Las mujeres de mi vida: Mi gran dama

Acabo de despedirme de mi amiga Nuria en el aeropuerto, de mis padres lo hice cuando se iban de “viaje de novios” hace dos días, me encanta verlos así después de todo lo que han pasado. El caso es que tengo por delante cerca de ocho horas de avión y no me gusta mucho dormir en ellos, en estos casos suelo aprovechar para ver una película, leer y escuchar música. Me pongo los cascos y adivinen que canción hay en el hilo musical….

All these places have their moments

With lovers and friends I still can recall

Some are dead and some are living

In my life I’ve loved them all…..

Efectivamente, la misma canción que me hizo recordar mi primera experiencia, con una sonrisa de medio lado, me viene a la memoria mi primer viaje al otro lado del charco, hace veinte años, lo recuerdo como si fuera ayer……….fue el inicio de un largo camino que todavía sigo recorriendo. A mi memoria vienen mi como conocí probablemente a la persona más importante de mi vida después de mis padres, Jane. No es ni mi novia, ni nada por el estilo, sino que es mi mejor amiga, además de ser mi socia y mi confidente. Recuerdo el primer abrazo que me dio, llegando al aeropuerto de las Twin Cities*, lo primero que me llamó la atención fue su aspecto, las fotografías que tenía de ellos habían llegado por fax y no se veían bien y a ellos les pasaba lo mismo, era muy joven. Yo esperaba que mi madre de acogida fuese la típica cuarentona americana king size, pero no era muy joven, tenía solamente veinticinco años. Marcus, su marido, era harina de otro costal….era duro, más bien pétreo, y tenía veinte años más que ella, había sido militar y al retirarse compró una pequeña granja que era su medio de vida. Después de las presentaciones, me subieron en un Ford Bronco ya entradito en años y después de una hora de viaje llegamos. Estaba muerto de sueño, pero la verdad es que se me quitó de golpe cuando vi la casa, mi primera impresión, fue irme de allí. Pero claro no tenía donde ir y que pensar en el papelón que tendría si me volviese a España. El caso es que por dentro estaba más decente y muy limpia, como estaba tan cansado opté por tomar una ducha e irme a dormir. Ella quería enseñarme todo, pero Marc le dijo que podría esperar hasta mañana, que entendía que estaba realmente cansado, por lo que después de llamar a España para decirle a mis padres que estaba bien me acosté en mi cuarto. Dormí más de doce horas seguidas, y me levanté bastante tarde. Me desperté aturdido como si hubiera sido anestesiado. Fui a la cocina y me encontré a Jane con unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes en la cocina. Era realmente preciosa, llevaba su melena pelirroja, casi de color castaño, recogida en una coleta y su indumentaria delataban unas tetan duras ni grandes ni pequeñas y un culo respingón que junto a unas piernas largas hacía de ella una auténtica belleza, ¿qué cojones hacía un pibón como ella con un tarugo como su marido?.

–       Buenos días, ¿quieres desayunar algo?, me preguntó con una sonrisa blanca y perfecta.

–       Más bien almorzar algo, dada la hora que es.

–       Entonces, haremos un Brunch.

–       ¿Eso que es?

–       La mezcla de breakfast y de lunch.

–       Vamos a ello, que llevo dos días sin comer nada decente, pero ¿no esperamos a tú marido?

–       No, el no volverá hasta la cena, se había comprometido hoy con Jake su amigo en que tenían que hacer unas reparaciones en la granja y no volverá hasta que termine, lo que no sé es que vamos a comer, ayer no pude hacer la compra y la nevera está vacía.

–       Bueno, podemos hacer una cosa, vamos a comprar al pueblo y así me voy ubicando, ya tomaremos algo por allí, yo invito.

–       Conforme.

