Un jubilado en el cine

Desde que me jubilé hace unos años mi vida ha sido variante, esperaba con ansia los sesenta y cinco años para jubilarme, al principio lo cogí con muchas ganas, iba donde quería y cuando quería, para mí no contaban ni fiestas ni vacaciones ni nada, a cualquier hora podía hacer lo que quisiera, pero llegó un momento que ya había visto todo lo que me gustaba, paseado por los mismos sitios y sentado en los mismos jardines.

Una de mis virtudes es mi curiosidad por todo, me gustaba ver todos los adelantos que eran novedad, comprendí la fama de los viejos que se pasan horas mirando a los operarios trabajando, yo lo hacía para ver la maquinaria y los nuevos sistemas y eso era en todos los aspectos, me gustaba ver los catálogos de coches, de trenes, incluso me gustaba ver las nuevas tendencias en moda, etc.

Estaba paseando como muchos días cuando pasé por un cine, anunciaban una película de Disney, era Bamby, yo la había visto muchas veces de niño pero ahora la anunciaban remasterizada, en 3D, sonido espectacular y muchas cosas más, como ya estaba harto de andar compre una localidad y entré.

Era un poco pronto y vi un reportaje que también me gustó, era una demostración de las tres dimensiones, con las gafas que me habían dado me metí en la acción.

A continuación empezó la película, me senté cómodamente para disfrutarla, estaba interesante ver la maravilla de los efectos especiales, estaba tan ensimismado que no me di cuenta de que el cine se iba ocupando, las entradas eran numeradas y dos aquí o tres allá se iban sentando los espectadores, de todas formas apenas éramos muchos.

Cuando mas distraído estaba tuve que hacer sitio para que pasaran una señora con un niño, me tuve que levantar para no molestar con las piernas pero no quité la vista de la pantalla.

La señora sentó al niño a mi lado, el crío al principio se estuvo quieto, pero al cuarto de hora ya empezó a hacer preguntas sin parar, a moverse  al final se levantaba y plegaba el asiento para volver a sentarse con riesgo de caerse, yo estaba nervioso de ver el niño, su madre también estaba violenta y como solución optó por cambiarse de sitio, sentándose ella a mi lado.

Por poco tiempo el niño siguió igual hasta que el aburrimiento pudo con él y se durmió.

La señora me pidió perdón por las molestias del niño pero le quite importancia, al verme mayor me preguntó si me gustaban las películas de Disney, le conté la verdad y me dijo que le contara que diferencias habían hecho en la nueva versión.

Hablábamos bajito para no molestar pero pronto protestaron desde detrás para que nos calláramos, la mamá no tenía el menor interés por la película y se acercó a mí para seguir hablando, se quitó las gafas de 3D y al final tuve que hace lo mismo por no hacer el ridículo.

Me fijé en ella por primera vez, era una mamá joven, aun en la oscuridad le calculé unos treinta y cinco años, era bastante guapa y sobre todo tenía buen tipo, al menos en lo que podía apreciar.

Volvieron a protestar los de detrás y ella se juntó a mi todavía más, prácticamente teníamos cara contra cara, sentía el calor de su mejilla y el olor de su perfume, sobre la mano que tenía yo en el apoyabrazos puso la suya en una escena de acción, ya no la quitó, sus dedos suaves contrastaban con mis dedos arrugados y peludos.

Al ver que no me soltaba la mano la retiré y la puse sobre mi pierna, en otra escena parecida me volvió a buscar mi mano y la dejó sobre ella, yo estaba tranquilo por mi parte, mi polla no era ni mucho menos lo que era hacía diez años, de momento por problemas de la medicación me había afectado a la erección, pero estaba preocupado por la mamá, decidí no estar tan incómodo huyendo cada vez y volví aponer la mano donde antes, ella ni me la soltó, incluso me dio la vuelta y enlazó sus dedos con los míos en una escena triste.

En una escena que daba un sobresalto, llevó su mano de golpe a su pecho, pero con ella iba la mía, la sostuvo un momento, lo suficiente para que yo notara la teta que respiraba agitadamente bajo de su blusa.

