Las mujeres de mi vida: final feliz.

Durante los siguientes años, mi vida estuvo centrada únicamente en mi carrera profesional, no salía de juerga con los amigos, pero esto la verdad es que quitando a Matt, que se había instalado definitivamente en Silicon Valley, y de mi vecina María, no tenía mucho más. Además Jen seguía sin querer saber nada de mí con lo que no tenía otra cosa mejor que hacer.

Durante ese tiempo, la verdad es que me abandoné un poquito, me dejé la barba, engordé más de veinticinco kilos. No estaba obsesionado con mi físico como antes, sino más bien con mi intelecto. Por otro lado trabajaba más de catorce horas diarias algunas veces los siete días de la semana, por lo que dejaba poco tiempo para el gimnasio y desde luego era el cliente favorito de los Mc Donals de la zona.

La decisión de cambiar y volver a mi anterior imagen, fue debida a que escuché una conversación entre dos compañeras de trabajo, una nueva y otra más veterana.

–       ¿Es tan bueno como dicen? –comentó la más nueva.

–       Si es un gran profesional, si no estuviera tan gordo sería perfecto, por que además tenemos una clienta que se follaba a todos los veterinarios hasta que llego Pedro, que lo quiere a él en exclusiva, por lo que la tiene que tener enorme, una pena.

–       Pues sí.

Esos comentarios me hirieron mucho, por lo que yo que había sido un deportista de élite hasta que tuve el accidente de coche, me auto impuse que debía salir a correr al menos una hora antes de ir a trabajar y cambiar las hamburguesas por ensaladas y comida sana. Al cabo de seis meses volvía a ser el mismo de antes. Entonces veía como mis compañeras me miraban con otros ojos, con lo que una noche de guardia tranquila decidí dar cuenta de la nueva brindándole una follada de campeonato y dejándole el culo como la bandera de Japón a modo de agradecimiento, a la más veterana sólo la follé por el coño para que supiera lo que era un hombre de verdad. Ni que decir tiene que me encontré con dos folla amigas para poder hacer vida normal.

En cuanto a María decidí que si a Matt le gustaba no podía poner en peligro nuestra amistad, por lo que le dejé muy claro que antes estaba la amistad de mi amigo que un polvo. Ella me lo agradeció, puesto que también estaba enamorada de Matt, ello no quitaba que éramos amigos de verdad. Sobre todo cuando su pobre abuelo se puso muy enfermo y el seguro de ella no le cubría los médicos, yo como apenas tenía gastos disponía de una cuenta corriente muy aseada por lo que decidí hacerme cargo con los gastos del hospital. María me lo quiso agradecer ofreciéndome “cualquier cosa”, pero yo me negué alegando tanto ella como su abuelo eran mis amigos y que habían cuidado de mí. Además Miguel me había enseñado muchas cosas sobre cómo tratar a los caballos, le pedí que lo considerara como un pago a sus múltiples enseñanzas.

Lamentablemente el abuelo murió. Matt y sobretodo yo, puesto que el estaba muy liado con su compañía de internet que estaba dando unos frutos increíbles, invertimos todo nuestro tiempo libre para estar con ella. Esto hizo que María y yo nos convirtiéramos en amigos inseparables, no penséis mal, no hubo sexo, simplemente nos comportábamos como buenos amigos, además ella y Matt estaban profundamente enamorados el uno del otro y yo lo sabía, yo procuraba salir antes del trabajo para poder hacerle compañía y que no estuviera sola después del trabajo. Al cabo de un par de meses le propuse que compartiéramos apartamento, siempre y cuando su novio nos diera el visto bueno, Matt confiaba en los dos por lo que no puso ninguna objeción, llegamos a vivir como un matrimonio normal pero sin follar. A veces íbamos al cine juntos, otras veces las más nos íbamos a correr un poco, y otras simplemente conversábamos. Ella un día me pregunto quién era Jen.