Nos cambiamos y nos fuimos en su pequeño Honda Civic al pueblo. Era el típico pueblo americano que no tenía más de tres mil habitantes, estaba a cinco kilómetros de la granja, esto suponía que tenía que coger el típico autobús amarillo para ir al instituto, por cierto este era muy pequeño, pero tenía pista de atletismo, de football  y un gimnasio chulísimo nada que ver con el instituto de mi país.

–       A la vuelta del almuerzo, pasaremos por él y así podrás ponerte al día de todo.

Lo primero fue ir tomar algo a un restaurante típico americano, ella saludo a un par de conocidos y me presentó. Como siempre tuve que decir que era europeo, puesto que en seguida me decían que no parecía mejicano. El caso es que nos fuimos a comprar, al lado del supermercado, había una tienda de ropa. Yo le dije que necesitaba unas zapatillas de deporte y ella me acompaño dentro, mientras me probaba un par de modelos, ella se probó unos pantalones que le hacían un culo perfecto. Pero no se los compró, yo quise regalárselos como agradecimiento, pero ella se negó en redondo.

Al volver pasamos por un picadero de caballos, yo me puse muy contento y ella más al saber que yo montaba a caballo. Paro y visitamos a los dueños del establo, ella se acercó y estuvo acariciando a un caballo que pastaba cerca de una valla. Me llamó la atención como el caballo levantó la cabeza como si la hubiese reconocido. Ella se fue de allí con el semblante serio, cosa que me dejó totalmente descolocado. Llegamos a la granja fuimos visitando los establos y todo lo de alrededor que no era gran cosa. Al pasar a la casa, me pidió que le enseñara fotografías de mi familia y le contara cosas de mí, cosa que estuvimos haciendo, hasta la hora de la cena. Llego Marc, con cara de pocos amigos, la verdad es que daba un poco de miedo…..y mirándonos con desdén sólo se limito a preguntar si estaba la cena. No hubo mucha conversación durante la misma. Sólo le pregunté sobre su día y él sin levantar la cabeza se limitó a decir…bien. Después de la cena, el salió a ver a los animales y enseguida se fue a dormir, puesto que tenía que levantarse temprano a ordeñar a las vacas. Yo me quedé ayudando a Jen. Ella me dijo que estaba encantada con tenerme allí, por lo menos no se aburriría mucho. Yo le dije que me contara cosas sobre ella, nos sentamos en el porche y con una Coke, me contó que era huérfana, su padre era compañero de armas de su marido, de ahí la diferencia de edad, además era su mejor amigo. El caso es que  su madre había muerto en accidente de coche un par de años antes que su padre y que este falleció durante la intervención de los marines en el Libano, antes de morir en el hospital de campaña, le hizo prometer a Marc que se haría cargo de su hija puesto que era menor de edad, este así lo hizo.

Al volver de El Líbano, ella siempre había estado enamorada secretamente de él, que sé dejó querer pero al ser menor de edad el reglamento prohibía esta relación, por lo que al cumplir los diez y ocho años se casaron. Ella estaba enamorada de él…..

–       Pero creo que él no….me dijo, y yo creo que ahora tampoco lo estoy de él.

–       Todos los matrimonios pasan crisis, mira mis padres después de tantos años acabaron divorciándose, es sólo una mala racha.

–       Bueno se hace tarde, y mañana empiezas el colegio.

–       Buenas noches.

Me dio un beso en la mejilla, su olor y la suavidad de sus labios me puso a cien….ni que decir tiene que me hice un paja en el cuarto de baño a su salud.

Al día siguiente, me levanté y medio dormido me fui al cuarto de baño, me duchaba cuando ella entró en el cuarto de baño, necesito entrar..me dijo, no aguanto más y se sentó a hacer un pis, yo no me lo podía creer  se bajó las bragas y pude ver entre las cortinas un coño pelirrojo precioso. La erección fue bestial y más cuando me hizo recordar mi primer polvo….el ruido de la cisterna me hizo salir del trance. Cuando ella salió del cuarto de baño yo salí con mi albornoz puesto.

–       Lo siento, pero no aguantaba más….me dijo mirando hacia mi entrepierna que hacía una tienda de campaña más que visible.

