Las mujeres de mi vida 5: La remontada

Lo más curioso de salir de un coma es la cara de los que te rodean en ese momento, hay gente que dice que ve la sala y a la gente que hay en ella como si volara, yo he de reconocer que no me acuerdo de ello o bien simplemente no pasó y no vi las caras hasta que abrí los ojos, como cabe esperar mis padres lloraron de pura alegría y la cara de mi pobre Jen era un auténtico poema. Matt coincidió que había estado allí, pero más tarde me reconoció que mi chica no se había separado de mí ni un momento. Por suerte para mí, el coagulo de sangre no me afecto a ninguna función motriz, ni al habla, ni a la memoria. Pero mi pierna era harina de otro costal, estuve a punto de perderla y no fue así gracias al equipo médico del hospital universitario. De la gente que venía conmigo el peor parado fui yo, mis compañeros de viaje y el entrenador saldaron el accidente con alguna contusión y cortes sin importancia. Mi madre no articulo palabra al igual que Jen, y mi padre acertó a decirme que vaya susto se habían llevado, que parecía un milagro. Al final los médicos aconsejaron a mis visitantes que me dejaran solo para poder descansar un poco.

Los días fueron avanzando, y yo me encontraba bastante bien de la cabeza y cada vez me dolía menos, la pierna era otra cosa, necesitaba de un par de operaciones más, pero lo peor eran las curas que tenía que acompañar de anestesia cada vez que las hacían. Mi madre se quedó conmigo para pasar las navidades pero mi padre tenía que volver a España, volvería en una semana. Al cabo de una semana, me dieron el alta, sólo tenia que volver para las curas de la pierna el problema era que tenía que ir en silla de ruedas. Durante mi estancia en el hospital, me visitó mucha gente entre ellos mis tres gordas de Rubens, lo gracioso era las miradas disimuladas que echaban a mi paquete para comprobar que todo seguía en su sitio, otra vez se presentaron el rector de la universidad y mi entrenador para visitarme y darme una buena noticia, al ser un buen estudiante me completaban la beca sin necesidad de nada más que estudiar y sacar buenas notas, que intentara sacar el semestre y para el próximo ya hablaríamos. Estaba contento pero aún quedaba un fleco Jen, que por cierto había hecho muy buenas migas con mi madre, menos mal que no sabía nada de lo nuestro si no hubiese sido otro cantar, lo peor era las miradas de aprobación de mi padre como diciendo, hijo que buen gusto has tenido “jodio”. Pero la cosa no fue a más hasta la noche que Jen mando  a mi madre a cenar y nos quedamos solos.

–       Lo siento Jen, no tuve que ser tan celoso. Tu vida no me pertenece.

–       Eres tonto, muy tonto.

–       Lo sé, pero ahora sé que tenía que haberte escuchado.

–       ¿quieres saber lo que paso?, la verdad es que muy gracioso si no llega a ser por la escenita que montaste.

–       Soy todo oidos.

–       ¿Sabes que en estos bosques hay una garrapata muy cabrona que se pega a los humanos y puede ser mortal?.

–       Sí

–       Bueno pues lo que pasó es que John, se fue a dar un paseo por el campo y en un momento dado, le entraron ganas de cagar por lo que se bajo los pantalones y le saltó una de estas pequeñas hijas de puta a la entre pierna. En el momento que él me pidió ayuda y yo se la estaba quitando fue justo en tu llegada, por eso estábamos en esa postura tan rara.

–       Perdóname, debí haberte escuchado.

–       Por mi parte está todo olvidado y ahora cuéntame, ¿quién eran esas gordas y que has hecho durante estos meses?

–       Hasta el incidente, llevaba vida monacal, nada de nada, después bueno digamos que hecho una labor social en la uni.

–       ¿Te has follado a todos los cayos del campus?

–       Digamos que sí, tenía que poner en orden a mi compañero de cuarto, era virgen y era la mejor manera de hacer un curso intensivo.

