Vestida para ser cogida…

Las semanas pasaron rápidamente, hacía poco más de 3 meses que Andrés no había vuelto a llamar a Silvia, sin embargo ella estaba tranquila; no parecía extrañarle su ausencia. Incluso… había tomado por costumbre ponerse las ropas que yo mismo le había comprado para cada uno de sus encuentros con él.

Se comportaba accesible, amorosa, yo no podía quejarme, solo que confieso que yo mismo extrañaba verla volver a casa después de haber cogido con su amante, cuando Andrés dejo de llamarla… tomé la decisión de no hacer la más mínima mención del asunto. ¡Ingenuamente yo pensaba que ella era sincera conmigo!  Pero había algo que me estaba ocultando y que muy pronto quedaría al descubierto.

La respuesta a mis interrogantes llegó el día jueves de esta semana pasada. Fue precisamente cuando volví a casa por la tarde, Silvia estaba más sexy que los días anteriores, no pude ocultar la sorpresa que recibí al entrar a casa y mirarla sentada en la sala.

Estaba prácticamente desnuda, solo traía puesto un sexy babi doll que yo mismo le compre.  Lo hice pensando en el momento que Andrés la vería ataviada con esa prenda. De una tela demasiado delgada y suave al tacto en color negro. Debajo solo llevaría puesta la misma tanga que ahora tenía puesta, una del mismo color pero hecha de fina tela tan transparente que daba la impresión que era parte de su mismo cuerpo.

Sus hermosos pezones se traslucían con claridad. Sin duda era la apariencia que cualquier hombre desearía recibir al volver a su hogar por las tardes. Se veía hermosa con el cabello recogido, con sus uñas pintadas en color blanco, con sus labios rojos frescos y jugosos… ¡los cuales invitaban a ser besados!  Y… ¡cómo dejar de mencionar el detalle de las zapatillas blancas que llevaba puestas!  Con un gran tacón de aguja que hacían que sus piernas y muslos se vieran deseables.

Se puso de pie y camino con movimientos felinos hacia mí. Rodeo mi cuello con sus pequeñas manos y me dio un beso apasionado, no pude resistirme a la tentación de corresponder de la misma forma, tímidamente dirigí mi mano a su chocho y comprobé que estaba muy mojada.

Ella se estremeció al sentir la caricia en sus labios vaginales. Por instinto separó un poco más las piernas para darme una mayor libertad, su cuerpo estaba tembloroso y su cuerpo desprendía un delicioso olor a fragancia floral, después de unos minutos me tomó de la mano y fuimos a la sala, nos sentamos en el sofá y fue en ese momento cuando ella dijo lo que consideré la segunda sorpresa de esa tarde.

_ ¡Tengo algo que decirte!    Hoy por la mañana me ha llamado Andrés para decirme que desea verme mañana por la mañana.  Desde luego que acepte verlo.  ¡Espero no te molestes!

Sus palabras fueron como haber recibido una fuerte bofetada.  Me sentí herido,  un tanto molesto… respondí con una rotunda negativa para que lo viera.

–¿Cómo así de fácil?  ¡deja de llamarte más de 3 meses y reaparece exigiendo verte!  Y tú… así de fácil aceptas verlo sin antes pedirme mi consentimiento.  ¡Definitivamente no lo veras!

Silvia se levanto y camino inquieta por la casa.  Frotaba con fuerza sus pequeñas manos,  su respuesta me dejó frio y sin poder articular palabra alguna.

_ ¡Cuando te confesé que te había sido infiel con él!  Lo hice temerosa de perderte. Acepto que fui yo la que cometió el error, ¡sin embargo… tú me hiciste volver a verlo!  Fuiste tú quien comenzó a comprarme ropa para cada encuentro que tenia con él. También fuiste tú quien me exigió tomar la iniciativa de aprender a mamar su verga.  ¿Lo has olvidado?