–       No pasa nada….me visto y nos vamos.

Yo me puse rojo de vergüenza, puesto que la pille mirando a pesar que ella apartó la mirada apresuradamente. Ella me llevó al colegio, durante ese primer día yo pasé un día de locos, no me enteraba de casi nada….al final llegó la hora de volver a casa, perdí el autobús y tuve que volver andando. El caso, es que llegué a casa entre y no había nadie…me di una vuelta por la granja, cuando vi algo que nunca imaginé…Marc estaba haciéndole una mamada a un tío, estaban los dos en pelotas en el granero, al cabo de un rato, yo observaba con sigilo mientras el tío untando el ojete del bravo marine con lubricante, le dio una soberana enculada. Salí de allí con una cara de congoja y decidí ir al establo de caballos que estaba a unos diez minutos andando. Al llegar estaban montando un caballo, yo me quedé mirando…era Jen. Montaba muy bien…ella me vio y dijo.

–       Ya estás de vuelta….¿sabes montar?

–       Claro…

–       Habla con John, que te deje a Smart, y veremos de lo que eres capaz.

–       No tengo mi equipo.

–       ¿tienes miedo?

–       No, simplemente que me gusta montar cómodo.

–       Bueno mira a ver si te pueden dejar algo.

–       Ok

Al rato estaba encima de Smart, el caballo era un cabrón con pintas. Pero yo lo doblegué con inteligencia y le corregí un par de resabios que tenía, ella se sorprendió de lo bien que lo hacía. Trabajamos un rato a los animales y desmontamos. El dueño me miraba con curiosidad, al mismo tiempo que con sorpresa.

–       ¿Quieres venir los fines de semana a ayudarme?, te pagaré bien.

–       No sé, ¿tú qué dices, Jen?, es que me he apuntado al equipo de atletismo y no sé cómo voy a ir de tiempo.

–       Veo que no has perdido el tiempo, pero creo que puedes con todo…

–       Bueno pues, adelante…

Nos cambiamos y volvimos a la granja, al llegar salía un coche conducido por el enculador.

–       Es Jake el “amigo” de mi marido.

La forma en que lo dijo, me hizo pensar en que ella lo sabía. Preparamos la cena y la cosa fue más de lo mismo, pero yo no podía mirar a Marc y pensar cómo engañaban las apariencias. Una vez más nos pusimos a hablar…..esta vez en mi cuarto, que por cierto estaba en el sótano de la casa. Ella no hacía más que preguntarme cosas sobre caballos, hasta que yo no sabiendo cómo, le conté lo que había pasado…..ella con cara sofocada se echó a llorar….. yo la abracé.

–       Lo siento, no quería hacerte daño, pero a pesar de que te conozco sólo unos días pienso que deberías saberlo. No soporto a la gente que engaña a su familia y creo que tú no te lo mereces… eres buena persona.

–       Lo sé desde que llevábamos un mes de casados…incluso desde la noche de bodas donde apenas me tocó…pasó una semana hasta que consumamos el matrimonio y llevo más de un año sin follar con él.

–       ¿por qué no te divorcias?

–       Porqué toda mi herencia está invertida aquí…mi marido es un pésimo granjero, el motivo por el que te acogimos fue por la desgravación fiscal tan grande que supone. Y así poder ponernos al día de todo. Pero cada día es más difícil, es probable que tengamos que vender la granja y eso si me convertiría en una sin techo….no tengo dónde ir, él aún puede trabajar de policía o de guarda de seguridad, pero yo…lo único que me libera es montar a Monty mi caballo, que por cierto tuve que vender hace un año para pagar los plazos del préstamo de su coche….maldito cabrón..

–       Yo te ayudaré…

Ella se echo a llorar…y me abrazó…me comió a besos, a los que yo respondí, casi sin saber cómo estábamos echados en la cama abrazados y comiéndonos a besos…..ella me bajó los pantalones.

