Mis ardientes vecinas

Ayer lunes llegue a casa de trabajar sobre las diez y media de la noche, tras introducir la llave y girarla abrí la puerta… lógicamente, entre extrañado al ver la casa tan oscura y en silencio a pesar de la hora. Cerré la puerta tras de mí echando la llave y deje mis pertenecías en el aparador, me adentre en el salón comedor y observe que habían cenado, pues habían dejado los cubiertos y algunas cosas más sobre la mesa. Cuando la voz primero y la aparición después, soltó…

–     “¿Quién está ahí?”.

Rápidamente le conteste…

–     “¿Quién va a ser?. Soy yo cielo”.

Contestándome mi mujer…

–     “Me has asustado cielo, no sabía quién era, pues me ha extrañado que fueras tu por lo temprano que es”.

Tras dos besos y ver lo bien que le sienta a mi mujer ese camisón para dormir, descubro a los cri@s acostado pero viendo la tele. Ella tras cerciorarse… vuelve a la cama, donde se encontraba realizando y programando tareas para hoy martes. Acabando por pedirme…

–     “Cielo, me puedes hacer un sándwich de jamón york y queso, por fi…”.

Cosa que hago minutos después, antes entro en mi despacho/dormitorio de tareas y tras encender la luz del escritorio, acabo sentándome y encender mi portátil. Alzo mi mirada hacia delante, descubriendo que la luz de mi vecina del 1ºD del bloque de enfrente está encendida, vecina que a pesar de tener el visillo puesto se aprecia que esta. Me quedo unos minutos mirando, minutos que ella aparece tras echar levemente el visillo a un lado y coloca una percha, percha que cuelga en la persiana y que de ella tiende unas braguitas tipo culote de encajes negra… mmm. Dándose cuenta que estoy mirándola, ignoro si habría más vecinos en la terraza o ventanas, pero al ver como ella se apoya en el alféizar de la ventana cubriéndose con el visillo, me hace pensar que no tiene prendas algunas… mmm. Sacándome de mis pensamiento y observa miento la voz de mi mujer, diciendo…

–     “Cielo y mi sándwich”.

Tras contestarle que ahora se lo llevaba, me levante y me dirigí hacia la cocina, donde tras encontrarme todo por medio, me dispuse a prepararle el sándwich y luego llevárselo, siendo precursor al llevarle una botella de agua. Tras llevárselo y ella agradecida, me da un buen morreo… mmm, donde mis manos amasan tanto sus senos como poco después sus nalgas… mmm. Separándome mi mujer y decirme…

–     “Espera cielo… espera, primero voy a cenar este estupendo sándwich y termino unas cosas… mmm. Ten paciencia”.

Tras marcharme de nuevo a la cocina y de paso preparar mi cena, recojo las cosas y vuelvo al despacho/dormitorio, donde vuelvo al escritorio y buscara a mi vecina. Lógicamente ella no está ya, aunque la luz del dormitorio ha sido sustituida por la de la mesita de noche, menos potente y más tenue. Un poco decepcionado, me da por mirar hacia la derecha y descubrir a mi madura vecina del 2ºA del mismo bloque, tendiendo unas prendas en un aparente pijama, pijama de dos prendas que están formado por un culote y una camiseta de tirantas, pijama que levantaría a un muerto… mmm.

Creo que ella sabe que la estoy mirando, pues no evita movimientos que marcan su figura… mmm, no evitando provocar y por sus movimientos doy por hecho que no hay vecino alguno. Creo que las actitudes de mis vecinas están siendo provocadas por el tremendo calor que hace… mmm, continuo deleitándome con mi vecina… esa mujer de cuarenta y tantos más cercana a los cincuenta años. Mujer de bandera gracias a los quehaceres de su trabajo, familia y de la casa, no parando ni un momento. De pronto la aparición de un hombre al cual asumo que es su marido, llama su atención y entra dentro pero no cierra ni la persiana ni hecha la cortina, llamándome la atención donde van a dormir, pensamiento para mis adentro…

–     “Que puta es, se va a liar con su marido sabiendo que la estaré mirando”.