_Me arrojaste a sus brazos y yo acepte.  ¡Lo hice convencida de que tú lo disfrutabas tanto como yo!  Ahora… no puedo vivir sin sus caricias, sin su forma de cogerme, me tiene enloquecida de placer.  Él… no ha dejado de llamarme, solo que no te he sido sincera, todo lo que ha sucedido las últimas semanas. Es algo que él me ha pedido hacer.

_Dejó de llamarme porque se le ocurrió experimentar algo conmigo. Me ha pedido que cada día me ponga uno de los atuendos que he usado para verlo. Así he pasado todo el día, vistiendo sexy, ¡lo he obedecido sin problema!  El hacerlo… me ha llevado a un estado máximo de excitación.

_¡Te amo mucho y lo sabes!  Pero… no quiero perder a Andrés.  Así que… mañana lo veré tal y como me lo ha pedido.

Sin lograr reaccionar, me puse de pie y me dirigí a la recamara. Sus palabras retumbaban en mi cerebro.  ¿Cómo negarlo?  ¡Ella tiene toda la razón!  No me quedaba otra alternativa, solo tenía que aceptar que yo la había orillado a caer en los excesos del placer, por la mañana fui al trabajo sumido en muchos pensamientos. No fue fácil concentrarme.

Trataba de adivinar lo que estarían haciendo a esa hora. Las horas fueron eternas, pero al fin llegó la hora de volver a casa. Las sorpresas estaban por continuar.  El transporte público avanzaba lentamente por las calles de la ciudad, repentinamente la vi, ahí estaba Silvia en la parada haciéndole señal al operador para que se detuviera.

Me dio gusto verla, llevaba puesto un vestido largo, demasiado conservador, por un momento pensé que había desistido de su actitud grosera del día anterior y que no había visto a su amante. Al verme se apresuro a sentarse a mi lado me beso en la boca y recargó su cabeza en mi hombro.

Hicimos el recorrido en completo silencio. Pero al llegar a casa supe lo que sucedía.

_ ¡Andrés me cito para comprarme algunas prendas!  Nos veremos esta noche.  Me estará esperando a las 8 de la noche en la avenida Juárez  Solo estaremos juntos unas horas,  ¡me traerá de regreso por la madrugada!   ¿Vas a esperarme como siempre?

__Si… supongo que tengo que hacerlo.  ¡Discúlpame por mi actitud de ayer!  Yo… estaba cansado y no reaccioné con prudencia.

_ ¡No tienes de que disculparte!  Sabes que solo se trata de sexo.  Tú eres mi esposo y te quiero mucho, además… tú recibes tu recompensa cuando vuelvo.  Sabes que siempre regresaré con su semen escurriendo por mi chocho, ¡eso te gusta lo sabes!  Y como recompensa… he pensado en algo que quizá te anime.

_Se me ha ocurrido que puedes buscar a algún amigo tuyo.  Pedirle que me coja estando tú presente,  ¡quizá encuentres mayor placer mirando cómo me cogen!  ¿Te gustaría?  ¡Piénsalo y decide!  Yo… ¡lo haría con mucho gusto!  Ahora tengo que arreglarme.

Silvia fue a la recamara dejándome sumido en pensamientos morbosos.  Ella logro su objetivo al hacerme esa morbosa propuesta, la escuche abrir las llaves del agua, estaba bañándose, preparándose para la cita con Andrés. Me puse de pie y fui a la recamara, deje caer pesadamente mi cuerpo sobre la cama esperando que ella saliera del baño.

¡La ceremonia de preparación sexual!

Así decidí llamar a ese momento en la vida de Silvia. Se movía con sensualidad, salió completamente desnuda del baño, su cabello estaba húmedo, olía a jabón, se sentó en la silla frente del tocador, sin preocuparse que yo la estuviera observando.

Inicio recogiendo su cabello, continuó pintando sus uñas con color rojo, al igual que sus carnosos labios, tomó un pequeño frasco y unto un poco del contenido en la palma de su mano. Se puso de pie y embadurnó el aceite en todo su cuerpo.

