Las mujeres de mi vida 6: Mi viaje.

Os podéis imaginar, que mi vuelta a España las primeras semanas, fueron pura fatiga, visitas, comidas con amigos miles de explicaciones, lo normal cuatro años son muchos años. Pero tenía una sensación rara, me encontraba un poco fuera de sitio a pesar que mi gente hacía lo posible porque me sintiera bien, además engordé cuatro kilos a base de comer comida típica, con la frasecita dichosa, come de esto ¿a que de esto no hay allí?. Mis amigos todos estaban ennoviados y tampoco era cuestión de ir constantemente de pegote a todos los lados. Al cabo de un tiempo todo se normalizo y yo pude acometer la empresa que estaba pensando, había comprado un mapa de carreteras y estuve varios días pensando cómo debería ser.

Lo primero era comprar un coche pero tenía que homologar el carnet de conducir por lo que tuve que ir un mesecito a la auto-escuela para poder tener el carnet español y de paso aprender a llevar un coche manual puesto que allí todos son automáticos.

Una vez subsanado el problema, me senté una tarde con mi madre y estuvimos hablando un rato, ella estaba bien. Pero la verdad es que la había tenido un poco olvidada a la pobre. Después de una tarde conversando le conté lo mío con Jen, estaba temblando, no sabía cómo iba a reaccionar, pero para mi sorpresa me dijo.

–       Hijo mío, ¿tú te piensas que soy tonta?

–       No, ¿por qué?

–       ¿crees que no me di cuenta de lo vuestro en el hospital?, además aunque sea mayor que tú, me gusta esa chica, es más he hablado con ella casi todas las semanas para que me contara como te iba por allí. Me gusta mucho es una mujer de verdad y no una niñata cualquiera. Además tenéis una relación por formalizar, creo que no es nada absorbente y te ha dejado hacer lo que te dé la gana.

–       Mamá estoy hecho un lío, no sé qué hacer…

–       A mí como madre me encantaría tenerte a mi lado, es lo único que tengo pero, por otro lado, no puedo obligarte a que estés conmigo, si al final no te gusta tu vida yo me sentiría responsable de tu desgracia. Mi obligación como madre es que seas feliz.

–       Gracias mamá, no sabes lo feliz que me haces.

–       Ojo, si veo que vas por mal camino, también te lo voy a decir.

–       Me gustaría hacer un viaje por el país, para poder decidir…

–       Adelante no seas tonto, hazlo. Esa experiencia no debes evitarla.

–       Gracias Mami, dame un abrazo, ha pasado demasiado tiempo.

Después de la conversación con mi madre comencé con los preparativos de mi viaje, primero me tenía que procurar un coche, cuanto echaba de menos mi Mitsu aquí todavía estábamos lejos de lo que se veía en EEUU. Después de mucho buscar con mi padre me decidí por un Land-Rover Santana largo de fabricación nacional, puesto que me daba un maletero grande para mis trastos además de una cama improvisada. Cuando saqué el dinero mi padre alucinó.

–       Hijo, algún día me tienes que explicar de dónde sacas la pasta..

Compramos una tienda de campaña, así como diverso material de acampada, algo de ropa y provisiones junto con una nevera que se conectaba a la luz del coche. Una vez preparado y habiendo repasado el coche mecánicamente comencé mi aventura, no sin antes prometer a mis padres que les llamaría todos los días para saber cosas.

Estaba todo preparado hasta que un viejo amigo me dijo que había hecho el camino de Santiago y que estaba impresionado, eso hizo que cambiara de planes, mis padres no pusieron objeción ninguna incluso les pareció una buena idea. Así que me compré un billete para Roncesvalles, así como una guía del camino y comencé mi aventura que habría de durar algo más de un mes pero estaba en forma puesto que no había dejado de correr mis diez kilómetros diarios una vez el médico me dio el visto bueno dijo, que era bueno para mí siempre que llevara el calzado adecuado. Una vez llegase a Santiago un amigo, que tenía que ir allí por trabajo, se habría encargado de dejar mi coche con el equipo en un garaje de la ciudad para así poder seguir mi viaje por el resto del país.