La mujer apoyó su cabeza sobre mi hombro al decirme algo, le hizo gracia lo que le contesté y ya no la quitó.

El niño se movió en su asiento dormido como estaba ella llevó su mano en un movimiento reflejo al niño pero dejó mi mano sobre su otra teta, hora estaba sola bajo mi mano hueca.

Cuando comprobó que el niño estaba tranquilo dejó mi mano en su teta derecha cruzándole todo su pecho, el cruce de cierre de la blusa me favorecía y mis dedos pasaron temerosos entre ella hasta tocar la piel, era muy suave y tibia.

La chica me miraba fijamente y yo no sabía si seguir o esperar algúna reacción violenta por su parte, pero me envalentoné y con dos dedos despasé un botón, ya podía pasar dos dedos, pero la avaricia o curiosidad o todo junto me llevó a despasar los botones suficientes para pasar toda la mano.

Ahora ya rodeaba toda la copa del sujetador de la chica, abarcaba desde el nacimiento hasta la base pegada a su estomago.

Se movió en su asiento y el tirante del sujetador quedó flojo, con dos dedos lo deslice por su hombro hasta hacerlo caer suelto, esos dos dedos bajaron y cuando lo hicieron ya pasaron por debajo de la copa y fueron recorriendo la curva de la teta hasta llegar a la areola, el suspiro de la mamá lo sentí en mi cuello, la aspereza del circulo me animaron para seguir y atraparle el pezón, solo era un botoncito cuando puse mis dedos sobre él pero pronto se desarrolló hasta parecer una avellana.

La chica ya no suspiraba a mi oído, ahora gemía suavemente, pasé mi brazo por encima de su cuello, mi mano derecha suplió a la izquierda y ésta se ocupo de buscar a su teta izquierda, le hice la misma operación, el tirante, la copa bajada y la teta fuera.

Ella no estaba cómoda y se sacó los tirantes por las mangas, se despasó del todo la blusa y rodeando el sujetador se despasó el cierre por delante, luego se guardo la prenda en su bolso, esperé a que una imagen luminosa alumbrara las tetas bajo la blusa, pero me lleve la sorpresa de que la había sacado de la falda y estaba completamente abierta, las dos tetas estaban frente a mí con las areolas redondas y grandes y los pezones como los había sacado.

Ella me puso un dedo en mi boca y se mojo un pezón con mi saliva, yo no llegaba para lamerle las tetas, pero le estuve mojando con mi saliva los dos pezones, con el frescor del aire acondicionado y de mi saliva cada vez estaban más duros.

Su mano se posó en mi bragueta, yo me sentía humillado por que no tenía la polla dura para que la disfrutara pero siguió buscando, cuando la encontró tiró de la piel, estaba pegada a mis huevos, yo levanté el culo y separé las piernas para liberarla, la sacó estirando y la dejó fuera tapada por su mano, tuve que abrir mi pantalón para estar más cómodo, aun blanda le llenó la mano cuando la cogió.

Ella también sacó hacia el borde del asiento su culo, su cabeza descendió del respaldo, mi mano izquierda tuvo que dejar la teta momentáneamente para posarse sobre su muslo, lo note más duro de lo normal y me extrañó, la falda no era muy corta y tuve que tirar de ella hasta pasar la mano sobre su rodilla el tacto sedoso me aclaró que llevaba medias aunque era primavera, me desilusioné pues me imaginé que serían pantis y le llegarían a la cintura, fui subiendo la mano, siempre sin dejar la teta en la otra mano y ella sobándome la polla, mi mayor sorpresa fue al notar a medio muslo el elástico de la media, a partir de ese momento toqué la piel caliente del la chica.

Cuando más subía más calor notaba, temí llegar arriba y que arrepentida cerrara las piernas, pero la reacción fue sacar más aun el culo del asiento y abrir más las piernas, el fino encaje de las bragas desprendía calor como un radiador.