Recorriendo cada centímetro. Incluso… poniendo mayor énfasis en sus partes intimas, la recamara se impregnó con un delicioso aroma floral, caminó lentamente hacia el closet, sacó unas zapatillas blancas con un tacón alto de aguja, con mucha tranquilidad se las ajusto.

De inmediato se notó el cambio, ya se veía hermosa, sexy, deseable, y aún faltaba lo mejor. Tomó la bolsa que había traído al llegar y de ella extrajo las prendas que Andrés le había comprado por la mañana. Una faldita escocesa, una blusa blanca muy pequeña y una tanga blanca demasiado transparente, inicio poniéndose la tanga.

La prenda se amoldó a su estrecha cintura. Apenas lograba cubrir sus vellos púbicos, sin embargo… no había mucha diferencia en llevar esa prenda o no llevar nada; el diminuto triangulo frontal, era tan transparente y los delgados elásticos se perdían de vista, apenas eran perceptibles.

El elástico de la parte trasera se perdió entre sus carnosas nalgas. En ese momento ya mi verga estaba adolorida por la erección alcanzada, la cual se acrecentó al ver el momento cuando se puso la diminuta falda escocesa. Una imagen tentadora y enloquecedora, la falda no podía tener más de unos 30 centímetros de largo, apenas cubría la tanga y estoy seguro que con cualquier movimiento brusco… dejaría al descubierto la exótica prenda.

La blusa también era de tela muy delgada y transparente.  ¡Sus pequeños pezones se transparentaban!  Su estrecha cintura quedaba descubierta, la blusa era muy cortita igual que la falda. Cuando terminó de vestirse dio la vuelta y me miro a los ojos, se aproximó y con vos sensual… dijo lo siguiente.

_ ¿Te gusta cómo me veo?  ¿Sabes…?  Cuando regrese.    Voy a decirte algo que Andrés desea de mí, estoy muy excitada y deseosa de que me coja; ya extraño su verga grande y gruesa. ¡Te prometo volver con el chocho mojado con su semen! Y ¡por favor…!  No olvides mi propuesta… consigue quien me coja estando tú presente.

Silvia ya me tenia bien medido. Sus palabras me aumentaron la excitación.

— ¡No vas a salir con esas ropas puestas!  ¿Verdad?  Es decir… no quiero que los vecinos murmuren.

_ ¡No me importa lo que los vecinos piensen o digan!  Ahora solo me importa satisfacer y complacer a mis dos hombres.  ¡A ti que eres mi esposo y a quien debo estar con él!  ¡Gracias a ti puedo disfrutar de esa deliciosa verga! Él… es mi macho y tú con tu pequeña verga deliciosa… eres mi esposo, tenemos una relación perfecta.

_ Iremos en el transporte público. No te preocupes, nadie me faltara al respecto. ¡Pero si lo prefieres puedo ir yo sola!

— No.  ¡Está bien yo te acompaño!  ¡Por favor… avísame cuando vengas de regreso!

Salimos de casa y de inmediato fuimos el centro de atención de las miradas indiscretas, tanto de hombres como de mujeres. Lo único que Silvia se puso fue un suéter que ocultaba la transparencia de su blusa, cuando se sentó en el transporte sus piernas quedaron muy descubiertas, faltaba muy poco para que pudiera verse el color de su tanga.

Pero ella se comportaba con mucha naturalidad y seguridad. Algunos hombres no eran nada discretos al mirarla con deseo morboso, quizá imaginando lo que había debajo de su llamativa falda escocesa.

Yo me sentía muy nervioso e incomodo. Pero también me satisfacía llevarla de mi brazo. Solo faltaban un par de calles para llegar a donde Andrés la estaba esperando. Ya había obscurecido, mi excitación aumentaba mientras imaginaba la reacción de su amante al verla llegar. Una calle antes le di un beso y cruce la acera. Era el momento de dejarla sola.