–       Dios, pero que es lo que tienes ahí….nunca pude imaginar….

No dijo más, comenzó a comerme la polla, mientras yo le quitaba la camiseta deseoso de ver esos pechos de porcelana con unos pezones rosas, preciosos que sobaba y apretaba con mis manos mientras ella gemía, no tardé en correrme ella se lo tragó todo sin decir ni mu….de lo que deduje que le encantaba. Acto seguido le bajé el pantalón y comencé a comerle su chichi, rosado por dentro jugoso, con un clítoris dulce como un melocotón, ella se corrió como una posesa…yo me acojoné pero ella me dijo que su marido no se despertaría ni con una bomba. Ni que decir tiene que la agarré y ella se puso encima de mí y comenzó a deslizarse poco a poco, lo tenía cerradito, se notaba que hacía tiempo que nadie transitaba por su coño…esta prieto, yo estaba en el séptimo cielo puesto que con esa vagina cerrada elevaba mi disfrute hasta límites insospechados. Una vez dentro, poco a poco fue moviéndose arriba y abajo, incrementando el clímax de ambos, al cabo de poco tiempo, ella estallo en un orgasmo silencioso pero tan intenso que sus piernas temblaban de manera sobre natural, acto seguido se la metió en la boca y yo me corrí en dos lametones.

–       Lo siento, no quería…

–       Calla tonto….hacía tiempo que no había tenido un orgasmo….no sabes cuánto te lo agradezco.

–       Me tengo que ir…

Ella se vistió, me besó y me dejó allí sólo….no sabía que pensar, habíamos pasado de las lágrimas de tristeza y desesperación a tener una sesión de sexo salvaje, al cabo de un rato me dormí con el olor de su cuerpo impregnado en el mío.

Al día siguiente, me levante y me metí en la ducha sin decir nada puesto que su marido estaba tomando café, no era el mejor momento. Estaba frotándome la cabeza, cuando la cortina se abrió de golpe, era ella desnuda…se metió en la ducha y me hizo un lavado de bajos que me despejó al cien por cien, yo la levanté y agarrado fuertemente su culo, duro como el granito, se la metí de una, ella gimió como una perra sabedora que su marido se había ido con el tractor a labrar, gritaba como una posesa se corrió yo la follaba desde atrás la imagen de su cara reflejada en el espejo, y el movimiento de sus tetas a cada embestida era algo que me embrutecía por segundos, no tardamos mucho en corrernos a la vez, ella se dio la vuelta y me besó metiendo la lengua hasta la garganta…ni que decir tiene que esa día llegué tarde al colegio. Pero no me importó mucho.

De mi actividad en el colegio, a nivel académico la verdad es que no tenía que esforzarme nada más que por el idioma puesto que estaba realmente por encima de la media, pero el colegio en sí era muy aburrido, En cambio donde lo pasaba mejor, era durante los entrenamientos del equipo de atletismo, yo había practicado salto de altura en España y era realmente bueno, como el instituto era muy pequeño, enseguida sobresalí por encima del resto de hecho, gané en cinco de las competiciones y me quedé segundo en otros cinco y tercero en tres….era todo un ídolo en el pueblo. Mi mejor actuación fue durante una competición en que un ojeador de la universidad de Eau Claire, no era una universidad de primer nivel en lo deportivo pero en el orientador del colegio me dijo que eran serios y que tenían una muy buena facultad de veterinaria que era lo que yo quería estudiar, si a eso le sumamos que iba muy bien en los estudios, no me lo pensé mucho, pero claro aun era menor de edad y tenía que hablar con mis padres, la llamada con mi padre fue de cine, mi padre me dijo que era una gran oportunidad y que la aprovechara, aunque tuviera que sacrificar el no verme durante años, pero que era un sacrificio que él estaba dispuesto a asumir. El problema fue con mi madre, meses más tarde, mi padre me reconoció que tuvo una discusión de órdago con ella, pero él le hizo ver que yo no podía estar toda la vida agarrado a sus faldas, que era hora de dejarme volar. Al final acepto a regañadientes, pero con la condición que me quería ver en navidad y en vacaciones de verano.