–     “Joder que morbo”.

Me levanto y antes de ir a cenar, me acerco al dormitorio con la idea de echar a mi mujer un polvo, mujer a la que encuentro dormida. Resignado a dormir sin satisfacción alguna, recojo tanto el plato del sándwich como su portátil, marchándome a la cocina donde cojo mi cena. Mientras ceno y voy ya por el postre al tiempo que veo la televisión, alzo la mirada y miro el reloj… observando que son las doce y cuarto de la noche. Me inclino hacía atrás lo suficiente para poder ver el bloque de enfrente, mientras pienso… menuda calor va a ser esta noche. Pienso que no soy un voyeur, pero en los últimos meses estas no solo me han quitado el sueño, sino mis otras dos amigas tanto la de con derecho a roce como otras… mmm. Mi madura vecina del 2ºA esta en pleno “fregado”, aunque sé que su marido no es de esos… ella ahora sí, y eso que cuando la conocí era muy púdica y recatada, sí de esas que decía… “Aquí no!”, pero después llevada por el morbo se dejaba hacer… mmm.

No quise ponerme aun peor y evite mirar a mí vecina del 2ºA, llamando mí atención la luz al encenderse del 1ºD, luz que me extraño y que al dirigir mi vista con rapidez. Pude ver como el visillo estaba retirado y la figura de ella vestida al fondo, figura que de una mano colgaba algo parecido a un cinturón y que tras diez minutos, pude comprobar que era la correa de su perro al verla salir del portal. No pensé nada, solo me puse un polo, bermudas y las deportivas, saliendo de casa tras coger las llaves y no hacer ruido. Siendo las doce y media de la noche y encima dieciocho de junio, no había apenas nadie en la calle solamente unos pocos que estaban como mi vecina de bloque, sacando al perro a que hiciera sus últimas necesidades. Allí estaba ella con tan solo un suéter de color negro enorme y unas chanclas, suéter que piensas que lleva debajo las calzonas o pantalón corto, pero por el tamaño de la camiseta ignoras.

Nuria estaba espectacular, no se sí sería por la luz de la luna que se reflejaba en su rostro o por las ganas de follarla que tenía… mmm, aun así poco me importaba. Quien no sepa cómo es Nuria os diré que mide un metro cincuenta y cinco centímetros, tiene buena figura pues es delgada, pesa cincuenta y un kilo aunque esto no es importante, solo para imaginaros como es su cuerpo. Cuya melena es cabellos largos de color castaños y cuyos preciosos ojos verdes cautivaron, llamando mi atención lógicamente entre otras cosas sus senos por no mentar su culito respingón… mmm (88/66/88).

Bueno continuo, cuando me acerque a ella, antes me cerciore bien que nadie nos estaba viendo, para luego para darnos el típico beso por educación, beso que estuvo más cerca de sus labios que de la mejilla. Estaba muy caliente y excitada como bien me dijo, llevando ella su mano derecha a mí entrepierna y palpar mi miembro, soltándome…

–     “Noto que tu estas tan necesitado como yo… mmm”.

–     “Estoy segura que has llegado a casa y te has encontrado a tu mujer sin ganas o quizás dormida… ji ji ji”.

Continuando con esa cara de viciosa y pervertida, soltando…

–     “¿Qué penita verdad… mmm?”.

Dice mientras se desliza la lengua por sus labios, no puedo evitar dirigir mi brazo derecho hacia sus nalgas, llevándome la agradable sorpresa al descubrir que esta solo lleva sus braguitas… mmm. Me mira con picardía y me pregunta…

–     “Soy mala”.

Pegándome a ella, asciendo mi brazo derecho hasta que puedo tomarla por el cuello al tiempo que la izquierda le cojo el culo… mmm, mientras un primer piquito deja paso al primer morreo al tiempo que magreo sus nalgas, presionándola contra mi vientre y hacer que note mi alegría al descubrir que solo llevaba braguitas… mmm. Me mira sonriente ruborizada y al mismo tiempo algo avergonzada, preguntándole yo…

–     “¿Qué te aparecido el descubrir lo mala que eres… mmm?”.

