Las pesadillas pueden empeorar

Me despierto con una mano tapando mi boca y otra metida dentro del pantalón, intento incorporarme de forma rápida pero el cuerpo que me atrapa por la espalda hace de este un intento imposible. Cuando soy consciente de la situación intento relajarme, ya que por experiencia sino lo hago acaba siendo peor pero se me hace imposible cuando, al mirar al frente, veo perfectamente el cuerpo de Nicolás arrodillado frente a mí, mirando la escena con un sonrisa en los labios.

Intento gritar pero la mano que me sostiene aumenta su fuerza al igual que el resto del cuerpo, lo que me hace pensar que se debe sentir algo parecido cuando una gran serpiente intenta matarte. En un primer momento a mi mente acude la idea de que es el propio Sergio quien después de la violenta conversación que tuvimos y tras que me dijera que me quedaría sola frente a su amigo ha decidido hacer lo mismo que él, aunque el tío que tengo a mi espalda no se siente como si fuera él.

–      Ya te he dicho Lucas que esta te iba a gustar –dice como si yo no estuviera delante o no hablara su mismo idioma.

–      De momento ya no me molesta lo que me has cobrado por ella, si quedo contento quizá hasta vuelva…

No doy crédito a lo que oigo, no es sólo que Nicolás me retenga aquí y use mi cuerpo cuando quiera sino que ahora también lo va a compartir con sus amigos.

Sus manos torpes, muy torpes, pasan sin ningún cuidado por la totalidad de mi coño una y otra vez, intentando claramente ponerse cachondo así mismo. Lo único que a mí me provoca es dolor.

Agarra mi mano derecha y la lleva a mi espalda, a la altura de su polla para ser más exactos, la articulación del hombro se queja e intento por todos los modos poder bajar de esta cama que cada vez siento más como un ataúd.

–      Igual de peleona que dijiste, me gusta… -dice el chico llamado Lucas, riéndose.

–      Nicolás por favor, por favor –digo desesperada mirándolo cuando me quitan la mano de la boca.

–      Yo no soy mi hermano bonita, conmigo no te va a funcionar nada de eso.

Su confesión me sorprende, Sergio y Nicolás no son amigos, son hermanos. Mis últimas esperanzas parecen desaparecer junto a mi ropa.

–      Es una buena idea dejarla que se vista, una de las cosas más morbosas que puedes hacer es quitarle la ropa a la zorra a la que te vas a follar –siguió Lucas.

Y así lo hace, Lucas, al que todavía no he podido ver la cara intenta quitarme la ropa de forma violenta, ignorando mis quejidos al estar volviendo a golpear una y otra vez trozos de piel en los que tengo moratones. Cambiamos de posición, su cuerpo ya no me oprime, pero su mano agarra mi brazo evitando así que pueda irme de aquí. Aprovecho el momento en el que se quita la camiseta pero Nicolás sigue ahí y cuando me agarra me dice muy cerca, al oído:

–      No deberías haber hecho que Sergio se enfadara, él nunca hubiera permitido esto si siguiera aquí.

Un pánico sordo me recorre mientras Lucas vuelve a subirme a la cama, ajeno a lo que me ha dicho Nicolás y a lo que siento yo: un miedo irrefrenable ya que a partir de ahora Sergio no es que no vaya a intervenir en lo que pase en esta habitación, sino que ni siquiera va a tener constancia de ello.

La cara del chico que tengo ante mí es angulosa y delgada, al igual que el resto de su cuerpo. Parece muy joven, quizá incluso ni siquiera tenga aún la mayoría de edad.

Intento separar su cuerpo del mío, pero su energía es demasiada para lo débil que yo me encuentro y además no le parece molestar en absoluto mis pobres intentos de huida. Parece que en algún momento se cansa de utilizar parte de su energía en evitar que me mueva así que Nicolás le pasa algo que saca de su propia mochila, algo que resultan ser unas esposas.

Al minuto siguiente mis manos están atadas entre sí con la barra de la cama entre ellas, evitando que pueda moverme. Mi cuerpo queda en diagonal en la cama de matrimonio, mientras Lucas, ahora totalmente libre para llegar a todos los rincones de mi cuerpo, se pone sobre mí de nuevo.

Besa mis labios mientras su mano derecha sujeta mi mandíbula para que no pueda moverla y su mano izquierda juguetea violentamente con mis pezones, turnándolos. Pasa tranquilamente hacia la mejilla y va bajando hasta llegar al cuello donde comienza de nuevo los movimientos bruscos y violentos que inciden sobre los chupetones que ya tenía de antes y hace que la situación sea prácticamente insoportable.