El caso es que antes de nada, me invitaron a ir un fin de semana a visitar el campus acompañado por mis tutores en el país, ni que decir tiene que Jen se vino conmigo con la complacencia de su marido que dispondría de un fin de semana completo para que le soplaran la nuca a conciencia. Lo que no imaginaba, es que su mujer y yo le íbamos a poner más astas que al padre de Bambi. El fin de semana fue intenso y entre visitas reuniones y demás, no teníamos más tiempo que el que pasábamos en la habitación del hotel, las cuales las aprovechamos a conciencia. De hecho cuando llegamos el viernes por la noche. Algo mas tarde de lo esperado, porque hicimos un par de paradas en el camino, ni que decir que en una de ellas paramos en un área de descanso apartada y sin nadie en ella, estábamos más calientes que el acero hirviendo, entramos en un servicio sucio, pero no nos importó mucho. No hubo muchos preliminares, simplemente la agarre de la cintura le levanté el vestido y ladeándole las bragas, la follé como un animal, ella gemia, gritaba…eran gritos de desahogo, no era normal. Pero yo la seguía taladrando sin compasión a cada embestida ella respondía con más excitación. Ni que decir tiene que me corrí como un salvaje dentro de ella, bueno más exactamente dentro del condón, siempre he sido muy precavido con estas cosas y más yo que vine de penalti al mundo. Una vez en el hotel, estuvimos toda la primera noche follando, bebiendo vino y follando más…..lo mejor fue que por primera vez podíamos dormir abrazados el uno al otro. Al día siguiente. Nos llevamos un disgusto bien grande, alguien había robado su coche, al poco de poner la denuncia apareció, pero este había aparecido chocado contra un árbol y totalmente inservible…Jen lloraba desconsoladamente, era un regalo que le había hecho su padre cuando sacó el carnet de conducir con diez  y seis años. En este caso la suerte estuvo de mi parte, el primer día me presentaron a uno de los patrocinadores que tenía una enorme compra-venta de coches, yo le conté lo que había pasado, y que quería regalarle a Jen un coche que estaba fatal por lo ocurrido. Al llegar vi algo que podría cuadrarme un pequeño todo terreno Suzuki, que además se ajustaba a mi presupuesto. La verdad es que no había gastado nada de dinero que mi padre me mandaba todos los meses, junto con el dinero que ganaba en el picadero de John y el buen trato que el señor Hopkins me dio, cerramos el trato en cuestión de minutos, lo mejor fue cuando llegamos al hotel donde ella me esperaba, yo llamé a la habitación del hotel y le dije que bajara, su cara era todo un poema cuando vio el coche con un enorme lazo rojo.

–       Es un regalo para ti.

–       No puedo aceptarlo…..

–       Si que puedes, lo necesitas.

–       En serio, que le vamos a contar a mi marido.

–       La verdad, llevo viviendo en vuestra casa de gratis cuatro meses, con lo que él va ver lógico el tema y más si no le cuesta dinero.

–       Lo acepto, pero con condiciones, yo te tengo que dar algo a cambio.

–       Vale.

–       Pídeme lo que quieras.

–       Cuando subamos a la habitación hablamos.

Una vez arriba, ella me besó yo le devolví el beso, no tardamos ni un segundo en estar desnudos y follando como posesos, ella gritaba yo jadeaba de pura excitación ella se corrió al menos cuatro veces, cuando yo descargué y estábamos relajados en la cama ella me preguntó.

–       Bueno, ¿ qué quieres a cambio del súper regalo?.

–       El caso, es que siempre me he preguntado lo que se sentirá al meterla por el culo, pero claro yo no soy de la acera de enfrente, yo me dejarías….

–       Bueno no lo he hecho nunca, pero me excita…además siempre he querido saber que siente mi marido cuando…ya sabes.

