su pecho tenuemente, no obstante permaneció inmóvil.

Se besaban y la cámara centraba sus lenguas acariciándose con fulgor, la saliva de las dos se entremezclada confluyendo por la comisura de sus labios.

— ¿Lo ves? Así quiero que beses a tu hermana.

Asió su muñeca y la condujo a su entrepierna. Raquel sintió la prominencia de su verga sobre la tela del pantalón pero no hizo amago de rechazo, sabía que estaba a merced de su captor y cualquier negativa sería inútil. Observo como una de las actrices introducía varios dedos entre los labios vaginales de la otra, ambas tenían sus sexos completamente depilados.

Rubén se incorporó ligeramente para desabotonar la cremallera de su pantalón y sin el mínimo rubor extrajo su pene por ella su pene. Raquel no supo que hacer.

—Quiero que me masturbes mientras observas las escenas, pequeña.

Un halo de repulsión recorrió su cuerpo pero su mano temblorosa asió su falo y se obligo a realizar un ligero vaivén que encandiló al hombre.

—Así me gusta, eres una buena chica, ¿sabes?

Observó de reojo como su prepucio pugnaba por asomar entre su glande y disminuyó la cadencia. Ahora las mujeres realizaban una especie de tijera con sus piernas y sus sexos se rozaban entre exclamaciones soeces y gritos de placer.

—También harás esto con Laura, ¿te apetece?

Negó con la cabeza y sintió una desagradable arcada al imaginarse a ella misma emulando la escena con Laura.

—Ahora no lo crees, pero seguro que os acabará gustando a las dos, me juego algo a que en el futuro repetiréis todo esto entre vosotras a escondidas.

Sentía la inminencia del orgasmo y las interrupciones de su voz delataban su estado. Raquel mantenía la cadencia tratando de evadirse de sus actos.

Luis había desatado a Laura y abofeteaba su rostro sin violencia a fin de espabilar sus sentidos.

CONTINUARÁ

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