Su cuerpo está entre mis piernas y eso hace que su polla se entre en contacto con mi piel cuantos más movimientos hago para que me deje en paz.

–      Por favor, estás a tiempo de evitar meterte en esto –digo desesperada volviendo mi cabeza para que deje de besarme.

–      Oh Dios mío, me voy a meter hasta el fondo –dice con una sonrisa que debe servirle con las chicas de su edad.

Nicolás parece haber desaparecido de la habitación, por más que mire no consigo verlo, aunque el cuerpo de Lucas me tapa casi completamente la visión.

–      Podemos hacer esto de dos formas, una de ellas es que me hagas el trabajo más fácil, te prometo que esto no va a durar mucho, la segunda es que acabe por cabrearme y te meta una paliza –dice Lucas a horcajadas sobre mí- te aseguro que sería mucho más largo -añade en un susurro.

De repente hace tanto calor en la habitación que se me nubla la vista y la bilis parece subir por mi garganta. Intento hacer que mis músculos se relajen lo que llegados a este punto tampoco es muy difícil; estoy totalmente agotada.

Lucas lo toma como la respuesta de algo que ya no recuerdo que me haya dicho y pone de nuevo el glande de su polla en la entrada de mi coño, saliva su mano con la que intenta que si miembro entre de forma más sencilla.

Puede ser por todas las veces que un miembro ha entrado en mí sin estar lo suficientemente lubricada pero no es tan doloroso como siempre, aunque puede que sea el tamaño.

Noto su cuerpo balanceándose sobre el mío primero de forma suave y constante pero pronto desemboca en unas embestidas rápidas y sin ritmo de alguien que puede que no haya tenido muchas relaciones sexuales o a la que le importa poco el placer o dolor que pueda sentir la otra persona.

–      Déjame a mí encima –digo de repente ante la desesperación de querer que la situación pare.

Su cara muestra una expresión de sorpresa que pronto desemboca en otra de sus sonrisas pícaras mientras se quita de encima y ocupa mi lugar en la cama, situación bastante difícil ya que yo sigo teniendo las manos esposadas a la cama.

–      No te las pienso quitar así que ya veremos cómo te las apañas preciosa.

Empiezo a arrepentirme de haber hecho que parara ya que no podría haber durado mucho más tiempo sin correrse.

Me subo encima de él, el cabecero de la cama permite que regule la altura de las esposas pero no puedo evitar estar tan cerca de él que mis tetas queden a la altura de su cara lo que no parece molestarle ya que comienza a morderlas.

Cuando su glande se encuentra a la entrada de mi coño da otra embestida para encajarla completamente lo que no hace que mi posición respecto a la anterior situación mejore, no puedo evitar hacer un quejido de dolor. Comienzo a mover mis caderas a un ritmo lento pero constante, sus dedos juguetean con mis pezones y yo intento olvidarme de todo sin buenos resultados; noto perfectamente con su polla entra y sale de mí cada vez noto la piel más sensible.

Unos ruidos a mí espalda delatan la presencia de Nicolás en la habitación, que sonríe de forma perversa al verme.

–      Joder, no sabía que la habías preparado ya –le dice a Lucas.

Hace unas semanas (tal vez muchas, tal vez pocas), nunca me habría imaginado follando como si nada a alguien mientras está hablando con otra persona de la misma habitación.

–      Lo mejor es que ha sido ella, ella misma ha querido subirse encima de mí –responde con tono de voz extasiado.

–      Siempre estás diciendo que no quieres follar pero siempre acabas en situaciones que dicen todo lo contrario –dice Nicolás a mi espalda después de haberse subido a la cama.

Estoy totalmente quieta, aún sentada sobre la polla de Lucas.

–      Qué haces –digo cuando noto su mano recorriendo mi espalda.

–      Verás… antes de venir hemos pensado que sería divertido follar ambos a la vez.

Antes de que me dé tiempo a reaccionar Lucas se ocupa de que no intente mover los brazos (aunque tampoco podría) mientras Nicolás presiona mi espalda para que mi pecho quede totalmente unido al de Lucas y así tener acceso al lugar donde quiere llegar.

–      No no no no no no no por favor Nicolás para por favor no no lo hagas –digo de forma frenética mientras intento bajar de la cama por todos los medios.