Ni que decir tiene que nada más oírla mi polla saltó como un resorte, pero no quería hacerle daño, entonces me acordé de lo de la crema fui al cuarto de baño y cogí una crema de cuerpo y después de ella me untara la polla bien de crema de cuerpo yo a ella su ojete, tal y como observé meses atrás en el granero mientras le lubricaba con una mano, le iba comiendo el coño, esa gruta con sabor a mujer, con un perfume intenso y al mismo tiempo, ella se volvió a correr, estábamos muy excitados, nosotros solos en el hotel sin nadie que nos molestara, ella se colocó a lo perrito y comencé a frotar mi cosa justo en la raja de su culo, ¡joder que delicia!, acto seguido me acordé de que había que dilatar su pequeño agujero, si no era algo más que improbable que pudiera meter algo dentro. Metí un dedo bien untadito de crema, mientras ella se estaba masturbando, cuando vi que entraba y salía sin problema, pasé a un segundo dedo, ella se volvió a correr, su agujero estaba a punto de caramelo…

–       Y ahora con mucho cuidado, no te muevas, voy a explorar donde nadie antes ha estado…

–       Te cuidado….ya sabes que tu “cosa” es muy grande….

–       Si te duele avísame -apunté cuidadosamente, con el cariño propio de un amante que de verdad quiere a su amada, y apoye el glande en el agujero negro, poco a poco comencé a taladrar sus entrañas.

–       Easy …(con cuidado), ahgg……carefull please…

–       No pasa nada, ¿la saco?

–       Noooo, sigue pero con cuidado….- ella seguía jugueteando con su clítoris…

–       Ok, pero si te duele

–       Joder, ahora no te pares…

Ya había pasado la punta, todavía hoy no sé como describir la sensación. Era sucio pero al mismo tiempo que placentera, era algo prohibido, pero teniendo en cuenta que Jen mantenía relaciones con un menor de edad, era lo menos ilegal de todo. Estaba tan cerrado, que no sabía el tiempo que iba aguantar…pero deseaba por todos los medios el aguantar al máximo, gracias a que ese día ya había descargado varias veces. Al final y aguantado no sé cómo, conseguí meterla entera, entonces fue cuando el goce fue máximo para los dos, aunque honestamente me gusta más la sensación húmeda y caliente de un Chichi. Pero ya estaba dentro, comencé a moverme muuuuyyyy lentamente, poco a poco mi compañera cambiaba los gemidos de dolor por grititos de placer, ella se había metido dos dedos en su rajita….hoy día creo que nunca he vuelto a experimentar un placer tan intenso…el amor en esto tiene mucho que ver.

Habíamos triunfado, pero no todo iba a ser un camino de rosas. Cuando llegamos a casa nos encontramos un panorama desolador. Nos dimos cuenta de que algo fallaba, algo no iba bien. Efectivamente, el cabrón de Marc se había marchado, no estaba su ropa ni el dinero en metálico que había en casa además de su Ford. A Jane le dio un ataque de ansiedad cuando encontró la carta que al menos el cobarde se había dignado en dejar, en ella le contaba que ya no podía más con los cuernos que ella y yo le estábamos poniendo, será cínico, y que había decidido marcharse, dentro de la carta además estaban los papeles del divorcio con un preacuerdo redactado por un abogado local en el cual a ella prácticamente le dejaba con lo puesto. La tuve que llevar a la cama y avisar al médico para que le recetara un calmante y pudiera descansar algo. Cuando ella dormía, yo me desesperaba a base de pensar la mejor manera de ayudarla, claramente me superaba el problema así que decidí que lo más lógico era pedir ayuda a la única persona que sabría actuar bajo estas circunstancias, mi padre. Sin más cogí el teléfono y le llamé, durante la conversación le explique lo que había pasado, obviamente sin contarle mi relación con ella. En un primer momento, pensé que me iba a decir que me largara de allí, pero no, me pidió un teléfono de contacto y que movería algún hilo entre sus contactos para ver cómo podría ayudar. El caso es que al cabo de una semana se presentó un abogado en la granja. Jane estaba en un estado lamentable de dejadez, la carta había hecho efecto…era imposible hacerla entrar en razón, yo le dejaba estar tranquila, mi tiempo lo repartía entre arreglar la casa, el colegio y el picadero, recopilé toda la información sobre deudas, propiedades, aportaciones, etc, como buen militar era meticuloso en todo este tipo de documentación y no hizo mucha falta rebuscar mucho. El caso es que al abrir la puerta, el abogado se presentó.