Con un dedo recorrí la línea imaginaria de sus labios, la mamá se terminó de subir la falda a la cintura y se bajo las bragas a las rodillas, a la próxima imagen luminosa le vi el coño, estaba depilado, yo a lo largo de mi vida había visto muy pocos coños depilados, entonces no se solían depilar, estaba mal visto.

Le pasé el dedo pero esta vez entre los labios y lo chupe, luego lo volví a pasar y se lo di a ella para que lo chupara, me absorbió el dedo lamiéndome el jugo de su coño.

Los labios menores los tenía muy desarrollados, sobresalían mucho de los otros, estaban un poco arrugados y sobre todo mojados, con el dedo corazón hurgué hacia dentro hasta donde llegaba, roce hacia arriba y le toque el punto G, se encogió como si le hubiera dado un golpe en el vientre, lentamente volvió a su posición y ya con el pulgar estuve acariciando el clítoris, de vez en cuando le añadía al placer del botón el roce de su interior de la vagina, se apretó contra mí y se corrió, saltaba sobre el asiento todo lo discretamente que podía, el niño se movió pero no hizo caso, se corrió salvajemente, su mano no soltó mi polla en ningún momento y cuando se calmó vimos con sorpresa de que había tenido una erección bastante importante, yo sobre todo, me bajó los pantalones hasta los tobillos, y se arrodilló malamente frente a mí, el niño se quedó solo sentado y durmiendo a dos asientos.

Se trago mi polla, no le importó que no estuviera tan dura como la de un hombre de su edad, pero se empeñó y consiguió casi ponerla al cien por cien, cuando me estiré sobre mi asiento para correrme, ella no me soltó hasta que tuvo su boca llena de mi leche, hacía mucho tiempo que no lo hacía ni con pajas y solté todo lo que llevaba depositado de reserva, me lo enseño abriendo la boca y se lo tragó, cuando se sentó otra vez me dijo al oído.

–        Me he quedado con las ganas de que me follaras.

–        Y yo también, hacía mucho que no se me levantaba la polla.

–        Es solo falta de entrenamiento.

Mientras se subía las bragas y se volvía a poner las tetas en el sujetador, yo me subí los pantalones, aún tenía la polla algo dura y me costó guardarla, el final de la película se presentía cuando el niño se despertó, yo hice como que le acariciaba el pelo para calmarlo pero le estuve apretando las tetas por última vez.

Cuando se encendieron las luces salimos cada uno por un lado de la fila, todos comentaban lo que les había gustado la película.

Me fui paseando, delante de mí iba la chica con el niño cogido de la mano, después de algunos metros se paró frente a un hombre, casi no se saludaron pero se cambiaron al niño de mano.

El crio saludo a su mamá diciéndole adiós y ella le dio un beso al aire, el hombre ni se dio la vuelta.

Ella se volvió y al momento estaba frente a mí, se me quedó mirando fijamente y me dijo.

–        Te apetece follar conmigo?

–        Claro, sueño con follar contigo.

–        Pues vamos a cenar y luego a mi casa. Ah! Me llamo Cris.

–        Hola yo me llamo José, pero todos me llaman Pepe.

–        Te llamaré Pepe.

Se me colgó del brazo, parecía mi hija pero yo iba todo orgulloso.

Eligió una taberna bastante íntima, sentados en una mesa discreta me dijo que estaba separada y compartía el niño con su marido, le dije que lo había imaginado al verlos despedirse, me contó su historia, eran tan tontos los motivos por los que se habían separado que me dio rabia por los dos, sobre todo por el niño, él no tenía ninguna culpa.