–       No te voy a mentir, es el amor de mi vida. Pero la cagué estrepitosamente, ahora no quiere saber nada de mí. ¿por qué lo preguntas?

–       Matt, suele hablar de vuestra historia de amor imposible, pero yo creo que ya va siendo hora de hacer algo.

–       Olvídalo, no merece la pena, además ella es todo un carácter.

–       Ya, pero yo te conozco bien y sé que sufres por no tenerla a tu lado.

–       Sí sufro muchísimo, pero no tiene vuelta atrás.

–       Lo entiendo, se que de vez en cuando te llevas a la cama a alguna amiguita pero no es lo mismo.

–       Bueno yo tengo mis necesidades, además ese tema lo teníamos más que hablado, Jen no era celosa, de hecho hemos hecho tríos y pequeñas orgías, en cierta manera lo que me jode es el no saber por qué se mosqueó.

–       ¿Lo has intentado averiguar?, podríamos encargar a Matt una pequeña investigación.

–       Ya lo hice en su día pero ni por esas, no sé lo que pudo pasar, ella sabía que me iba a España unos días, al final la cosa se alargó, pero no sé….luego cuando volví tampoco la llamé, dio la casualidad que mi primera visita con mi jefe fuera a su granja y creo que eso empeoró las cosas.

–       Pedro eres tonto, pero tonto del culo.

–       ¿por qué?

–       ¿Cómo quieres que no esté enfadada contigo?, la has ninguneado, has antepuesto muchas cosas.

–       No sólo yo, le ayudé a montar su negocio y ella sólo vivía para él y a mí me dejó apartado

–       ¿seguro?, pero cuando lo necesitabas ella estuvo a tu lado, recuerda lo del accidente.

–       Sí, pero

–       Ni pero ni nada, ella está enamorada de ti, igual que tú de ella, el problema es que sois un par de cabezotas.

–       Bueno, necesito dormir algo…

Si se le puede llamar dormir, porque estaba otra vez con mi cabeza hecha un lío, así que decidí que no podía esperar más, me lié la manta a la cabeza y decidí luchar por lo que de verdad quería. Así que al sábado siguiente, agarré mi coche y me fui a visitar a Jen, tenía que hablar con ella, tanto si quería como si no, era mi último cartucho por quemar. Cuando llegué a su picadero, era todavía pronto, por lo que llamé a su puerta y ella salió a abrir, se quedó mirándome con cara de incrédula y yo sólo acerté a decir –hola, ¿puedo entrar?.

–       Hola, no es un buen momento, tengo mucho trabajo y no quiero que vuelvas a entrar en mi vida.

–       Sólo quiero decirte una cosa, si no consigo saber el motivo de haber llegado a esta situación me iré y no volverás a saber de mí.

La tensión se podía cortar con un cuchillo, pero la suerte estuvo de mi parte, estaba en la entrada, cuando el socio de mi amada, acababa de llegar.

–       Hola Pedro, cuánto tiempo sin verte –me dijo dándome un abrazo afectuoso.

–       Hola, si la verdad es que ha pasado mucho tiempo John, demasiado.

–       Ya que estás aquí, Smart está realmente mal, ningún veterianio me aclara el motivo, por qué no le echas un vistazo.

–       Venía a hablar con Jen, pero si ella quiere lo hago encantado, pero con una condición.

–       Dispara.

–       Si doy con el problema Jen tiene que pasar el resto del día conmigo sin interrupción.

–       Ok, trato hecho.

Dicho y hecho, el problema en cuestión es que el caballo era extremadamente viejo, muchas veces los dueños no se dan cuenta de esto, el animal estaba realmente en las últimas, pero muchas veces es muy difícil aceptarlo y algunos veterinarios se aprovechaban claramente de esto. Una vez visto esto no anduve con paños calientes.

–       John, Smart es ya muy viejo, no puedes pretender que el pobre animal trabaje como cuando tenía diez años menos, lo que tienes que hacer es quitarle las herraduras y dejarlo suelto en un corral, si sigue así no te va durar ni un mes. Lo siento pero es así.