Una vez cargado con mi equipo (cerca de 20 kilos), me puse en marcha. Durante el mismo tuve tiempo para pensar en mis cosas, de cómo Jen me había despedido con lágrimas entre los ojos, ambos pensamos que a lo mejor tardaríamos en volver a vernos. Estaba hecho un mar de dudas, si volvía me separaría de mis padres, pero si me quedaba lo que me esperaba aquí era una vida provinciana a las faldas de ellos, si aceptaba el trabajo iría a vivir a una gran ciudad y además tendría la oportunidad de formarme. Pero quería también estar con mi gente, pero al mismo tiempo Jen era mi gente, joder que difícil situación.

Así cavilando pasaron diez días inolvidables conociendo el norte de mi tierra si me gustaba algún sitio me quedaba un día más para conocerla, había hecho cerca de doscientos kilómetros cuando estaba descalzo y peleándome con una ampolla enorme cuando dos chicas extrajeras se acercaron a mí una de ellas se agachó y me la curó poniéndome una venda, yo en agradecimiento las invité a comer en una fond. Me di cuenta de lo bonito que sería hacer el camino acompañado y poder contrastar opiniones, así que me ofrecí a continuar con ellas y para mi sorpresa aceptaron sin conocerme de nada, eran francesas, pero entre nosotros hablábamos en inglés. Se llamaban Monic y Sophie pero para acortar las llame Mon y Sof no eran muy parecidas Monic era la típica francesita de pelo castaño corto con un culo respingón y duro y unas tetas menudas con unos ojos verdes preciosos, Sophie era todo lo contrario, tetas de infarto, un culo duro y una piel oscura, debido a su ascendencia española.

Fuimos haciendo el camino compartiéndolo todo, durante nuestro viaje supe que habían terminado enfermería, de ahí que me curaran tan bien el pie, y que una de ellas quería trabajar en el servicio de emergencias y la otra en cambio quería ser comadrona, yo le hablaba de mis dudas de lo que me había pasado los últimos cinco años y de mis dudas sobre mi futuro, ojalá lo tuviera yo tan claro como ellas, pero seguía con mis dudas. Aunque os parezca mentira, no hubo sexo. Simplemente éramos compañeros de camino, probablemente fue una de las experiencias más bonitas de mi vida.

Finalmente y al cabo de más de cuarenta días llegamos a nuestra meta, hicimos lo propio que se hace en estos casos, llamada para decir que había llegado, ducha, comida, visita al santo etc.. Pero una vez allí me di cuenta que todavía tenía mis dudas. Había concluido la primera parte de mi viaje, no me había marcado ni una fecha de vuelta ni una meta concreta, era un viaje enteramente a mi aire. Esa noche había quedado a cenar con mis amigas, durante la misma de di cuenta que estaban muy raras..

–       ¿qué os pasa?

–       Esta petarda…dijo Sof..

–       De petarda nada, es una gran oportunidad. –contestó Mon.

–       ¿Me podéis decir qué os pasa?

–       Pues, nada –dijo Sof, que esta tía me deja en la estacada, mañana regresa a París, le ha salido trabajo y no quiere terminar el viaje conmigo y me deja en la estacada.

–       Debes de comprender que es el trabajo con el que siempre he soñado, y una oportunidad como esta es difícil que se vuelva a presentar.

–       No os enfadéis, por eso, pensar en la experiencia tan bonita que hemos tenido los tres. –dije yo tratando de calmar los ánimos.

–       Tú cállate, me dijo Mon.

–       No, no me callo ella al menos tiene claro lo que quiere hacer, la envidio puesto que yo no lo tengo claro y tú deberías estar contenta por tu amiga.

–       Ya, pero yo quería seguir recorriendo España y llegar a Almería donde está mis raíces y ahora no puedo porque esta traidora me deja colgada..

–       Bueno, contesté yo, eso no es problema. Mañana yo salgo de viaje en coche por todo el país, siempre viene bien un compañero, si quieres podemos hacer el viaje juntos, yo no me he fijado fechas ni estancias concretas voy a mi aire, ¿qué me dices?..

–       No sé..¿tú que piensas Mon?

–       Pedro es buena gente, ha hecho el viaje a nuestro lado, lo que me mosquea es que no nos haya tirado los tejos durante el mismo, pero a lo mejor es gay.

–       No, de esto podéis estar seguras, me gustan las mujeres, pero si intentaba algo con vosotras, a lo mejor me volvía a  quedar sólo y no quería…-dije yo.

–       Ves como no es marica, si no de que iba a quedarse mirándonos el culo en cuanto tenía oportunidad. –dijo Sof entre rísas.

–       Bueno, ¿qué decides?..