–       Buenos días Pedro, soy Hank Jones y he sido contratado por tú padre a través Mr. Smithers amigo de él.

Yo avisé a Jane, -Dúchate y vístete que acaba de llegar el abogado que he contratado.

Ella se levantó como un zombi e hizo lo que le ordené, pero imagino que no estaba para estas cosas, mientras él abogado se instalaba en el salón. Mi chica bajó un poco más arreglada, acto seguido le puse en antecedentes le entregué la documentación y la carta dichosa. Al cabo de un rato, el nos hizo la pregunta del millón.

–       ¿Habéis tenido relaciones sexuales?

–       No, le explicamos que podría parecerlo porque pasamos mucho tiempo juntos, pero no, nos queremos casi como hermanos.

–       Correcto, pero ¿por qué la duda?

–       No tengo pruebas, pero si lo he visto mantener relaciones homosexuales, si a esto le añades que este tío fue marine, te puedes imaginar que es la excusa perfecta para dejarla.

–       Yo sí las tengo. Dijo ella……se levantó y sacó una cinta de vídeo donde estaba todo grabado, al visionarla vimos una sesión de sexo de Marc.

–       Bueno, pues le tenemos cogido de los huevos. ¿qué es lo que quieres?, dijo el abogado.

–       Esta cinta fue grabada, hace un año más o menos, el caso es que mi padre siempre decía que tuviera preparado un plan de fuga y eso hice, durante un año estuve recabando información, esto me costó trabajo pero sin la cinta no había nada que hacer, su semblante se endureció, no podía dar el último paso puesto que no tenía dinero para pagar un abogado, ya que el tema podía ir para largo, y tampoco había mucho para litigar que mereciera la pena.

–       ¿Qué podemos hacer?, pregunté yo.

–       Dejadme que hable con su abogado, no creo que sea problema…mañana os visitaré a la misma hora.

Jane, cambió radicalmente, se vino arriba pero esa noche acordamos seguir estando separados y no hacer nada, cosa que vino bien puesto que a media noche escuché un ruido raro, yo me levanté y fui a la cocina, recibí un buen golpe en la cabeza y perdí el conocimiento. Cuando recuperé el sentido Jane, estaba a mi lado junto con el sheriff y el médico que me reanimó.

–       Ya vuelve en sí…dijo el doctor.

–       ¿Cómo te encuentras?

–       Tengo un dolor horrible de cabeza…¿Qué me ha pasado?

–       Alguien ha entrado en casa, te vio despierto y te atacó…

–       ¿estás bien?, ¿falta algo?

–       Al oír los ruidos bajé y lo único que vi fue a un extraño huir por la puerta de atrás, no sé lo que buscaba…pero aparentemente está todo.

–       ¿estás segura?

–       Si

Después de prestar declaración, y que el médico me dejara quedarme, hicimos inventario de todo lo relativo al divorcio incluida la cinta lo custodiamos hasta el día siguiente que pudimos guardar todo  en una caja de seguridad. Aunque previamente hicimos copias para que el abogado pudiera trabajar tranquilamente, sin necesidad de estar yendo y viniendo al banco. Después de una semana, nos reunió el abogado.

–       Buenas noticias -nos comentó el abogado con una sonrisa de oreja a oreja- he hecho mis pesquisas y resulta que tu marido estaba a punto de vender la granja a un precio bastante bueno de manera que conseguía dinero suficiente para empezar de nuevo.