–       Jajajaja, eres increíble, por eso las gordas del otro día…

–       Las tres gracias de Rubens…

–       Llámalas como quieras, por eso no te quitaban ojo a tu paquete, estaban con la duda que te hubiese afectado el accidente, Jajaja ¡qué cabronas!

–       Por cierto ¿por que las llamas así?

–       Bueno coge un libro de arte y desengáñate tú misma.

La curiosidad le pudo y en cuanto pudo se fue a la biblioteca y encontró una foto del cuadro, cuando volvió no paraba de mirarme y reírse, mi madre estaba cada vez más mosqueada, pero no preguntó nada. A la semana de volver al mundo de los vivos me volvieron a operar y tuve la suerte de que todo saliera a pedir de boca, el problema es que mi madre y mi chica tenían que volver a sus obligaciones por lo que me quedé solo, bueno solo no, estaba el bueno de Matt y mis tres gracias, pero no era lo mismo, más que nada porque estas últimas sólo me querían por el sexo, y en ese momento yo me sentía desvalido y débil. A la semana de la operación me dieron el alta a la espera de que me volvieran a operar, mientras podía irme a casa de Jen a reponerme un poco ya que en mi habitación del campus se había convertido en un lupanar, Matt intentaba acortar distancias conmigo y de paso adelantarme en esto de lo de follar. Jen me recogió con mi silla de ruedas y nos fuimos, no sin antes confirmarme que debido a la lesión de cabeza no podía realizar ningún esfuerzo físico y menos todavía hacer sexo, podría afectarme al riego sanguíneo, no entendí el motivo, pero al tener el coagulo reciente fue lo que me dijo el especialista. Con lo que me fui jodido por no poder joder, pero estaría con ella.

El primer día estuvo bien, pero claro todo cansa, no podía hacer nada, además al ir en silla de ruedas no podía salir de la casa de Jen, me sentía como un león enjaulado entre paredes, yo quería salir fuera pero no podía. Fue una semana horrible al tiempo decidí volverme a la universidad, por lo menos podría pasear por el campus. Jen lo entendió aunque creo que lo estaba deseando más que yo incluso al bajarme del coche me dijo:

–       Llámame en cuanto hables con el médico, no soporto verte empalmado todo el día y no poder hacerte ni una triste paja.

–       Pues imagínate yo, no te preocupes en un par de semanas nos pondremos al día de todo en lo que respecta a lo nuestro.

–       Llevamos mucho tiempo separados y todavía nos queremos es lo importante.

Nos despedimos con un morreo impresionante, ya no era necesario escondernos de nadie, además con la excepción de mi madre toda la gente que nos importaba, incluido John, sabía lo nuestro.

Cuando llegué a mi habitación, Matt me recibió con una risita nerviosa, y un brazo en cabestrillo.

–       ¿Qué pasa, te has matao a pajas y te has dislocado el hombro en mi ausencia?, ¿no sabes follar con tías sin mi ayuda?.

–       Tengo que darte una mala noticia, ayer cogí tu coche para ir a una cita y al volver….

–       Tío eres un mamón, ¿lo has estrellado?, joder Matt…

–       El coche es siniestro total……la buena noticia es que el otro tuvo la culpa y el seguro te da el valor del total del coche, además con mi brazo roto me dan una indemnización que me dará para comprarme otro para mí.

–       Jajajaja, siempre viendo el vaso medio lleno.

–       Lo peor fue que me jodió el polvo con la tía que iba. Pero a ella no le pasó nada, pero a mí además del brazo me dio un dolor de huevos horroroso, menos mal que están nuestras gordas de Rubens para solucionar el problema.

–       Jajajajajajajajajajaja, no me hagas reír más que me está doliendo la cabeza.

–       Bueno, arréglate que nos vamos, a cenar..

–       No estoy cansado déjame que me quede a dormir.