–       Vale, pero con la condición que todos los gastos a medias y nada de terceras personas, solos tú y yo.

–       Conforme, mañana te recojo y salimos hacia…

–       Barcelona, no lo dudes…

–       Vale, podemos parar en Burgos y en Zaragoza, de ahí bajar a Valencia y luego ir a Madrid una vez allí hacer el sur..Sevilla, Málaga, Granada, Jaén, Extremadura…

–       No, -dijo Sof. Tengo que ir a Almería a conocer la tierra de mis padres, siempre lo iba dejando por trabajo y al final los pobre murieron sin yo poder ir…

–       Como tú quieras…le dije.

–       Ves, cuando se cierra una puerta se abre una ventana; -dijo su compañera con cara divertida.

Después de una deliciosa cena, nos fuimos cada uno a nuestra habitación quedando para el desayuno y posterior despedida. Pero al rato de hacer la maleta y meterme en la cama. Alguien llamo a mi puerta, fui a abrir con cara de sueño que unida a la de sorpresa cuando vi quién era la que llamaba. Era Monic, con una camiseta entró comiéndome la boca antes de que pudiera decir nada…en menos de un segundo, yo la había desnudado de cintura para arriba y estaba comiéndole los pezones y apretándole sus pechos de seda, cuando me bajé los calzoncillos, ella no pudo reprimir un gesto de sorpresa, pero claro ella no sabía mi “pequeño” secreto. No lo dudó ni un segundo y mi amante gabacha me dedicó una soberana mamada, mientras agarraba con su mano mis huevos, me sorprendió cuando me metió un dedo en el culo mientras seguía recorriendo mi polla con su lengua, pero he de reconocer que la cosa estuvo bien y me gustó el problema fue cuando yo le quite las bragas, había una cosa que no encajaba. Tenía rabo.

Sí lo que oís, mi francesita dulce y menuda, tenía un rabo no muy considerable pero rabo al fin y al cabo, era un travelo..

–       Joder, que sorpresa…-dije disimulando una risa nerviosa.

–       ¿Qué pasa?, ¿nunca has visto un transexual?.

–       No, la verdad es que no.

–       Déjate llevar y verás lo bien que lo puedo hacer, incluso mejor que muchas tías.

–       Vale, pero no me metas eso por el culo…dije yo

–       No seas tonto, te va a gustar…

–       Yo creo que no….

–       Bueno por lo menos yo si me voy a dar un buen atracón de polla…dijo ella entre risas..

La verdad, es que no me llamaba la atención el hacerlo así, pero al final estaba con la estaca más dura que una piedra, así que opté por ensartar a mi “amigo” por detrás y limitarme a descargar en sus entrañas no fue un polvo memorable ni nada por el estilo, he de reconocer que con el tiempo, me he arrepentido de no sacar más partido a aquella situación. Pero aquella vez tenía la cabeza en otro sitio, acordándome de mi chica, eso hizo que mi aguante fuera mayor y mi amante sacó partido de aquella situación con un orgasmo que hizo temblar los cimientos del hotel y de paso una corrida abundante.

Nos quedamos dormidos después de hacerlo y ella, o él, me despertó con una mamada que hizo que me corriera y derramara una buena cantidad de leche en su boca. Una vez aseados, bajamos a la cafetería con el equipaje hecho, donde nos esperaba nuestra compañera de viaje con una sonrisa en la cara.

–       Bueno ya has descubierto nuestro secreto. -dijo Sof con una sonrisa en la boca.

–       No me digas que tú también tienes sorpresa. –le dije yo.

–       No, yo soy 100% lo que ves, sin sorpresas.

–       Pues él si que tiene una sorpresa que no veas. –dijo Mon, mostrando una longitud determinada con las dos manos y una sonrisa traviesa en la cara.

Desayunamos copiosamente para después coger un taxi para que nos llevara al parking donde nos aguardaba el coche que nos estaba esperando para dejar en el aeropuerto a mi amante y posteriormente comenzar con el viaje. Nos despedimos entre lágrimas de Mon y prometimos que volveríamos a vernos y es cierto que siempre que voy por trabajo a Francia, me suelo quedar a dormir en casa de Mon, por cierto que ya no tiene nada entre las piernas, está felizmente casada y tiene dos niños adoptados preciosos.