–       Pero el sigue al mismo nivel de exigencia.

–       Sí pero por su forma de ser siempre va a ser así, pero cada vez que lo montan lo estás acercando más a su fin, hazme caso, jubílalo ya y si algún día quieres montarlo, no pasa nada si le das un paseo,  pero ya está el pobre en las últimas.

–       Así que, todo lo que le pasa es por culpa de la edad.

–       Claro, si haces lo que te digo aún tendrá unos años de buena vida, además podrá seguir cubriendo yeguas durante ese tiempo.

–       Llevas razón, quizá me he aprovechado mucho del pobre animal, bueno un trato es un trato, Jen tienes el día libre.

–       Ya pero yo no quiero, además tengo que ir a esa feria en Madison a ver el potro que nos han ofrecido, ¿te acuerdas?.

–       Bueno, y por qué no me voy contigo y así le hago un chequeo veterinario por si le falla algo.

–       Que buena idea Pedro, me dijo John.

–       Está bien, dijo Jen con cara de fastidio, me visto y vamos en mi coche.

Salimos en un su nuevo Ford F150, cosa que me sorprendió, puesto que pensaba que mantendría el coche que le regalé, pero según parece se le quedaba corto de potencia según para que cosas. Salimos de viaje, yo estaba como un niño con zapatos nuevos, rememorando los viejos tiempos en que fuimos a ver la universidad y casi nos echan del hotel por el escándalo que montamos. Fue muy bonito, pero ella estaba fría y distante pero guapa como ella sólo sabía estar. Llevaba el pelo recogido en una coleta, un jersey de cuello vuelto con una chaqueta vaquera y un pantalón vaquero que se ceñía a su estupendo culo como un guante, además hubo un detalle que me gustó, llevaba puesto los botos camperos que le regalé hacía unos años.

–       ¿Qué es eso tan importante que me tenías que contar?, me dijo ella con un tono de voz cortante.

–       Lo primero, me gustaría pedirte perdón…, me he comportado como un capullo, pero anoche hablando con María.

–       ¿Otra de tus putillas come pollas?

–       Mira, no te consiento que hables así de mi amiga,  de igual manera que no consiento que hablen mal de ti. Además, ¿Cuánto hace que no hablas con Matt?.

–       No sé, unos seis meses, quizá más.

–       María es su novia, se la presenté yo, ella era mi vecina. Vivía con su abuelo en el apartamento del al lado pero hace unos meses, el pobre Miguel murió desde entonces vive en casa conmigo, pero yo respeto a Matt y sólo somos compañeros de cuarto. Ella es la razón por la que estoy aquí, es la que me ha hecho ver que he sido un auténtico cerdo contigo y lo siento.

–       Chica lista, estoy desando conocerla.

–       El caso, es que lo tengo casi todo para ser feliz en la vida. Un trabajo que me gusta, buenos amigos, salud, pero ¿porqué me siento desgraciado?, la otra noche hablando con ella, me hizo llegar a la conclusión de que me faltaba alguien especial en mi vida, no he conocido a nadie que ocupe este puesto en estos años y eso es debido a que tú eres quien ocupa ese puesto, no tenerte me ha convertido en un autómata, sin sentimientos, no me gusta nada lo que veo cuando me afeito por las mañanas.

–       Lo siento, pero has llegado tarde.

–       Sé que no puedo reparar el daño que te he hecho, pero al menos déjame ser tu amigo, he perdido al amor de mi vida, al menos déjame que no pierda a la mejor amiga de mi vida.

–       Eres tonto, tonto del culo –me dijo Jen entre lágrimas.