Nos vamos caminando hasta su portal, mientras tira de la correa de su perro Yorkshire al tiempo que tira del bulto de mi entrepierna… mmm. Acción que me pone y no se me pasa por la cabeza irme de semejante manera, abre la puerta y entramos sin encender la luz hacia el fondo, donde está el ascensor y dos puertas más. Puertas que son aquellas que dan a los aparcamientos, tanto la que está de frente al cual accedes al garaje de la planta baja, o la puerta que esta frente por frente al ascensor y a la cual accedes al garaje subterráneo. Puerta que mediante dos tramos de escalera y dos descansillos, das a una segunda puerta cortafuegos al garaje. Siendo esta la que abrimos y entramos, quedándonos en un pequeño descansillo que hay entre la puerta y el inicio de escalones, lugar lo suficiente para nosotros como para prepáranos en el caso que aparezca alguien.

Nuria deja amarrado su Yorkshire al pasamano de la barandilla, retrocediendo un par de paso y reposar su espalda contra la pared. Momento en que me acerco a ella y comenzar a besarla al tiempo que amaso sus senos… mmm, ella me besa con pasión para dejar de besarme y descender hasta mi cuello al tiempo que intenta subirme mi suéter… mmm. Dejo que me lo quite y bajo mi cabeza hasta que mi boca se hace con sus senos… mmm, primero con el derecho y luego con el izquierdo… aaahhh, beso, chupo, muerdo y lamo tanto seno como pezones, mientras Nuria gime y suspira… aaahhh. Acabando ella misma por apartarme y arrodillarse, bajarme mis bermudas y calzoncillos saltando mi miembro y esta soltar…

–     “Uuummm, está aún más grande que la última vez o son las ganas de tenerla”.

Yo no soy persona si habéis leído mis confesiones de haber puesto dimensiones alguna, pues soy de esos que dice que lo importante no es el tamaño sino el grosor, incluso supera a esto el saber hacer disfrutar a una mujer. Como he dicho, nunca me considero tener un buen miembro, cosa que en eso mí mujer discrepa y no porque no haya conocido otras para poder comparar, pues ella son de las que dice que con esta tiene de sobra, ya que el grosor son de las que le dejo escocida… mmm. Fue ella quien este pasado fin de semana por ejemplo le dio por medirla, tomando el metro y apuntar que en estado flácido o de reposo me mide nueve centímetros por cuatro y medio de grosor, mientras en estado erecto me llego a medir diecisiete por seis y medio de grosor, eso sí después de trabajármela a conciencia y no descartando mis gruesas venas.

Cuando Nuria me mira y sonríe, tomando mi miembro con su mano derecha y llevárselo a la boca, comenzando a lamer mi glande… mmm. Abriendo la boca e intentar introducírselo por completo, cosa que no puede hacer por el grosor, comenzando a chupármelo muy lentamente… uuuffff. Ver a esta chica arrodillada ante mi miembro… mmm, ver como sujeta el tronco con su mano derecha mientras te la chupa… mmm, no perdiendo detalle de como absorbe mi glande una vez tras otra… aaaahhh. Disfrutando de esos labios y esa boquita… mmm, sacándoselo de la boca y pasar su lengua desde mi glande por todo mi tronco hasta llegar a mis genitales, lamiéndolos e incluso introducírselos dentro de su boquita… uuuffff. Nuria se separa, me mira y me suelta…

–     “Métemela ya… mmm, no me seas malo… ooohhh, la quiero ya dentro… uuummm”.

Cojo y le hago levantar, siendo yo ahora quien se arrodilla y comenzar a lamer su rajita… aaahhh, ayudándome con mis dedos a masturbarla… aaahhh. Acabando ella por soltarme de malas maneras…

–     “O me follas ya o te largas”.

Me ve sacar un condón del interior de mi bolsillo, condón que ella tira a un lado y me suelta…

–     “Contigo no me hace falta protección alguna, no me vas a poder dejar embarazada”.