Comenzamos el viaje, haciendo el recorrido previsto por la piel de toro, la primera noche que pasamos juntos, ella entro en el cuarto de baño a ducharse lo que a lo que yo interpreté como una invitación a ducharnos juntos, era de una belleza salvaje con curvas infinitas un culo duro, que unido al color cobrizo de su piel me excitaba de una manera salvaje jugueteamos en la ducha, yo la frote de arriba abajo le magree sus tetas infinitas con unos pezones del tamaño de galletas maría, su coño rematado con una buena mata de pelo la hacían más deseable y más después de haberle masajeado con la esponja para dejarlo realmente limpio para mi polla que estaba dura, casi a punto de reventar, pero justo en el momento de acceder, su triangulo prohibido se convirtió en un felpudo maldito para mí..

–       No por favor..

–       ¿por qué?, -dije; entre nosotros hay tensión sexual y sé que lo estas deseando..

–       Porque me conozco, estoy haciendo un viaje estupendo  contigo y si follamos al final acabará la magia entre nosotros.

–       Joder no puedes dejarme así.. –dije yo con una cara de cabreo…

–       Por favor, no lo entiendes, siempre que he tenido sexo con alguien que me importa se ha alejado de mi vida, mi coño maldice a las pollas que lo penetran, y no quiero que pase eso entre nosotros….Esto es tan difícil para ti como para mí, esto cachonda como una perra en celo, pero es lo mejor para los dos…lo siento.

Acto seguido salió de la ducha liándose una toalla y yo me quedé con la polla dura como una piedra y un dolor de huevos infinito, me tuve que hacer una paja y salir a correr un rato para poder bajar la tensión. Estuvimos sin apenas hablarnos un par de días tras los cuales, ella intentó a hacer un pequeño acto de reconciliación.

–       Perdóname de verdad…

–       Te he perdonado, pero esto me lo tienes que compensar de alguna manera..

–       Bueno te prometo que cuando lleguemos a Almería te llevaré a un sitio realmente interesante….

–       ¿A dónde?

–       Es una sorpresa…

Habíamos visitado buena parte del país, de hecho llevábamos casi dos meses juntos desde que salimos de viaje, era lo más parecido a una luna de miel a excepción del sexo, joder que putada, pero quitado esto fue una de las experiencias más divertidas de mi vida, Sof era una mujer inteligente, buena conversadora. Me contó que se había quedado huérfana a los diez y ocho años, sus padres murieron en un terrible accidente de viaje, cuando volvían de Almería, su tierra natal, ella estaba enfrascada en sus estudios y por eso no podía ir con ellos esa vez, me habló de lo bonito que era el cabo de gata con sus pueblos pequeños y blancos como Carboneras o Agua Amarga de donde eran sus padres, de sus experiencias con los novios. Yo le conté mis aventuras por América, de cómo me rehíce después del accidente y de la suerte que tuve, de mis chica Jen, de nuestra relación, de las dudas que tenía, ella me aconsejo que siguiera mi camino, que un día me podría pasar como a ella que de golpe y porrazo se quedara sola y sin nade alrededor, que separarse de tus padres era duro, pero era más duro hacerlo sin oficio ni beneficio. Al cabo de un rato me contó que llego a trabajar de striper para poder pagarse los estudios, pero lo dejó porque odiaba depilarse el coño no le gustaba tenerlo como una muñeca. De hecho le ofrecieron salir en una peli porno pero que al final lo rechazó, para ella el sexo era muy importante y disfrutaba realmente de ello, pero que si cruzaba esa línea su plan se vendría abajo como un castillo de naipes.

Charlando, charlando, al final llegamos a nuestro destino, visitamos la tumba de sus padres, no tenía ningún pariente cercano allí, puesto que sus abuelos habían muerto y sus tíos vivían fuera, así que después de comer en un chiringuito de la playa me pidió que fuéramos a una pequeña cala que a ella le encantaba, nos dirigimos allí con nuestro coche, era difícil llegar pero gracias a nuestro 4×4 pudimos vadear varias dunas hasta que llegamos a nuestro destino, Joder era el paraíso…

El sitio en cuestión era una cala apartada tomada por una comuna hippy, allí acampaban y allí pasaban el día en pelotas, había de todo gente más joven y menos joven, muchos de ellos con sus hijos. Muchos de ellos tenían trabajos serios y aprovechaban sus vacaciones para volver y desintoxicarse de la gran ciudad. El jefe de todo el tinglado era Lucas, un hippy de manual. Nada más llegar mi acompañante se quitó la ropa y salió por piernas al mar…

–       Venga báñate conmigo…

–       Espera me pongo el bañador y salgo..