–       Es curioso, María me dijo lo mismo, ahora para en esa área de descanso, no sea que tengamos un accidente y la liemos –Una vez estacionados sin peligro seguí con mi disertación. Jen te quiero y te he querido más que a ninguna otra mujer, tú siempre has estado conmigo en los malos momentos, has sido paciente con mis caprichos y mis rabietas, en cambio yo lo único que hecho a sido ver la forma en que te la metía en caliente sin pensar en más. He sido un auténtico cabrón.

–       Pedro –me dijo entre lágrimas, eso no es cierto, tú siempre has estado allí, pero el motivo de mi enfado de verdad es que me apartaras de tu vida, de esa manera tan fría.

–       Pero, no te aparté en ningún momento, simplemente fue una vorágine de cosas lo que me hicieron no llamarte, cuando regresé.

–       Sé lo que pasó, me lo dijo Doc y sé por él que te has convertido en un gran profesional de lo tuyo. De verdad que por ese motivo me siento realmente orgullosa. Lo que me dolió fue que no lucharas por mí hasta ahora y que dejases pasar el tiempo.

–       Entonces, ya no estás enfadada.

–       Sí que lo estoy, pero no furiosa, de ti y de tu comportamiento futuro depende de que todo vuelva a ser como antes, además llevo sin tener sexo desde hace ya ni me acuerdo y una tiene sus necesidades.

–       En eso si te puedo complacer, no te creas que yo he estado yendo de cama en cama este tiempo, la verdad es que en los últimos seis meses me follé a sólo dos y a modo de venganza.

–       Explícame eso, dijo con cara de enfado.

–       El año pasado me abandoné bastante en lo físico, sólo me dediqué a mi trabajo y engorde como un animal, escuché un comentario que no me gustó nada así que me puse las pilas adelgacé y a las dos cotorras que hablaban mal de mí me las cepillé, ahora van detrás de mí mendigando rabo, mi castigo consiste en no hacerles ni caso. Una de ellas incluso ha dejado a su novio, porque no le ha dado un solo orgasmo en condiciones desde que salen juntos.

–       Jajajaja, que buena venganza, anda dame un abrazo.

Nos fundimos en un abrazo, durante ese tiempo pude volver a sentirla cerca y de verdad es que la profundidad del momento, no lo cambio por ningún polvo con otra persona.

Durante el resto del trayecto, ella me contó que el negocio iba regular que discutía mucho con John, porque no quería invertir en él, no se da cuenta que las cosas no son como antes y que hay que reciclarse, ella es buena profesora, pero una vez sus alumnos llegan a un cierto nivel se van, además no tienen buenos caballos lo de Smart es consecuencia de lo que está pasando. El ir a comprar el potro viene por el buen precio que tiene pero como ella no se fiaba mucho, por eso ha decidido a verlo en persona –que bueno que eligieras hoy para venir a verme así podre estar más segura.

Una vez en la feria, nos fuimos a ver al caballo yo lo examiné de cerca, lo revisé de arriba abajo y después de darle vueltas, le dije a Jen que no lo comprara.

–       ¿por qué?

–       Este animal esta cojo, además es un caballo mentiroso, no lo ves es sólo fachada.

–       ¿cojo?, pues ahora no cojea.

–       Claro, está sedado. Sí venimos en un par de horas lo verás.

Le dijimos al dueño que pasaríamos más tarde, entre tanto vimos los otros animales y yo preseleccioné un par de ellos. Al final, volvimos a ver al dueño en cuestión y cuando le pedí que sacara al caballo otra vez, este no hizo más que poner escusas, estaba claro yo estaba en lo cierto. Después de eso, nos fuimos y compramos dos potros flamantes al precio que hubiese costado el otro, no tenían un pedigree tan bueno pero morfológicamente eran superiores, además eran clientes míos y les había salvado un par de caballos, por eso me trataron tan bien. Al final del día Jen estaba radiante de felicidad.

–       Gracias, no sé como agradecértelo.

–       Cenamos juntos y punto.