No me permitió pagar la cena y al salir del restaurante tomamos un taxi y fuimos a su casa, vivía en una urbanización a las afueras

La casa era demasiado grande sobre todo para una persona, me llevó directamente a su dormitorio, mientras se duchaba estuve mirando la decoración era minimalista pero con gusto, cuando me llamó desde dentro del baño yo estaba desnudo con una toalla alrededor de mi cintura, me daba vergüenza que me viera mi carme flácida pero ella salió a mi encuentro completamente desnuda y mojada, al lado del baño había una puerta, no me dejó meterme en la ducha, detrás de la puerta me aguardaba una sorpresa, un jacuzzi burbujeante nos esperaba entró ella primero y me dio las manos para que no resbalara, mi polla flotaba junto a mis huevos cuando entré, sus tetas también, bajo la espuma apenas se veía nada y menos cuando esparció unas sales de baño, cajo la capa de espuma mi polla se movía entre dos aguas como un pez muerto, me senté en el fondo, las burbujas me hacían cosquillas en los huevos, las piernas de la chica rodeaban las mías.

Sobre la superficie solo se veían el nacimiento de las tetas de la mujer y a veces hasta media areola de sus pezones yo estaba hipnotizado esperando poder vérselas en directo pero ella se levantó de pronto y salió del jacuzzi, su cuerpo estaba cubierto de burbujas de jabón por completo solo puede ver la silueta como una segunda piel, se secó los pies y se fue a la habitación, volvió en seguida, llevaba un vaso de agua y una pastilla.

–        Toma, te irá muy bien, ya lo verás.

–        Siempre he creído que eran azules.

–        Hay de muchas clases, esta no tiene contraindicaciones.

–        He oído toda clase de comentarios a los viejos, unos dicen que es una maravilla y otros que no hace nada.

–        Bueno esta sí, antes no te he dicho la verdad del todo, esta la usaba mi marido porque no se le ponía dura.

–        Qué pena porque estás muy buena, yo si pudiera estaría follando contigo todo el día.

–        Gracias eres muy galante, a mí también me gusta estar contigo.

Me tomé la pastilla y ella dejo el vaso en el suelo, yo esperaba un efecto inmediato, suponía que mi polla aparecería como el periscopio de un submarino en cualquier momento, pero no ocurrió nada, la polla seguía meciéndose con las burbujas de aire.

Se sentó sobre mis piernas aun con la diferencia de temperatura notaba el calor de su sexo sobre mis muslos, su coño estaba casi sobre mi polla y sus tetas al alcance de mis manos.

Noté como se apoderaba de mi pececito muerto, lo cogía y lo descapullaba, con el glande fuera se lo frotaba contras sus labios, su clítoris en seguida reaccionó y se puso duro, la diferencia era vidente, mi polla se adaptaba a sus perfiles, se aplastaba contra la dureza de su botón y pasaba rozando su vagina sin derecho a entrar.

Yo sentado en el fondo me iba escurriendo cada vez mas y el agua me llegaba a la barbilla, ella se sentaba sobre mi polla durmiente, notaba como sus labios me rodeaban y la mantenían recta siguiendo su abertura, y empezó a deslizarse de arriba abajo, el prepucio cubría o descubría mi glande como un coche descapotable, aun bajo el agua sentía la suavidad de su vagina manando flujo.

Yo sin esperanza de ninguna clase seguía fuera de combate, pensé en la época que iba por la calle con la polla tiesa nada más porque había visto una falda corta o un escote pronunciado, ahora aquello quedaba muy lejos.

La chica me besó, fue un beso lento que pasó de un simple contacto cogiéndome las mejillas a ir apretando mis labios con los suyos después pasó a morderme el labio inferior y finalmente metió su lengua buscando la mía.

Tan emocionado estaba yo con aquel beso que no  me había dado cuenta que la química estaba haciendo su labor, mi polla antes muerta empezaba a tomar volumen entre los labios del coño de Cris, ya ofrecía batalla al duro clítoris, se enfrentaba de tú a tú con dureza, la chica lo agradeció y se frotaba con más lentitud pero con más fuerza.

Mis manos no pudieron estar quietas, buscaron y encontraron las duras tetas de Cris, estaban resbaladizas, pero los pezones ya no se me iban de los dedos, los pude coger bien y apretarlos.