–       Que pasa te da vergüenza, -dijo ella con cara divertida..

–       No, lo que pasa es que no sé, bueno que cojones, allá voy…

Salimos nos integramos con el grupo, nos divertimos como en la vida, adjuntamos nuestra comida con el resto y aportamos nuestras cosas para el fondo común. Esa misma noche con una luna preciosa de fondo y tras una botellita de ron pálido, me estaba enrollando con un inglesa pelirroja y llena de pecas, cuando mi amiga empujó a mi nueva acompañante de un empujón y agarrándome del rabo me llevó aparte.

–       Pero bueno, ¿a ti qué coño te pasa?, tú como el perro del hortelano que ni come ni deja comer…

–       No, te quiero para mí sóla, me dijo con una mirada lasciva, nada como los celos para poner cachonda a una mujer…

Sin mediar más palabras, se metió mi polla en su boca succionándome como si en ello le fuera la vida, chupaba hasta que me corrí en su boca, pero ella se lo tragó como si tal cosa, yo no hice más que tumbarla y recorrer todo su cuerpo con mi lengua buscando todos los puntos de placer ella lo gozaba de verdad, estaba liado con sus tetas enormes cuando se corrió con una abundante salida de flujos vaginales, la llevé al mar y allí la penetré era una sensación preciosa el mar salpicándonos el gusto de notar mis huevos flotar. No contento con esto nos fuimos a nuestra tienda de campaña, y comencé a comerle el coño tal y como me había enseñado Mary, jugando con su clítoris, follándola con la lengua, entrando y saliendo, recorriendo los pliegues de su raja con mi lengua, me gustaba el sabor salado de su coño, el olor a mar de su vello púbico, creo con toda verdad que fue una de las mejores comidas de chichi de mi vida, ella se retorcía gritando y gritando, mientras agarraba mi pelo, creo que aquella noche se llevó un par de mechones, al final no aguantó más y se corrió de una manera bestial. Lo mejor de todo fue que una sensación de vacío y de bienestar se apoderó de los dos y nos quedamos profundamente dormidos los dos abrazándonos.

El problema fue que la pobre amaneció con todo irritado al día siguiente, un consejo de amigo, el agua salada irrita la mucosidad de la vagina no es muy recomendable hacerlo si apreciáis a vuestra pareja, pero Sof como buena profesional se trato la zona y la cosa no pasó a mayores por suerte para mí.

Lucas me pidió que lo acercara en coche al mercado para comprar provisiones, y yo accedí a ello de buen grado tenía cierto interés en esta persona, además me eximía de hacer otras labores de la comuna, durante el viaje me preguntó sobre mí y sobre mi vida, era una persona amable, cercana, tenía una gran empatía con las personas que lo rodeaban. Me contó que él había sido un economista de éxito, era lo que se denominaba un tiburón financiero, pero un día después de hacer su trabajo que era comprar las empresas con problemas a precio de saldo y luego venderlas a trozos con eso sacaba unos beneficios enormes. Un día, me contó, después de cerrar una operación importante, uno de los dueños de la empresa quedó destrozado, se suicidó, pero antes se llevo por delante a su mujer y a sus hijos. Fue un terrible golpe para él se refugió en la bebida hasta que un día se despertó entre vómitos y hecho una piltrafa, se fue y estuvo vagando por ahí como si de un pordiosero se tratara hasta que llegó a la cala donde vive actualmente, allí conoció a unos hippies que le cuidaron y le acogieron estuvieron juntos durante casi un año hasta que aprendió a vivir con su desdicha y a tirar adelante, una vez repuesto de todos sus males volvió, para arreglarlo todo de manera que a su mujer y a sus hijos no les faltase dinero para vivir, y él se quedó con un fondo de inversión que le dejaba una renta suficiente para él.

–       Fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, -dijo, al principio me costo, pero la vida que llevaba no me gustaba y necesitaba cambiar, si esto no hubiera funcionado, hubiese buscado otra alternativa. Vivía lleno de convencionalismos que me iban destruyendo poco a poco, pero tuvieron que morir varias personas para que me diera cuenta que había errado mi camino en la vida, no dejes que eso te ocurra a ti, pero el camino de la felicidad no siempre es un camino de rosas.