Como era tarde, decidí que nos debíamos quedar a dormir allí, quiso el destino que sólo encontrásemos una habitación con lo que no quedaba más remedio que compartirla, aunque por dentro lo deseaba, yo tuve que hacerme el duro para que ella insistiera. Cenamos y dimos un paseo romántico, durante el mismo le conté sobre mi viaje por España, las historias con las francesas y casi se muere de la risa con la historia del travelo, además tuvimos que comprar un kit básico de ropa interior y equipo de higiene porque no teníamos pensado pasar la noche.

Al llegar al hotel, me di una ducha y salí de allí con mi toalla envuelta, pero para mi sorpresa me encontré a Jen desnuda con su cuerpo blanco como la leche esperándome tumbada en la cama. Su coño menos cuidado que otras veces pero con el atractivo de siempre, su pechos divinos no habían perdido un ápice de su dureza y su culo duro como una piedra, bien puesto como siempre.

No lo dudé mucho, me quité la toalla y me dispuse a besarle todo el cuerpo desde su culo hasta su cuello, luego pasé a sus pechos los besé, chupé con fuerza succionando como si fuera un bebé, ella gemía con placer y mi polla estaba dura como una piedra, al final estaba cerca de alcanzar mi meca anhelada, pero quería que estuviera bien excitada. Así que me baje a trabajar el pilón, arte en la que estaba bien adiestrado y le brindé la mejor comida de coño de la historia tal fue así que se corrió en mi boca dos veces, al final cuando ella estaba vencida, estaba preparada para ser penetrada pero..

–       Yo ya no tengo ganas, buenas noches…

–       Pero Jen, no puedes hacerme esto, mira como estoy…

–       Es tu castigo, ahora buenas noches, si eres bueno a lo mejor un día de tejo entrar.

–       Joder, Jen esto no se hace, estoy a punto de reventar, por favor, no te arrepentirás.

–       Que no y no insistas buenas noches.

–       Buenas noches, ahora lo entiendo, es tu venganza, le dije con mala hostia.

Me levanté de la cama y me fui al cuarto de baño a hacerme una paja sonora para que se jodiera ella también, una vez me alivié como pude me duché con agua fría y me acosté.

Al día siguiente, algo me despertó, era ella que estaba jugando con mi rabo lo tenía en su boca, me estaba regalando una mamada soberbia, pero cuando desperté, me volvió a dejar a medias la muy cabrona.

–       Por favor, ¿qué quieres que haga para que me dejes entrar?

–       Estarías dispuesto a cualquier cosa…

–       Sí, dije desesperado.

–       Volvamos a casa, mientras iré pensando en tu castigo, dijo con cara traviesa.

Hicimos el check out del hotel emprendimos el camino de regreso, habíamos acercado posturas, yo seguía castigado, pero el problema grande nos lo encontramos cuando llegamos a la granja de Jen. Y vaya problema, la granja estaba en llamas, el panorama no podía ser más desolador..

–       ¡Dios mí los caballos!

–       Jen, no salgas es demasiado peligroso..

–       No puedo dejar que se mueran abrasados..

No había terminado de hablar cuando ella estaba entrando en el establo y yo detrás de ella. Soltamos a todos los animales, pero cuando ella estaba con el último el techo del establo se derrumbó impidiéndole la salida. No me lo pensé dos veces, no estaba dispuesto a perderla otra vez, así que entre a salvarla envuelto en una manta mojada, ella había perdido el sentido. Al final y sacando fuerzas de no sé donde la pude arrastrar hacia fuera, probablemente ha sido la vez que peor lo he pasado en mi vida, mi pecho abrasaba como si hubiese comido un tazón de lava y no paraba de toser, pero al final pudimos salvarnos. Los bomberos acababan de aparecer, probablemente avisados por los vecinos de las granjas colindantes, lo peor fue darnos cuenta que  una vez fuera, John no aparecía por ningún sitio.