La boca de Cris ya no se contentaba con la mía me mordía las orejas, el cuello hasta los hombros mientras se deslizaba por mi polla cada vez más dura, llegue a alcanzar un grado de dureza que a Cris le bastó, se levantó lo justo para ponérmela vertical y se sentó en ella.

Yo no había follado nunca dentro del agua pero fue una sensación especial, los cuerpo no pesaban y no hizo falta lubricar nada, la vagina de Cris estaba lo suficientemente húmeda y mi polla enjabonada resbaló dentro de ella hasta que noté como hacía tope.

Se abrazó a mí, cruzo sus brazos en mi espalda y medio flotando frente a mi saltaba metiéndose la polla a su gusto, giraba o culebreaba con suavidad hasta que se corrió, fue un orgasmo brutal, yo creí que hasta rebelde, parecía que se estaba vengando de alguien o de algo, pero yo fui la dulce víctima.

Las pastilla había obrado el milagro ahora sí que estaba al 100% dura y brillante, todo lo grande que había sido de joven y con un grosor que a mí mismo me asustaba, creí que toda la sangre de mi cuerpo estaba en mi polla, sentí que me iba a correr, pero Cris tenía otros planes.

–        Espera Pepe, no te corras aún, vamos a la cama estaremos más cómodos.

Salí a duras penas, ya no estoy para muchos equilibrios, luego salió ella de un salto, nos cubrimos con una toalla grande los dos.

En la cama aún a medio secar me lance sobre ella, tenía verdaderas ganas de comerme aquel coño que había tocado en el cine, que no había visto aún  que me había follado bajo el agua.

Cris se cruzó en la cama, con las piernas abiertas me esperaba, separó sus labios y me enseño lo que guardaba para mí, el clítoris estaba brillante descubierto de la follada que me había hecho bajo del agua.

Me metí entre sus muslos, mi boca se pegó como una ventosa entre sus labios y mi lengua mordió el clítoris sin piel, dentro de mi boca la lengua se encargaba de lamerlo.

Las manos de Cris me guiaban la cabeza, para que chupara donde más gusto de daba, estaba a punto de correrse otra vez y tiró de mi, pase de largo sobre sus tetas y le besé en el cuello, noté su estremecimiento, pero lo que la hizo gemir fue mi polla desbocada cuando entro en su coño abierto, apoyado con los codos en la sabana tenía en mis manos las dos tetas apretándolas y amasándolas, de la cintura hacia abajo mi cuerpo subía y bajaba, entraba y salía en el coño de la mujer, parecía mentira que había sido mamá, tenía la vagina tan estrecha como una adolescente, pero se tragaba mi gruesa polla como un pozo sin fondo.

Tanta belleza, tanta sensualidad, tantas ganas atrasadas de follar, fueron el detonante, sentí que me iba a correr sin poder evitarlo.

Cris notó las palpitaciones de mi glande dentro de su matriz.

–        Pepe espérame, solo será un momento, no falta nada para que me venga otro orgasmo.

Pensé en Bamby, en su pobre madre y en todos los personajes para distraer la imaginación, pero a mi polla no le gustaba Disney y seguía apremiando.

Me vino justo, Cris se corrió bajo de mi con un tremendo temblor, noté la diferencia de orgasmo, este lo estaba gozando por ella, incluso por mí, estaba libre, sin ataduras su coño era de su propiedad y me lo regalaba a mí, un viejo Pepe que ya no creía que su sexualidad volvería.

Yo le seguí en los primeros latigazos que la sacudieron, una cantidad exagerada de leche espesa, amarillenta, con solera salió y la inundó, no comprendía como tenía tanto semen si apenas unas horas antes se había tragado otra corrida mía en el cine, pero lo vi cuando después de quedarme sobre ella, aplastando sus tetas y con la cabeza en su cuello pude reaccionar y sacar mi polla.

Yo creía que hacía rato que se habría salido, pero allí estaba dura como si no hubiera eyaculado, sin agotarse, sin necesidad de reposo, al sacarla un corro espeso salió resbalando entre sus nalgas.