Mis dudas no hacían más que aumentar, en vez de disiparse, yo llevaba unos meses fuera de casa, aunque mantenía mi contacto continuado con mis padres, y la verdad es que vivía de cine con Sof y mis amigos hippies. Pero claro a veces tanta compañerismo agotaba un poco y más yo que siempre había sido hijo único. Así que cogí a mi chica y nos fuimos a cenar por ahí, ella no quería ir al principio pero yo le había hecho un regalo que quería que estrenara ese día un precioso vestido blanco que en contraste con su piel cetrina hacía que estuviera bien guapa, después de la cena estábamos muy cachondos así que cogimos una habitación de hotel porque no llegábamos a la cala.

Una vez dentro nos desnudamos entre besos apasionados y sin más explicaciones la tumbé encima de la cama comiéndole sus tetas negras y enormes, mientras mi mano jugaba con su raja extremadamente peluda debido a su ausencia de depilación, pero no importaba me encantaba su felpudo maldito, ella se corrió de manera abundante, pero yo quería más, así que fui bajando hasta su clítoris haciéndole una comida de coño preciosa recorriendo con mi lengua los pliegues de sus labios interiores y jugando con su clítoris la fui penetrando con esta, hasta que ella se volvió a correr después de estar así al menos diez minutos. Ya no podía más así que le metí mi polla de un solo golpe, siento como su cuerpo se estremecía debajo de mí, la embestía como un auténtico verraco, pegando unas acometidas bestiales, mientras ella me abrazaba con sus piernas y me clavaba las uñas en la espalda y su boca me mordía el cuello, estábamos tan calientes que al final nos corrimos a la vez en un sonoro orgasmo, no sé por qué pero esa noche estaba inspirado, así que cogí a mi chica y le dí la vuelta y seguí follándola esta vez a lo perrito, mientras después de mojarme un dedo se lo introduje por su ojete, ella estaba tan cachonda que no se dio ni cuenta hasta que le había metido dos dedos una vez dilatado, ella me suplicó que se la sodomizase sin más y yo como chico obediente así hice, estaba aún bien cerradito para mí, pero eso era lo mejor, por lo que mi goce aumentó exponencialmente. Al final me corrí en su culo entre embestidas y lo mejor era ver el bamboleo salvaje de aquellas cacho de tetas, no sé cuánto tiempo tardé en correrme pero te aseguro que ella tuvo un par de orgasmos más.

Al final estaba hecho polvo y ella no digamos, estaba tan cansado que caí rendido en la cama, al despertarme estaba solo en el cuarto con una nota a mi lado, cosa que me dejo perplejo, la nota me dejó hecho polvo…

Querido Pedro:

   He pasado los mejores meses de mi vida, pero ha llegado el momento en que nuestras vidas deben separarse, la próxima semana tengo que estar en París para seguir con mi vida. Te pido que no te enfades conmigo, has sido lo mejor que me ha pasado en mi vida, pero yo tengo claro que he de seguir con mi vida. Te quiero y siempre estarás en un lugar destacado en mi corazón pero debes entenderme.

Sof

Una vez leída la nota, me puse los pantalones y baje todo lo rápido posible, pero ya era tarde. En recepción no supieron decirme mucho sólo que había pedido un taxi, hacía más de una hora, subí hecho polvo, me duché y abandoné el hotel, me paré para llamar a mi madre, cosa que ojalá no hubiera hecho nunca. Me dijo que había llamado Jen que tenía que hablar urgentemente conmigo, fue una llamada realmente dura..

–       Hola Jen..soy Yo.

–       Por fin puedo hablar contigo, ella……..-dijo mi chica entre lágrimas…

–       ¿Qué pasa Jen?, ella ¿quién es ella?

–       Mary ha muerto…

–       ¿qué?

–       Sí, dijo ella entre sollozos.

–       Dios, dime que no es verdad…

–       Si, hace un par de días se la llevó por delante un conductor borracho…

–       Jodeeerrrr, por qué..

Estuve hablando con Jen una hora, después de los dos mazazos seguidos colgué y me puse a vagar con mi coche por ahí, me sorprendí mirando al mar, con la canción del “Cadillac solitario” de fondo, ya bien entrada la noche. Fue en ese momento en el  que me di cuenta que Mary había vivido su vida plenamente y al margen de convencionalismos y que esa era la vida que yo quería para mí…..está decidido me vuelvo a Estados Unidos.

docestrange

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