Le hago darse la vuelta al tiempo que ella se apoya con sus palmas de la mano contra la pared, girando su rostro hacia atrás al tiempo que coloco mi miembro entre sus glúteos… mmm, dejándolo caer hasta que ella misma acaba colocándoselo en su entrada vaginal… mmm. Suspira cuando la nota entrar poco a poco… ooohhh, suspiro que dejan pasó a gemidos… aaahhh, deteniéndome y ser ella la que continua al mover sus caderas de delante hacia atrás… mmm, escuchando el chapoteo de nuestros fluidos… mmm. Tras un rato que quizás fueran diez minutos o más, le hago saber el cambio de posición y tras sacársela… mmm, me tumbo en el suelo apoyado sobre la pared mientras tomo mi erecto miembro con la mano, esperando que sea ella la que se siente sobre mi polla… mmm. Cosa que hace y comienza a cabalgar… mmm, no pudiendo ella misma aguantar los gemidos y suspiros ante la llegada de su orgasmo… aaahhh. No deteniéndose y pedirme…

–     “Quiero que te corras ya, quiero sentir como me inundas, deseo dormir caliente y sentirte dentro… mmm”.

No me detengo y continuo, suspira y muerde sus labios… mmm, me mira con deseos mientras se pellizca los pezones, me inclino y la beso… mmm, descendiendo mi boca hasta su cuello… aaahhh. Continuando por su hombro hasta sus senos… uuuffff, chupo y muerdo… mmm, absorbo y lamo sus pezones… uuuffff, no dejando de penetrarla y sentir su cuerpo temblar… ooohhh, palpita entre sacudidas… mmm, acabando entre convulsiones con un nuevo orgasmo… uuuffff, orgasmo que siendo el segundo busca más… ooohhh. Levantándose y volverse a colocar ahora de espalda, pues como bien me decía ella…

–     “Tengo que lograr que te corras tu… mmm”.

No pudiendo aguantar ni cinco minutos más, cuando ni tan siquiera le aviso y descargo dentro de ella… aaahhh, notándolo ella al sentir mi abundante corrida… mmm. No se aparta ni aminora el ritmo, pues sigue bombeándome con su coñito… mmm, sintiendo como sus paredes vaginales presionan mi tronco al tiempo que mi glande se desinfla… ooohhh. Tras unos besos os damos cuenta que debemos de irnos, me levanto y cuando me voy a subir tanto mis bermudas como mis calzoncillos, Nuria me detiene, arrodillándose ante mis pies, toma mis calzoncillos y tira de ellos al tiempo que se introduce mi flácido miembro embadurnado en semen dentro de su boca… uuuffff.

Comienza a chupármelo ayudado con su lengua… mmm, mientras tira de mis calzoncillos y bermudas, sintiendo como de flácido para esos momentos poco tiene mi miembro, comenzando a sentir arcadas por el tamaño de mi miembro dentro de su boca… mmm. Ella continua chupando, no deseando que me marche con esa tremenda erección… mmm, pero el ruido del ascensor nos hace desistir, ayudándole a ella a vestirse y ante el ruido proveniente de afuera, ruido que nos aseguramos que esa persona se alejara, entonces salimos nosotros. Siendo Nuria la primera en averiguar si había alguien o no, cerciorándose que estábamos solos, sale y me acompaña a la puerta del portal cogido de la mano, como si fuéramos una pareja de enamorados que han hecho algo prohibido. En la puerta del portal, me mira con esa carita dulce y se despidiéndome con un dulce beso, beso que aún sabe a mi polla… mmm, mientras me mete en el bolsillo de mis bermudas sus blancas braguitas con corazones.

Cruzo la carretera y antes de meterme en mí portal, miro hacia atrás y ver que ella ya no está, mientras subo por el ascensor miro el reloj y veo para mi sorpresa que son la una de la madrugada, ya en casa mi mujer duerme como el resto de la familia. Me doy un enjuago rápido y me da por mirar por la ventana, pues deseo darle las buenas noches antes de acostarme, viendo que su luz ya está apagada. Y descubrir la luz proveniente de mi madura vecina del 2ºA, luz que no es ni de su dormitorio ni mucho menos del salón, sino de la ventana proveniente del dormitorio de su hija. Hija que para mí es todo menos eso, pues la considero una hija de la gran puta y la verdad, me extraño verla aun siendo la hora que es. Ventana que ni tiene echada ni la persiana, ni cortina y menos aún visillo que la ocultara. Ella estaba mirando hacía mi bloque, mirando fija en un punto que desconocía, no pensando ni por asomo que estuviera mirándome… más aun después de la última vez.