Cris me sonreía, sabía que yo estaba contento con el resultado de la pastilla, yo también le sonreía agradecido por darme una pastilla reservada a su marido, le dije.

–        Crisme me gustaría seguir follando, me siento pletórico contigo.

–        A mí también tienes una polla tan vital que me tiene loca.

Rodó sobre sí misma, quedando boca abajo, me enseñaba lo que todavía no había podido ver, su culo, tumbada como estaba sus nalgas sobresalían de sus caderas como dos montículos redondos y tersos.

Tan duros los tenía que entre ellos no cabía ni un papel de canto, me conforme con admirarlo, pero Cris se fue encogiendo elevando su culo, cuando estuvo a 4 busco en la mesita un tubo de vaselina, se untó el agujero y me lo dio para que hiciera lo mismo en mi polla, mientras ella se estaba dilatando con dos dedos en el ano.

–        Rómpeme el culo Pepe, vas a ser el primero que entre ahí, te lo has ganado.

–        No quiero hacerte daño, no quisiera que te sintieras obligada.

–        Nada de eso, en el cine había pensado sentarme sobre ti, había poca gente pero como estaba el niño…

–        Tienes un culo precioso.

–        Pues mete la polla que tienes tan gruesa, y no pares aunque me queje.

Me puse pegado a sus nalgas, ella las abrió dejando su cara en la sabana, me apoye en la entrada y rodee un par de veces el perímetro oscuro, cuando estuve en el centro, empujé.

El glande se aplasto como una fresa contra el suelo, pero cuando el esfínter cedió recupero su forma de flecha y se incrusto dentro, al pasar el anillo el esfínter se cerró de nuevo pero ya la vaselina era mi aliada y dejó resbalar el tronco hasta que de dos empujones llegó al fondo.

Cris apretaba los dientes con la sabana pero no soltaba las nalgas abiertas, cuando la notó dentro se relajó y se tumbó de lado, yo la seguí con la polla metida, le cogí las tetas y ella con una pierna levantada recibió las metidas mientras que se acariciaba su clítoris.

–        Cris, tienes un culo ideal, me has recibido con ganas, lo he notado, y me emociona ser el primero que lo visita.

–        Has sido el primero y me has hecho sentirme tuya, quiero que sepas que siempre que quieras estará dispuesto para ti, solo tienes que pedírmelo.

Las tetas de la mamá estaban duras pero sobre todo eran los pezones lo que más me atraían, debían haber amamantado al niño y se le habían desarrollado desde entonces, yo agradecía estirarlos y sacarlos, tan rugosos y ásperos que me provocaban una erección constante.

El ano se esforzaba por ceder al diámetro de mi polla, se hundía con él y salía arrastrado por mi verga, le dije mientras le besaba en la nuca.

–        Cris crees que puedes volverte a correr por el culo?

–        No es que lo crea, es que no voy a tardar nada, tengo el culo lleno de tu polla el coño de tu leche y mi clítoris tan duro como tu verga, de mis pezones no te cuento porque los tienes en tus manos, no quieres que me vuelva a correr?

–        Claro, le deseo ardientemente, yo puedo correrme también, noto el calor de mi leche hirviendo ya.

No acabe la frase, cuando un temblor recorrió el cuerpo de Cris, se movía sin control, solo sujeta por mi polla y mis manos en las tetas, sus piernas y sus brazos oscilaban en el aire mientras su cabeza giraba de un lado para el otro.

Tanto se movía que mi polla se salió del culo y cuando me corrí los corros de leche salieron entre sus piernas hasta llagar al suelo.

Esta vez sí que quedamos extenuados, cuando se pasó la tormenta llegó la calma.

La chica me abrazó, quedamos desnudos sobre la sabana, me dijo.

–        Pepe, te espera alguien en casa?

–        No Cris, estoy solo.

–        Yo también, quieres dormir conmigo esta noche?

–        Sería mi sueño.

–        Eres un cielo.

–        Y tú.