El cadáver apareció una vez extinguido el incendio, aunque nosotros no nos enteramos hasta pasados unos días debido a que estuvimos ingresados unos días en el hospital en observación. El problema más gordo vino cuando descubrimos que John había reducido drásticamente las coberturas del seguro, por lo que la pobre Jen volvía a estar con una mano delante y otra detrás, esto es en sentido literal, puesto que toda su ropa y pertenencias habían ardido también. Amén de mi pobre coche que fue también víctima del incendio, así que al final le ofrecí que se viniera a vivir a mi casa y así descansar un poco de este desagradable incidente.

Una vez allí, la intención era que cada una durmiera en una habitación y que yo durmiera en el sofá, pero Jen se negó alegando que podíamos compartir la cama, creo que más bien por marcar el territorio, no sé porqué no se terminaba de fiar de María. Si bien era cierto que compartíamos cama, no hubo tema simplemente por el hecho de que bastante mal lo estaba pasando la pobre.

Yo por otro lado me sentía impotente por ella, no sabía cómo contentarla o por lo menos hacerle más llevadero su sufrimiento. Además la convivencia en casa era insostenible ya que Jen y María discutían constantemente desde el primer día, no entendía el motivo puesto que las dos sabían mis impresiones sobre la otra desde el primer momento. El colmo llegó cuando un viernes por la noche después de una semana agotadora y estresante llegué a casa y las dos estaban a punto de llegar a las manos. Entré pegando un portazo que estremecieron las paredes de la casa.

–       ¿Qué coño pasa aquí?

–       Esta, que no se entera de nada. –dijo María.

–       Eso no es cierto. –replico Jen.

–       Estoy harta de esta mojigata. –dijo la mejicana

–       Te aprovechas de que te follas al mejor amigo de Pedro si no te iba a dar dos hostias bien dadas. –le contestó Jen con un halo de mala hostia en su cara que acojonaría hasta el más psicópata.

–       Vete a la mierda, por lo menos yo follo no como tú que en cuanto Pedro se va estás pajeando constantemente, echa un polvo en condiciones a ver si de una vez espabilas gilipollas. –dijo María.

–       ¡¡¡¡Ya está bien!!! -dije yo dando una patada a la mesa de la cocina, empiezo a estar harto me voy por ahí y vais a salir hasta que arregléis las cosas entre las dos. De lo contrario, ya podéis buscaros otro sitio para vivir. –Si la cara de Jen acojonaba no podéis imaginar lo que podía acojonar la mía.

–       Pero..-dijeron las dos al unísono.

–       Ni pero ni hostias, me voy al cine y a cenar algo cuando vuelva quiero que arregléis las cosas, o las dos o ninguna ¿está claro?

Dicho esto, me largué de casa y estuve dando tumbos casi toda la noche, al final estaba tan cansado que decidí volver, la verdad es que seguía enfadado con la situación. Llegué medio zombi a mi casa, pero la sorpresa fue cuando me encontré a las dos durmiendo en mi cama, desnudas y abrazadas. La imagen no podía ser más bella. Dos tías despampanantes, cada una en su estilo el nórdico y el latino. Pero mi cuerpo no estaba para polvos así que decidí irme a dormir la cama de María. Así que no tardé ni un segundo en desnudarme y dormirme como un bebé, pensando en que al menos mi cabreo había servido para ver algo realmente bello.

Me levanté tarde y mi sorpresa fue aún mayor que cuando noté actividad en mi habitación, me asome y vi como mi chica estaba a cuatro patas mientras era penetrada por María ayudada por un consolador con arnés. Debí poner una cara de idiota tremenda pero allí estaban las dos, ni que decir que tuve una erección de caballo pero al intentar unirme fui echado sin más miramientos por las dos. Me mosqueé mucho,  así que me tuve que conformar con cascármela en la ducha mientras las dos seguía haciendo su cositas.

Preparé un desayuno de campeones para que las pobres recuperaran las fuerzas, y debían tener hambre, así que fui un buen chico y les lleve el desayuno a la cama, no os engañaré la idea era intentar “penetrar” en el círculo. Cuando entré en la habitación Jen estaba teniendo un orgasmo brutal debido a las malas artes de María.