Nuestro primer encuentro fue de una forma casual, además en esos momentos ni la conocía, pues me encontraba hablando con mi vecina del bloque de enfrente, vecina que es la del 2ºA. Vecina que creo que en esos momentos me comentaba algo relacionado con su trabajo, pues me recomendaba algunos productos que comprar y de otros que en breve iban a colocar (sushi en la zona de frio). Reíamos ante algunos comentarios que hice, pues recomendé algunos productos que podrían vender (los lubricantes Durex Play Frescor o Eternal entre otros), ella ruborizada ríe y suelta…

–     “Si lo tuviéramos, yo hubiera sido la primera en comprármelo”.

Contestándole con retintín…

–     “Pues ya sabes, cuando quieras quedamos y te presto el mío o te compro uno para ti”.

Respondiéndome…

–     “No me seas malo que estamos en la calle”.

Momentos en que apareció su hija…

–     “Hola mama que haces, vengo de tal…”.

Quedándose mirándome extrañada y esperando que su madre me presente, mientras no dejo de mirar a mi vecina que para nada la considero madura, pues es mucho más activa que algunas que conozco. Acto seguido, mi vecina me presenta a su hija con cara y una impresión de estar pasando un mal rato, acabando precisamente con nuestro encuentro y conversación. Yéndose ella hacía su coche mientras yo me quedo buscando las mías, quedándose su hija parada junto a mí y acabar por soltarme…

–     “Sabes, me he dado cuenta en como miras a mi madre y me parece increíble, que ella no haya dado cuenta”.

Continuando…

–     “Perdona que sea tan directa, pero no quiero pensar y menos creer que entre mi madre y tu haya algo. No eres su tipo, ya que mi padre es mucho más fuerte y además están súper enamorados”.

–     “Si tuvieras que elegir entre yo y mi madre, a quien elegirías”.

Creo que mi mirada y en la forma de cómo me despedí de su madre, cuando paso en coche frente a nosotros lo tomo como una contestación. Acabando esta por soltar de malas maneras…

–     “Joder, no me digas que la prefieras a ella en vez de a mí, pero sí mi madre es ya una mujer mayor que poco puede aportar, mientras yo soy todo juventud y pecado”.

En ese momento no quise responderle y simplemente tras despedirme me marche, quedándose refunfuñando allí junto a su portal. Mis encuentros con mi vecina fueron escasos, simplemente nos veíamos cuando iba al súper a comprar algo, momentos en que mientras pasaba los alimentos por la bandeja le dejaba caer algún comentario. Pero las semanas pasaron y fue un día de tantos, día en que salí de casa a comprar algo, cuyo coche lo tengo aparcado en la calle, me sorprendió la hija de mi vecina del 2ºA, cuando iba a dar marcha atrás. Esta sonriente me pregunto…

–     “¿Hacia dónde vas con tanta prisa, sino es mucho preguntar?”.

Respondiendo…

–     “Voy hacia el Decatlón de Alcalá de Guadaíra”.

Para aquellos que ignore donde se encuentra este Decatlón en Sevilla, os diré que se encuentra en el Polígono El Palmetillo, cuya carretera A-8028 cogeremos y que este pertenece a Alcalá de Guadaira. Dicho esto… prosigo. Tras hacerle saber hacia dónde iba, coge y me pregunta…

–     “¿Me coge bien, me podrías hacer el favor de llevarme?”.