No sé lo que nos costaría dormirnos, pero fui en primero en despertarme, estaba amaneciendo, y no fui yo quien me despertó, fue mi polla, estaba tan dura como la noche anterior, fui al baño esperando que se bajara pero cuando volví estaba igual, sobre la cama Cris, medio tapada con la sabana.

Digo medio porque solo se cubría hasta las rodillas y un poco el vientre, las piernas encogidas, con la almohada se cubría los ojos y los brazos sobre la almohada, pude ver esas tetas mirando al techo, las tenía juntas formando un canalillo como si las sujetara un sostén, subí por los pies de la cama y pasé entre sus piernas, le besé sus tetas, las lamí y mordí sus pezones, mi polla esperaba a la entrada de su coño.

Cuando debajo de la almohada oí.

–        Buenos días Pepe, has dormido bien?

Por toda contestación me dejé caer y mi polla entro limpiamente en su coño abierto, ella suspiró hondo y se quitó la almohada de la cara y se la puso bajo del culo.

Su pubis depilado mostraba sus labios brillantes de flujo, mi polla venosa entraba y salía sin piedad.

–        No sé que me haces Pepe pero me voy a correr otra vez, nunca había tenido más de un orgasmo y casi siempre fingido.

–        Pues te ruego que conmigo no finjas, te quiero ver gozar.

–        Contigo no puedo fingir, me corro sin poder evitarlo, me corroooo Pepe, me corroooo otra vez.

–        Córrete Cris me gusta verte como ardes de gusto.

Cuando se le pasó el orgasmo yo seguía clavado en ella, poco a poco note como no era para nada inmune a tanto placer y me iba a correr también, la saque justo antes de eyacular y lo hice sobre sus tetas, ella esperó a que agotara mi semen sobre ella para pasar un dedo y recogerlo y metérselo en la boca, el resto lo esparció por todas sus tetas, especialmente por los pezones.

Caí a su lado y me quedé traspuesto, cuando me desperté vi a Cris a mi lado vestida con un traje de chaqueta con una falda estrecha de tubo.

–        Buenos días otra vez Pepe, me voy a trabajar, antes te quiero contar una cosa, esta vez sí que es toda la verdad, soy sicóloga, y de las buenas, hasta ahora te he contado la historia a medias, la pastilla que te di anoche no tenía nada, era lo que llamamos un placebo, o sea que te hace el efecto que tu quisieras, pero es inocua, el sexo está en el cerebro no en la polla, por eso si verdaderamente te excitas el cuerpo responde, mi marido no las necesitaba excepto conmigo, con todas las demás follaba y bien, por eso nos hemos separado, tengo que agradecerte que te cruzaras en mi vida, me has dado lo que necesitaba, amor, sexo, y moral para seguir adelante, nunca te lo agradeceré bastante, follar contigo ha sido una delicia, eres un hombre de los que ya no quedan, puedes quedarte hasta que te repongas, en la cocina tienes el desayuno preparado, me gustaría que esta no fuera la última vez que nos encontremos, cuando te vayas cierras la puerta.

Me besó con un beso largo, olía como en el cine, por el escote de la chaqueta su camisa con un botón de más despasado, el canalillo enseñaba unas tetas apretadas por un sujetador de blonda, le pedí un último deseo, me comprendió y despasó la chaqueta y la camisa, yo bajé un tirante y luego le baje la copa y dejé caer la teta colgando sobre mí, la chupe y la mordí hasta quedarme sin saliva, ella se fue arreglando la ropa otra vez hasta quedar impecable, medió un beso al aire y salió, aún me quedé un rato en la cama gigante luego me duche, miré el jacuzzi, todavía estaba cubierto de espuma, en la cocina el desayuno preparado con esmero y con una tarjeta de presentación, decía.

Cristina ……. sicóloga, y su teléfono profesional, por detrás su teléfono móvil particular y una nota, ”Pepe, llámame pronto, deseo pasar otra noche como esta, un beso donde prefieras”

Mi polla estaba dura cuando salí y cerré la puerta tras de mí.

FIN

tauro47

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