–       Bueno, parad un poco a coger fuerzas y luego si eso yo me voy a correr y podéis seguir tranquilas, por mí no os cortéis ni un pelo.

–       Jajajaja, -rieron las dos con cara traviesa.

–       No te enfades, anda desayuna con nosotras.

–       Bueno antes de nada, ¿ a qué se debe este cambio tan radical?

–       Bueno, dijo Jen, discutimos muy pero que muy fuerte, la verdad es que sin querer llegamos casi a las manos.

–       Eso es cierto, confirmó María, pero al final más que pelearnos, nos estábamos sobándonos y una cosa llevó a la otra ….bueno el final ya lo has visto.

–       Pero, ¿sois amigas?

–       ¡Y amantes!;  -dijeron las dos estallando en una carcajada bestial.

–       Eso ya lo he visto, lo que me extraña es, cómo habéis pasado del cero al infinito tan rápido.

–       Pedro, me ha costado hacerle ver a Jen, que eres un tío extraordinario, de lo mucho que me has dado sin pedir nada a cambio, ni siquiera sexo, y mira que yo si lo he ido buscando, pero tú te mantuviste fiel a tus principios.

–       No puedo hacerle esto a Matt, ya lo sabes…

–       El caso, es que una de las razones por las que María y yo nos llevábamos así fue porque ella sabía que me había follado al informático un par de veces.

–       ¡¡¡¡Queeee!!!, pero.

–       Pedro, estuviste fuera casi un año, Matt y yo habíamos mantenido relaciones anteriormente estándo tu presente y bueno al final me lo follé, sólo sexo..

–       Qué cabrón, estoy por partirle la cabeza…

–       Para qué, contestó María, tú también me follaste bien además me abriste el culo en canal so cabronazo.

–       Pero el estaba presente, lo podía haber dicho joder.

–       Bueno, en su defensa he de decir, que fui yo el que se lo follo, dijo Jen, el estaba borracho perdido así que lo que hice fue empalmarlo, y subirme encima, probablemente ni se enteró.

–       Si, los cojones..sabes que él es un pillo de la hostia, y te lo hizo creer..

–       Bueno el caso es que María pensaba que yo iba a robarle a su Matt, y que además me dijo que me estaba comportando como una auténtica hija de puta contigo. Yo le negué las dos cosas, pero si bién en la primera me dio la razón, en la segunda me contó cómo te habías portado con ella a raíz de lo de su abuelo y eso me hizo recordar cierta historia de un divorcio, etc..

–       Nos dimos cuenta lo importante que eres para las dos y de lo poco que supone que nos llevemos bien, dijo María.

–       Sabes Jen que puedo ser un cabrón a veces, pero al igual que tú, siempre he estado allí. Por Dios, no sabes lo que te he echado de menos estos últimos años. María es testigo de ello y gracias a que ella me lo hizo ver claro, no sabes cuanto se lo voy agradecer mientras viva.

–       Yo ya se lo estoy agradeciendo con creces.

–       ¿Ya lo veo, por cierto de donde habéis sacado ese dildo con arnés?.

–       Es un regalo que me hizo mi amiga Rocío, dijo María.

–       Ya veo, que buenas amigas tienes.

–       La verdad es que estaba sin estrenar.

–       Ahora que os veo a los dos, se me ocurre que ya se la pena que te voy a poner por abandonarme durante tanto tiempo. Dijo Jen con una sonrisa perversa.

–       No estarás pensando en…-le respondí con una cara de pánico.

–       Si, yo me lo pido..-Contestó María con cara divertida.

–       Pero yo soy un hombre y no quiero que me taladren el culo, por nada del mundo.

–       Ni siquiera por mí…dijo Jen con cara seria.

–       Bueno, si es por ti..pero Jen me pides mucho a cambio.