Durante los meses siguientes, mi vida fue un ir y venir al hospital. Sufrí el par de operaciones pendientes, comencé con la rehabilitación, pero no era suficiente, quería empezar a andar ya con normalidad pero no podía ser, me exigía al máximo, pero no era suficiente, poco después tuve una discusión terrible con mi fisio, el no quería que forzase la máquina porque podría tener consecuencias terribles, pero no le hacía caso, al final el llevaba razón. Por forzar de más la cuenta, eso me destrozó y me sumí en no sé si llamarlo depresión pero estaba totalmente abatido por el mazazo. Poco a poco comencé a descuidar mi aspecto la verdad es que volví un ermitaño, no salía más que a clase, no me reía de nada, de hecho era un auténtico borde, del dinero del coche se lo di a Matt, porque no sé qué historia llevaba entre manos y me lo pidió prestado, como pasaba de todo, me limité en firmarle un cheque y no pregunté más, total era un inútil total con lo que no iba a ser posible volver a usar un coche, sólo iba a clase sacaba buenas notas pero nada más.

Después de mucho tiempo así, más de seis meses lo recuerdo porque hacía calor, volvió a aparecer mi ángel.

–       ¿qué haces aquí?

–       No sé, hace más de tres meses que no sé de ti, así que he decidido venir a verte, viéndote así creo que me necesitas.

–       No necesito a nadie no soy un tullido.

–       Te equivocas, ahora me necesitas más que nunca y yo a ti, para comenzar vamos a darnos un baño, hueles como un oso.

Mientras ella me desnudaba había olvidado su olor corporal, era maravilloso sólo con tenerla cerca se me puso dura como una piedra, a lo que ella se limitó a meterse conmigo en la ducha y a frotarme el cuerpo con una esponja una vez limpio se metió mi polla en la boca y me obsequió con una mamada generosa ni que decir tiene que la corrida fue abundante y espesita debido al poco uso. Una vez limpios y secos nos fuimos a la cama, no sin antes colgar un aviso a mi compañero de cuarto. Yo me recree en sus pechos, chupando, estrujando jugando con mi lengua y sus pezones, mientras ella emitía gemiditos, mientras con mi mano jugaba con su clítoris, el orgasmo de ella no tardó en llegar ( estaba tan necesitada como yo), por lo que no dudé en tumbarme boca arriba y ella cabalgar sobre mi indómito pene. Comenzamos con una cabalgada ligera y suave pero apenas duro segundos ella botaba sobre mí, mientras yo agarraba los cachetes de su culo para amarlos como si un panadero fuera.

–       Sigue aprieta más fuerte, no te pares….hazme volar…ahgggg me voy…….sigue no te pares……

Se corrió por segunda vez aquella tarde, yo la levanté en vilo y apunte mi polla a su puerta de atrás….

–       Cuidado, que hace ya un año que no lo he usado para ese propósito…

–       No te preocupes, pero he soñado con este momento….

Poco a poco fui introduciéndome en sus entrañas mientras ella, que seguía excitadísima, jugaba con su raja y poniendo una carita de clímax total. Al final con cuidado entró toda y comencé el bombeo exhaustivo propio de la ocasión hasta que no pude más y me corrí en su intestino, fue glorioso puesto que nos corrimos al mismo tiempo terminamos abrazados y nos dormimos abrazados.

Al día siguiente, me levanté con nuevos bríos y me fui con ella a la rehabilitación, hice lo que se me dijo sin más con mi chica todo era más fácil luego me fui a clase y ella se quedó a dar una vuelta por ahí. Al volver me estaba esperando…pero no de la forma que os imagináis. Durante la vuelta conoció a una jovencita llamada Mary que más que una tía parecía todo lo contrario, era andrógina apenas tenía pechos y estaba muy musculada marcando una tableta de chocolate que ya la hubiera querido para mí, de hecho era bollera, se habían caído bien y ella no dudó en liarse con ella, llevaba tiempo barruntando el tener sexo con otra chica, eso me lo reconoció después. Os podéis imaginar la cara de sorpresa que puse cuando entré en mi habitación y me las encontré haciendo un sesenta y nueve, yo no pude sino que desnudarme e intentar meterme en la cama con las dos…al principio la amante de mi chica se negó, pero ella le dijo que o yo o nada, ella recapacitó y accedió con la condición de que con ella sólo tendría sexo oral y por supuesto ella no me comería la polla. No sabría como describirlo hubo de todo, sexo oral, vaginal, anal….estuvimos al menos doce horas sin parar, hasta que ya desfallecimos. De esta orgía aprendí una cosa importante para el resto de mi vida, mi gran amiga bollera me enseño a comer un coño como de ser y así dar el máximo placer a una chica.