–      ¡Eh! –grita mientras clava sus dedos en mi cadera y hace que me detenga- ya sabes cómo va esto, yo hago lo que quiera y tú te estás quieta para que no sea peor para ti.

–      Nunca lo he hecho por ahí por favor

–      ¿Nunca has hecho el qué? Dilo

–      Nunca me la han metido por el culo.

–      Por suerte para mí siempre hay una primera vez –dice sonriendo.

Lucas aprovecha para ponerme en la boca una bola que ocupa toda mi boca y se cierra con unas tiras tras mi cabeza. No puedo evitar ponerme a sudar y que mis músculos se contraigan sobre sí mismos.

Noto cómo Lucas comienza a moverse de nuevo dentro de mí, obligándome a hacerlo a mí también, mi cabeza descansa obligatoriamente sobre su pecho mientras Nicolás comienza a introducir su dedo en el único agujero al que aún no había hecho caso, lubricándolo con algo que está demasiado frío.

Comienza a intentar introducir su glande demasiado pronto, yo intento echar mi cuerpo hacia delante, pero Lucas y la propia pared hacen que me sea imposible, Lucas presiona mi cabeza contra su pecho mientras sigue entrando y saliendo de mí de forma suave y contínua. Comienzo a sollozar.

–      Shhh –dice Lucas.

–      Tranquilo, deja que llore, total, le estoy rompiendo el culo, supongo que es normal –responde Nicolás al tiempo que encaja su polla un poco más de forma muy brusca.

–      Ahhh ahhh Nico-lás por    favor, duele  much-o

Saca y vuelve a meter el trozo de polla que ha conseguido que entre, primero lo hace de forma suave pero finalmente parece cansarse y lo hace de forma ruda, introduciendo cada vez más su polla. Siento como si un hierro al rojo vivo me estuviera atravesando las entrañas. Vuelvo a intentar salir de aquí, pero Lucas sigue sujetando mi cabeza contra sí mismo y Nicolás también tiene su mano puesta encima de mi espalda.

–      Ya estás desvirgada analmente –me susurra al oído.

Tengo dos pollas metidas en el cuerpo al mismo tiempo y noto la piel tan tirante que no me sorprendía nada que acabara por romperse, quizá incluso ya lo haya hecho.

Ambos comienzan a moverse ignorante mis pequeñas quejas; estoy totalmente agotada, el dolor es tal que estoy empezando a dejar de sentir por completo, casi ni puedo mantener los ojos abierto.

Nicolás está acompasando sus embestidas con palmadas en mis nalgas y Lucas me ha separada un poco de él para poder tocar mis tetas.

–      ¡Tengo una idea! Grabemos un pequeño vídeo para mi hermano

–      Por cierto –dice entre jadeos- ¿dónde está?

–      No sé qué habrá hecho esta pequeña de aquí pero ha conseguido echarlo, se ve que no soportaba estar bajo mi techo mientras ella estuviera aquí.

Sale de mí y se levanta, intento bajarme de la cama pero lo máximo que consigo es que Lucas también salga de mí pero que yo quede de lado pegada a él, mis tetas siguen a su alcance y sigue tocándolas. Nicolás entra grabando con el móvil.

–      Vaya escena, bueno hermano, como verás aquí seguimos de fiesta con esta zorrita, no sólo acabo de romperle el culo sino que Lucas y yo nos la estábamos follando a la vez, sólo hemos parado para decirte que alguien te echa de menos.

Comienzo a sollozar más fuerte, la bola sigue ocupando mi boca, aunque de no tenerla tampoco sabría qué decir.

–      Pídele que vuelva preciosa

–      No –digo casi inaudiblemente cuando me quita el artefacto de la cabeza.

–      Estás convencida de que si él estuviera aquí la situación sería la misma para ti, ¿no? Pues él no hubiera dejado que Lucas estuviera aquí tocándote las tetas y bombeando tu coño sin descanso.

Mientras lo dice graba más de cerca mis tetas y las manos de Lucas, después de esto incluso parece que Lucas está aquí sólo para hacer reaccionar a Sergio.

–      Venga tío que me quiero correr ya, déjame el culo a mí ahora –dice Lucas visiblemente alterado.

–      Toda tuya –dice Nico mientras sale de la habitación, aún grabando.

Supongo que lo último que capta la cámara es a Lucas abalanzándose sobre mí.

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Nicky

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