_ ¡Llámame para saber a qué hora volverás y poder decirte donde nos veremos!  ¡Quiero… que disfrutes este encuentro!  ¡Andrés te ha vestido de una forma muy sexy!  Sin duda… para ser cogida esta noche.

La seguí a prudente distancia del otro lado de la calle. Algunos hombres que circulaban por esa avenida. Aminoraban la marcha de sus autos y la llamaban con insistencia, quizá pensando que era una mujer que vendía sus caricias. Pero ella seguía caminando sin voltear.

Por fin llegó a la calle donde detuvo sus pasos. Ahí espero solo unos minutos la llegada de su amante, quien se bajo del auto al llegar, le dio un beso en la boca y rodeo su estrecha cintura para atraerla hacia su pecho.

Tardaron algunos minutos ahí besándose. Por fin le abrió la puerta del auto y ella subió, el hizo lo mismo y puso en marcha el auto para perderse en la obscuridad, yo camine de regreso a las calles del centro, las cuales poco a poco comenzaban a quedar vacías.

Mientras caminaba… recordé cada palabra que Silvia me había dicho el día anterior y esa tarde mientras se arreglaba para su cita. Ya no había duda alguna, ahora era ella quien tenía controlada la situación, era ella quien decidía cuando ir con su amante y también… era ella quien no se molestaba en hacer comparación entre mi pequeña verga y la verga grande de su amante.

Rápidamente pasaron las horas. Ya pasaba de la media noche y aún no decidía si volver a casa o quedarme a esperarla ahí en la farmacia donde siempre la deja, fue la primera ocasión que no la esperé en el hotel, aun estaba confundido, tratando de acomodar mis ideas. Eran las dos y media de la mañana cuando el timbre de mi teléfono me hizo reaccionar, era Silvia así que me apresuré a responder.

_ ¡Hola… ya vamos a salir del motel!  Solo estoy esperando que él termine de bañarse.

— ¡Estoy aquí en la farmacia!  Te espero.

La voz de ella era entre cortada, evidentemente había bebido mucho, trate de relajarme mientras regresaba, una media hora más tarde vi el auto de Andrés aproximándose lentamente, detuvo la marcha unos 100 metros delante de la farmacia, tardo varios minutos antes que ella descendiera.

Ya no traía puesto el suéter, solo la ropa que había llevado. Caminaba con mucha dificultad, me apresuré a ir en su apoyo.

_ ¡Creo… que bebí demasiado!  ¿Estás molesto?

— No.  ¡Solo estaba un poco preocupado!  Iremos en taxi a la casa.

_ ¿Entonces no deseas ver mi chocho mojado?  Él… volvió a cogerme justo antes de salir del motel.

Ya no pude más. Decidí que no podía culparla de nada y tomándola del brazo fuimos al hotel.

— ¡De acuerdo… nos quedaremos en el hotel!

Silvia caminaba en silencio tomada de mi brazo. Después de pagar la habitación subimos al segundo piso cerré la puerta de la habitación y encendí la luz, ella camino al sillón y se dejó caer abriendo sus piernas, dejando ver su tanga. Rápidamente me desnude y me acomodé a su lado.

Acaricie su chocho por encima de la tanga, la cual estaba muy mojada, con dificultad volvió a ponerse de pie y se despojo de la blusa y de la falda, estaba por quitarse la tanga pero no deje que lo hiciera, volvió a sentarse y cerro sus ojos antes de dar inicio a contarme lo sucedido.

_ Andrés quedó satisfecho al verme con estas ropas. Antes de llegar al motel me hizo bajar a comprar cigarros en una tienda, estaba por bajar del auto pero él… me dijo que me despojara del suéter, no pude negarme, obedecí y así fui a comprar los cigarros. Los muchachos que atendían me miraban con descaro.

_ Yo me sentía incomoda, pero también me excitaba ser observada de esa forma. Ya estaba muy mojada, excitada… volví al auto y nos alejamos. La falda se me subía y traté de bajarla para cubrir la tanga… pero me lo impidió.