–       ¡qué hijo de puta! –dije indignado.

–       Iba de farol, por lo que sé es que no tenía nada de lo que dijo tener, ninguna prueba, pero mi investigador se enteró del tema de la venta al ver que había un interesante proyecto de urbanización, el acababa de firmar una opción de venta, pero necesitaba la firma de su mujer para poder completarla al ser copropietaria, ¿qué hacemos?, yo sugiero ir con todo y concertar una reunión con su abogado y darle el tiro de gracia.

–       No sé, ¿tú qué piensas?…

–       Yo le haría caso a Hank.

–       Pues no se hable más –terció Hank –vamos a por todas.

De la reunión nos os puedo contar mucho, pero debo deciros que se llego a un acuerdo, que creo que al final fue beneficioso para todos, de todas formas Jane tampoco quería hacer mucha sangre del asunto, la sorpresa fue cuando le pedimos la minuta al abogado. Se negó a cobrar, parece ser que el tal Smithers era muy amigo de mi padre y le debía unos cuantos favores. Jane no sabía si llorar o reírse. Terminando pronto con la venta de la granja, se debía destinar una vez pagado préstamo el 70% para ella y el 30% para él. Una vez terminado todo no supimos mucho de Marc salvo que se enroló en una empresa de seguridad privada con importantes contactos llamada Blackwater, aquél día se despidió y salió de nuestras vidas, lo último que supimos fue hace tres años, había muerto. Como la herida estaba totalmente cerrada, acudimos a su entierro en San Francisco allí nos enteramos que vivía de una modesta pensión de la mencionada empresa y que por fin había podido salir dignamente del armario, cosa de lo que nos alegramos bastante, había dejado una carta donde pedía perdón por la mala vida que le había dado a su mujer y a mí por el golpe en la cabeza, lo que no sabía es que hacía años que le habíamos perdonado.

Ni que decir tiene, que la celebración fue de aupa nos pasamos el fin de semana follando como locos. En un momento de relax mientras reponía fuerzas le pregunté.

–       ¿Qué vas hacer con el dinero?

–       Bueno, la verdad es que llevo unos días dando vueltas a un asunto y me gustaría saber tu opinión.

–       Disparara…

–       John, lleva tiempo buscando un socio para que le ayude con el negocio que por cierto funciona bien, pero creo que le hace falta un toque femenino con el dinero creo que puedo entrar como socia y empezar una nueva vida, además puedo vivir en la casita que tiene al lado del establo que con un par de arreglos es suficiente para mí sola.

–       Es una buena idea…¿crees que el negocio dará para dos sueldos?

–       Me he informado, John tiene dinero suficiente para vivir holgadamente el resto de su vida, si no deja el negocio del todo es por qué le gusta lo que hace.

–       ¿Y con nosotros?, me queda un mes para volver a España donde voy a ver a mis padres quince días y después vuelvo para el curso de verano en la universidad…..y te amo como a nadie he amado antes.

–       Pedro, eres menor de edad, lo mejor es que sigamos disimulando, una vez pase el tiempo ya veremos, de todas formas siempre podemos partir camino y hacer alguna escapada. He de decir que te quiero, mucho, no he conocido a nadie como tú. Pero entiende que ahora no podemos hacer otra cosa, además tú tienes que terminar los estudios, tengo muchos planes para ti.

Nos fundimos en un beso largo y apasionado, ella bajo por mi torso hasta agarrar los testículos y meterse mi polla en la boca regalándome una mamada espectacular a lo que yo me fui girando hasta encarar sus dos agujeritos, y fui alternando su culo con el coño, ella se retorcía, yo gemía de repente se corrió con tal intensidad que me lleno la cara de jugos vaginales y yo hice lo propio de un lefazo en su garganta. Nos dormimos al día siguiente comenzábamos una nueva vida…..

docestrange

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