Al día siguiente amanecí sólo, no había sido un sueño, estoy seguro puesto que me encontré una nota donde decía que se habían ido a desayunar juntas, mejor…pensé para mí, cuando salí de la ducha Matt estaba en nuestra habitación.

–       Menos mal que has echado un polvo como Dios manda, estaba preocupado por ti…además tengo una gran noticia.

–       ¿Dime?, estoy impaciente.

–       ¿No te has preguntado para qué necesitaba el dinero?

–       No, la verdad es que se puede confiar en ti..

–       Creo que te he hablado alguna vez de mi amigo Jason.

–       Sí, ¿qué pasa con él?

–       Bueno el tiene una pequeña empresa de creación de videojuegos, tenía un proyecto de juego chulísimo, pero necesitaba dinero para terminar de desarrollarlo, el caso es que el dinero se lo he dado y ha vendido la patente del juego por casi tres millones de dólares, esta es tu parte.

–       300.000 dólares, no me lo puedo creer….has multiplicado por treinta la inversión.

–       Pues créetelo…

–       ¿Qué piensas hacer con tu parte?

–       Bueno había pensado varias cosas, pero creo que voy a crear algo relacionado con internet, un portal que te ayude a buscar páginas de empresas algo como las páginas amarillas pero mejor.

–       Bueno, pues coge un tercio  de mi dinero e inviértelo en la empresa quiero ser tu socio en este proyecto..

–       Tío eres cojonudo….¿qué vas hacer con el resto?

–       Primero comprarme un coche pero esta vez nuevo y el resto lo voy a invertir en el negocio de Jen. Yo pienso vivir de mi trabajo, pero seguro estoy que poco a poco estas inversiones me van a rentar una pasta a largo plazo.

Cuando Jen volvió le explicamos lo que ocurrió ella se puso muy contenta, pero cuando le ofrecí el dinero, como siempre se volvió a negar alegando que no quería ser una mantenida, menos mal que Matt me echo una mano para explicarle que era una inversión al igual que en su caso, y que íbamos a ser socios, entonces ella accedió con la condición de que teníamos que dejar claro  que nunca iba a vender las acciones a no ser que lo hiciésemos conjuntamente, a lo que yo simplemente accedí. Una vez me ví arreglado y con la pasta en mi banco y hecho los repartos nos fuimos a comprar mi nuevo coche. Al final vi algo que me gusto no sé si fue por el nombre pero sabía que era el coche que quería un Mitsubishi Pajero, Jo, como me gustaba ese coche. Acababa de remontar y empezaba a dejar atrás el mal fario, me había dado cuenta que no podría hacerlo sólo que necesitaba a mi gran dama, pero al cabo de un par de días me volví a quedar sólo. Durante ese tiempo logré abandonar las muletas y ponerme serio con los estudios volvía a ser el de antes, cuando el médico me dio el alta definitiva me alentó a que siguiera montando a caballo pero que tuviera cuidado, yo estaba contentísimo.

Seguí con mis estudios, durante ese tiempo me esforcé y al cabo de tres años había conseguido graduarme primero de mi promoción, era por fin Veterinario. La noche de mi graduación me encerré con seis “reses bravas”, emulando a los toreros de mi tierra, os podéis imaginar que tres de ellas eran mis tres gracias de Rubens. Para organizarme alquilé un apartamento y las hice llegar a todas ellas en una limusina, comenzamos a beber champán, y poco a poco la cosa se fue calentando, había juguetes eróticos que había comprado en un sex-shop para la ocasión comenzaron la jugada con una mamada impresionante. Me había decidido conseguir de cada una de ellas al menos un orgasmo, para ello necesitaba mi buena amiga Mary que fue calentando una a una con una comida de coño memorable mientras que yo le comía el coño a ella y otra estaba sentada encima de mí, al final no sé cómo pero acabamos Mary yo solos en la habitación con las demás rotas por el placer experimentado.