___ ¡No lo hagas!  Estamos solos y me gusta ver tu tanga.  De ahora en adelante tendrás que aprender a ser más decidida, mostrar seguridad en tu comportamiento. ¡Porque estoy decidió a convertirte en un juguete de placer!

Al llegar al motel, me adelante a subir las escaleras mientras él tomaba la botella de la cajuela del auto. Comenzamos a beber y bailamos estando vestidos, pero él no dejaba de decirme sus planes futuros.

___ ¿Logramos el propósito?   ¿Sirvió la abstinencia sexual?  ¿Estás excitada deseando sentir mi verga en tu chocho?

_ Si… estoy muy caliente, llevo varios días soñando este momento. No puedo más… ¡Yo… quiero que me cojas!

___ Claro que voy a cogerte.  Pero antes tienes que escuchar lo que tengo que decirte.  Estoy complacido con tu comportamiento de la vez pasada, cuando te entregue a mis amigos, no puedo olvidar como lo disfrutaste, por eso… decidí ser yo quien te compre la ropa que usaras.

___ Incluso… ¡quiero que así te vistas en casa!  Mientras tu esposo esta fuera por supuesto, me he dado cuenta que eres una mujer muy ardiente, difícil de ser de un solo hombre. Yo no me siento capaz de darte satisfacción total, así que volveré a entregarte a mis amigos, lo harás ocasionalmente. En pocas palabras… “serás una puta de verdad”  ¿lo harás?

_ Sentí vergüenza al escucharlo llamándome de esa forma, baje la mirada y trate de no verlo a los ojos, pero de inmediato me obligo a verlo a los ojos y darle una respuesta.

___ ¡Levanta la mirada y respóndeme!

_ ¡Yo… si hare lo que me pides!

___ Dame una respuesta más clara, deja de lado esa timidez que no va con una mujer ardiente como tú.

_ Si… estoy dispuesta a ser una puta.  Iré con tus amigos cuando me lo pidas.

___ ¡Eso espero!  Esta noche seré yo quien disfrute de tu cuerpo, pero la próxima semana iras con alguno de mis amigos.

Ya no siguió cuestionándome más. Después de ese momento bailamos varias melodías. Las copas comenzaron a hacerme efecto, lentamente comenzó a despojarme de mis ropas, primero la blusa y después la falda. Me dejo la tanga y las zapatillas puestas, así continuamos bailando, abrazados, todo mi cuerpo estaba tembloroso por la excitación.

Por fin llegó el momento que me despojo de la tanga. La cual estaba empapada con mis jugos vaginales, ahí en el piso me recostó, separó mis piernas y se recostó iniciando a mamar mi chocho. De inmediato mi excitación se disparó al sentir su boca y su lengua succionando mi chocho.

Daba ligeros mordiscos a mi clítoris haciéndome gemir. Sus manos apretaban con fuerza mis tetas, poniendo mayor énfasis a mis pezones los cuales se endurecieron. Ya me dolían por la hinchazón alcanzada, como si fuera poco… mi mente estaba trabajando a mil, imaginando lo que me esperaba al convertirme en la puta que él desea.

_ Aaaaaaaaa  siiiiiiiiiiiii  asiiiiiiiiiiiiii  aaaaaaaaaaaa  mássssssssssssss  aaaaaaaaaa  ¡que rico!  Aaaaaaaaaa.  Poco a poco fui perdiendo la cordura y yo misma suplique que hicieran realidad sus deseos, sin importarme nada, olvidando que soy una mujer casada y que tú me estabas esperando como siempre lo haces.

_ Siiiiiiiiiii  seré esa puta que deseas  aaaaaaaaaaaa  vestiré con las ropas que me compres aaaaaa.  ¡Cogeme por favor!  ¡No puedo más!  Aaaaaaaaaaaaaa.  Pero mis palabras no lo conmovieron, él siguió chupando mucho tiempo, hizo que tuviera un primer orgasmo y sorbió mis jugos sin pudor alguno.