Sin haber contestado coge y tras abrir la puerta se sienta dentro, poniéndose a continuación el cinturón de seguridad, mientras yo la miro incrédulo. Viene bastante arreglada como para ser algo informar, pues viene con un vestido corto claro de flores. Comenzamos a hablar siendo ella quien comenzó a darme conversación, no preste mucha atención la verdad a lo que hablaba, ya que mi pensamiento estaba en una hermosa mujer con la cual whapseado desde hace semanas. Una mujer hermosa y apetecible, voluminosa y cuyo cuerpo deseo, siendo la distancia nuestro mayor hándicap, pues ella es de Madrid y deseo subir a follármela al menos… mmm. Estaba en babia cuando menos lo esperaba, cogiendo esta y posa su mano izquierda sobre mi entrepierna, alojándola sobre mi miembro, miembro que estaba de aquella manera gracias a mis pensamientos… mmm. Empieza esta primero a palpármelo, continuando por magreármelo, notando lo duro que esta, sonríe al verme nervioso, pero cuya mirada no la aparto de la carretera. Acabándole por soltarle al tiempo que aminore la marcha…

–     “Mira no me parece buena idea, mejor será que te quedes quieta o te bajas del coche, vale”.

Pero todo cambia en el momento en que esta se gira levemente hacia mí, cuyas manos comienza por soltar el cinturón, continua por desabotonar el botón del pantalón, bajar la cremallera y tras tirar de mi bóxer hacia un lado, sacar con una de sus manos mi miembro fuera… ooohhh. Comenzando está a masturbarme con su mano derecha… aaahhh, mirándome sonriente al tiempo que acelera los movimientos, soltadme…

–     “No me digas que no te gusta, si quieres paro ahora… mmm”.

Lógicamente me quedo callado, no estoy precisamente como para que se detenga… uuuffff. Soltó…

–     “Veo que te gusta y que no te interesa que me detenga… eeehhh”.

Sonríe nuevamente de forma maliciosa, acabando por cambiar de mano y siendo ahora su mano izquierda quien me masturba… ooohhh, mientras con la derecha magrea mis testículos. Diciéndome…

–     “Voy bien”.

–     “Sabes uno de mis novios, son de esos que no deja de decirme como debo de hacerlo y la verdad es que la practica sirve a veces”.

No digo nada y disfruto de como desliza su mano izquierda a lo largo de mi tronco… uuuffff, ayudándose del líquido que sale de mi glande para impregnarme… mmm. Nervioso mientras conduzco, tomo la salida de acceso al decatlón y en vez de tomar la entrada de la izquierda, continuo conduciendo por la carretera hasta el fondo, tomando la salida de la derecha, salida que no tiene salida y detengo mi coche a un lado. Momento en que esta sin esperar ni tan siquiera a que me quite el cinturón de seguridad, acaba por inclinarse e introducirse mi polla en su boca… ooohhh, sobresaltándome y no por la acción, sino por no esperármelo… uuuffff. Llevándose al menos cinco minutos o más… mmm, mientras yo me encuentro haciéndole un dedo y penetrándole con mi dedo corazón… uuuffff.

Finalmente acabamos en el asiento trasero, cuya chiquilla tras irse atrás, comenzó por quitarse el vestido y el sujetador quedándose en braguitas, esperándome mientras se hacía un dedo con una mano y se pellizcaba sus senos con la otra… mmm. Tras ponerme el preservativo le di por todas partes… mmm, aclaro le penetre de todas las maneras que se me paso por la cabeza, haciéndole ella acabar al menos en tres o cuatro veces, mientras yo me vine en dos… uuuffff. Demostrándome que si tiene un cuerpo para el pecado y que ella es una mujer muy ardiente… mmm, pero aun así… prefiero a su madre. Antes de despedirme, debo agradecer tantos a todos aquellos que me leéis como los que me ponéis un comentario, pues por vosotros sé que hago bien contando mis confidencias. Soy de esos que siempre digo…

–     “No nacemos sabiendo, pues debemos aprender y esta experiencia, nos lo da práctica”.

Cosa que intento realizar cada día… mmm. Comenzando con el mañanero con mi mujer, mujer que se marcha satisfecha de haber descargado tensión mediantes orgasmo… mmm. Bueno os dejo, espero que os haya gustado tanto como a mí recordarla, espero vuestros comentarios. Mi email (lógicamente todo junto) es… Jhosua 1974 @ Gmail . com

Jhosua

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