–       Amiga Mary…¿me vas a dejar follarte como es debido?

–       No sé nunca me ha follado un hombre….

–       Bueno en mi país hay un dicho, nunca digas de esta agua no beberé…

–       Es que no sé si me va a gustar…

–       Yo creo que sí…además después de los coños que he compartido contigo creo que me lo merezco.

Antes de que ella se diera cuenta, estaba comiéndole su coño rosado, al principio estaba un poco tensa pero poco a poco mientras la follaba con mi lengua, ella se dejó llevar por la situación, pero tenía que ir con calma estábamos en pleno territorio comanche, un mal paso daría al traste con un momento precioso. Mientras gemía yo magreaba sus tetas diminutas pero duras como los pectorales de un culturista, no tardó en darse cuenta de que aquello le provocaba placer, puesto que me rodeo con sus piernas mientras intensificaba el placer en su vagina a base de alternar lengua y dedos, la verdad es que iba ganando terreno poco a poco, después de media hora de intensa actividad oral, mi compañera de orgías se corrió como una auténtica perra en celo..

–       ¿Qué te ha parecido?, ¿estás preparada?

–       Eres un encanto….otro en tú lugar me la hubiese metido sin más contemplaciones…

–       Ya, pero no soy cualquiera…Estoy al servicio de tu placer, simplemente piensa que soy tu consolador de carne y hueso.

–       Calla y sigue aprovecha que he bajado la defensas.

Sin más dilación encaré mi pene hacia su rajita prohibida para el resto de los hombres, la fui introduciendo lentamente, como si de una virgen se tratara, intenté no dejarme llevar pero era un trabajo harto difícil, me volvía a sentir el rey del mundo. Esto era como una especie de trofeo para coronar una temporada gloriosa.

Ella se había convertido junto a Matt en mis mejores compañeros de orgías, los tres teníamos en común una cosa nos encantaban follar coños, pero ahora ella y yo habíamos roto el pacto no escrito no follar el uno con el otro. Creo que se trataba de gratitud por su parte, gracias a mí había tenido infinidad de relaciones en los últimos tres años, se había corrido la voz por el campus y rara era la semana que entre los tres no cayera alguna “víctima” en nuestra red, para nuestras amigas era una manera inequívoca de probar una relación lésbica y no caer en el ostracismo durante tiempo. Ese fue el éxito de nuestra sociedad social que ahora estábamos disolviendo, creo que era la manera de darnos las gracias mutuamente.

–       Sigue….dame más caña. -Dijo Mary.

–       Como quieras…

Acto seguido, comencé a follar como si fuera una chica normal bombeando de forma salvaje y ella acompasando mis embestidas con sus caderas, tardó menos de lo esperado en correrse una vez y otra, así hasta cuatro veces, no es que yo fuese una bestia pero después de descargar como lo hice la noche anterior os podéis imaginar que aguantara más de lo normal. Ella estaba exhausta pero yo quería más así que sin más le dí la vuelta y comencé a lubricar el culo con la vaselina que estaba por ahí.

–       Me has leído el pensamiento…pero ten mucho cuidado.

–       Estas en manos del mejor sodomita del campus.

–       No lo dudo, las otras cinco te lo pedían a gritos…tengo curiosidad.

Con mi vaselina en la mano, comencé mi trabajo de lubricar su ojete mientras con la otra mano jugaba con su clítoris, acto seguido le metí el segundo dedo mientras ella volvía a tener un sonoro orgasmo, antes de que pudiera recuperarse, encaré hacia su gruta oscura, primero dio un grito de sorpresa pero yo le pedí que me dejara hacer, fue más fácil de lo esperado antes de que se quisiera dar cuenta, mi capullo había atravesado su esfínter, había pasado lo peor, poco a poco comencé a bombear mientras ellas jugaba con su raja. Poco a poco empujaba su culo como si de dos animales en celo se tratara, ella a lo perrito y yo detrás, hubiese sido una gozada ver su cara de gusto aunque estoy seguro que ella lo habría negado. Al final tuvimos un orgasmo conjunto espléndido yo me dejé caer sobre ella jadeante, no podía más las piernas me temblaron. Una vez juntos ella me dijo:

–       Me has follado como si fueras una tía…ha sido fantástico, pero que sepas que lo he hecho por amistad no pienso cruzar la acera.