Me sentía sin fuerzas. Por fin se aparto de mi lado y ahora fue él quien se recostó en el piso, comprendí lo que deseaba, abrí mi boca y mame su verga, estaba dura, hinchada, sus venas infladas, como si estuvieran a punto de reventar. La sentí ponerse más dura mientras la mamaba.

Sus manos acariciaban mi chocho. Por momentos metía sus dedos como si fuera una pequeña verga, así como la tuya. Metía y sacaba a momentos con delicadeza a momentos con brusquedad. Un nuevo orgasmo llegó minutos después de meter y sacar sus dedos y al tiempo que me decía cosas morbosas.

___ El primer amigo con quien tendrás que coger… es un amigo muy especial, tiene una verga más grande que la mía, pero lo más morboso es… que con él aprenderás cosas nuevas. Sin duda él si te hará comportarte como una puta de verdad. ¡Estoy seguro que te sentirás una mujer más plena!

Cuando solté su verga ya no podía más, afortunadamente él también ya estaba muy caliente, abrió mis piernas y me metió su verga, la sentí más caliente que nunca, me bombeaba lentamente, hacia que mi cuerpo temblara, anunciando el clímax. Nuestros cuerpos estaban bañados en sudor, de forma sincronizada terminamos al mismo tiempo.

Su leche corrió por mis entrañas con fuerza, en ese momento sucedió algo que nunca antes había sucedido. Por mero instinto, apreté con fuerza mi chocho y él sintió la presión en su verga.

___ Aaaaaaaaa  que rico aprietas putita… ¡así hazlo más!  Aaaaaaaaaaa.

Repetí los apretones varias veces más. También me gusto hacerlo, sentí como su verga perdía fuerza así que me moví para sacarla, apenas la tuve a mi alcance, la volví a meter en mi boca, saboreé el delicioso sabor de nuestros líquidos.

Poco a poco volvió a tomar fuerza. Pero él se apresuró a ponerse de pie, dejándome sola en el piso. Regresó con un par de copas, encendió un cigarro y soltó las bocanadas en mi cuerpo, incluso me animo a fumar un poco. Descansamos poco más de una hora, el tiempo pasó rápidamente. Fue cuando entró a bañarse para regresar, abandonamos el motel en silencio, ya estábamos cerca de la farmacia, pero repentinamente cambio de camino y fuimos a una calle solitaria.

Casi me arranco la tanga. Me ordeno bajar del auto y sobre del cofre volvió a cogerme. Me dio miedo que alguien pasara y nos viera. Pero la calle estaba semi obscura y afortunadamente nadie pasó, fue algo nuevo sentir el miedo y el placer al mismo tiempo.

Andrés siguió bombeando y en minutos volvió a llenar mi chocho con su leche. ¡Por eso aun estoy mojada!  Su leche sigue saliendo de mi chocho. ¡Por cierto… mañana mismo me entregara con ese amigo suyo!  Me cito al medio día para comprarme las ropas que tendré que usar, todo… todo lo acepte.

– Silvia guardo silencio. Parecía que se había quedado dormida, yo abrí sus piernas tanto como pude. Comprobé que de su chocho escurría la leche de Andrés, sus pezones estaban hinchados, sus labios vaginales palpitaban su cuerpo olía a cigarro, a sexo.

Me acomodé entre sus piernas y le metí mi pequeña verga. La penetre en silencio, bombeando al tiempo que imaginaba lo que sucedería de esa noche en adelante, Andrés estaba por convertirla en una puta. Me excitaba la idea, pero también me sentía preocupado.

Al siguiente día regresamos a casa muy temprano. Silvia realizo sus labores mientras yo miraba el televisor, llegada la hora fue a donde Andrés la esperaría, más tarde regresó con las ropas que usaría esa noche con el amigo de Andrés, jamás paso por mi mente que esa misma noche daríamos un paso más adelante en el camino hacia la perversión.

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