–       Me parece bien, pero que sepas que me tienes a tu disposición.

–       Ok..

Nunca más volvimos a estar juntos, mi pobre Mary murió en un accidente de coche mientras se dirigía al cumpleaños de unas amigas, un conductor borracho se saltó un semáforo en rojo y arroyo su coche perdiendo la vida casi al instante. Cada vez que acuerdo no puedo evitar las lágrimas fue mi compañero de juergas y una maestra inigualable, fue una lástima…

El día siguiente lo recuerdo como uno de los más felices de mi vida; era mi graduación a la que vinieron mis padres, me conmovió ver la cara de orgullo que exhibían. Al terminar la ceremonia mi padre se acercó a mí.

–       Hijo, no te tengo que explicar lo contento que estoy…

–       Lo sé papá, no ha sido fácil, pero gracias a ti, a mamá y al apoyo de Jen y de Matt, lo he conseguido.

–       ¿Qué vas hacer ahora?.

–       Tengo un mar de dudas, por un lado estáis vosotros en España, tan lejos…pero por otro lado allí no hay retos interesantes como los que puedo tener aquí, puedo pedir la doble nacionalidad y quiero empezar a trabajar ya. De momento tengo una oferta muy tentadora de una clínica muy buena pero no sé si aceptarla, además está especializada en equinos quiero aprender y a la vuelta de dos años estaré en disposición de montar mi clínica, aprender todo lo que pueda y puede que a la vuelta de cinco años montar mi propia clínica…pero el estar tantos años separado de vosotros no es justo además a ti no te va tan bien como hace unos años. No se estoy hecho un lío necesito tiempo.

–       Eres todo un tío, pero las cosas se van enderezando un poco a mejor, probablemente estaré en la cresta de la ola antes de que te lo imagines, además he hecho buenas inversiones y estoy y ahora me han adjudicado un montón de obras, pero eso no me preocupa. Te veo muy perdido..¿cuando tienes que contestar?.

–       Me han dicho que puedo contestar cuando quiera, que me esperan.

–       Bueno, llevas casi cuatro años sin volver a casa, por qué no vuelves y te lo piensas bien.

–       No sé, llevo muchos años viviendo sólo, no sé si podría volver a someterme a vuestras normas.

–       Por eso no te preocupes, el apartamento del rellano de tu madre está libre lo alquilo y así estarás pero no estarás. Tienes mi promesa que te dejaremos tranquilo con este tema, tu sabes lo que te conviene y siempre has actuado bien.

–       Ya pero…luego está Jen.

–       Cuando dejé embarazada a tu madre, yo esta igual o peor que tú, lo que hice fue coger la tienda de campaña e irme a los pirineos durante unos días para pensar, a lo mejor te vendría bien…

–       Ya hablaremos de momento me vuelvo con vosotros un tiempo, pero la verdad es que me gustaría agarrar un coche y recorrer España de norte a sur.

–       No se con qué dinero lo vas hacer.

–       Por eso no te preocupes, tengo más que de sobra.

–       No sé como lo haces…

Lo que mi padre no sabía es que la empresa de Matt funcionaba cada vez mejor y que actualmente tenía mis acciones valoradas en cerca de un millón, además el negocio de Jen sin ser tan rentable funcionaba bien con lo que tenía en mi cuenta corriente cerca de trescientos mil dólares, con lo que tenía más que suficiente para vivir una temporada sin hacer nada. Una vez me despedí de mis amigos de allí me volví con mis padres a España para realizar un road trip.

docestrange

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