–       Nosotras te dimos el culo, ahora te toca a ti, te prometemos que no te arrepentirás. Dijo María

–       Ok pero, hacerlo con el mismo cariño que yo os lo hice, a cambio quiero estar penetrando a una de vosotras, vamos que quiero ser el jamón del sándwich.

–       Trato hecho dijo Jen, me follas a mí y así nos vemos la cara, verás que bien lo vamos a pasar.

No quería causar una catástrofe así que antes me preparé en el cuarto de baño y me apliqué un pequeño edema para tener el culo limpio, una vez hecho me di una ducha con mis dos amantes y nos comimos todas las partes de nuestro cuerpo he de reconocer que me volvió loco cuando Jen me comió el ojete mientras María me brindaba una mamada intensa, al final, me corrí en las dos. Acto seguido nos secamos y nos fuimos a la cama, donde las dos me brindaron un auténtico espectáculo lésbico viendo como se comían el coño y el culo mutuamente, era un espectáculo divino. Al final el ansiado chichi de mi chica se abrió a mi polla y la pude penetrar como ella quería mirándola fijamente a la cara y comiéndole la boca a besos. Mientras por la retaguardia me iba preparando con lubricante mi otra amiguita, la verdad es que le costó introducirme un dedo por el culo, pero poco a poco fue dilatándomelo hasta llegar a un nivel óptimo. Me enculó la cabrona de María sin miramientos, me la clavó hasta el fondo muy poco a poco, pero he de reconocer que tener la polla en caliente y ver a mi amante no me importó mucho me folló sin más miramientos, no sé si fue por el masaje anal o bien por la ilusión de tener otra vez a mi amada de manera incondicional, pero el caso es que mi orgasmo, que fue a la vez que el de Jen, fue uno de los mejores que recuerdo, si no el mejor.

Una vez recuperado, decidí que debía vengarme de María y de Matt así que recosté a la mejicana y le bridé una comida de coño para prepararla mientras ella hacía lo mismo con Jen, que le dejó su pelirrojo coño de limpio de mi lefa. Una vez lista le metí la polla de golpe, mientras me besaba con mi chica ella jugaba con los pechos de la latina ardiente, fue una auténtica delicia, mientras la americanita se retorcía yo aproveché para bombearle con más y más fuerza, fue bestial la corrida que le regalé a la vecinita, una vez se corrió, la agarré de la cintura y lubricándome bien la polla, se la clavé por el culo a modo de venganza, lo que no reparé es que Jen me volvió a encular poniéndose el dichoso arnés, haciendo una especie de trenecito. Nos follamos mutuamente los tres y María acabó en otro estruendoso orgasmo, que ella me agradeció dándome una chupada a dúo con Jen, que saliendo de mi ser, la obligue a  que penetrara a la mejicana mientras yo aproveche para encular también a mi chicha, siendo esta vez ella la que iba a ser el jamón del sándwich. La verdad es que a pesar de haber sido violado, disfrutaba como un enano.  Mis amantes estaban tan calientes que no tardaron en volverse a correr, una vez recuperadas, me puse debajo le regalamos a María una doble penetración salvaje, la pobre estaba tan hecha polvo que apenas duró unos pocos minutos en volverse a correr, a lo que acto seguido pasándole los trastos, hicimos lo propio con mi pelirroja, ella al igual que la anterior tardó muy poco en correrse. Acto seguido me brindaron otra mamada a duo y volví a correrme en la boca de las dos que compartieron mi lefa con un beso apasionado.

Descansamos durante mucho tiempo y nos despertamos para comer algo, al final, estábamos terminando de recoger la mesa cuando sonó el teléfono, era Matt.

–       Hola Pedro, soy Matt.

–       Hola Matt, dije yo con cara de acojone.

–       Necesito que mañana sin falta cojas un vuelo a Los Ángeles y te reúnas conmigo tengo algo muy importante que hablar contigo.

–       Pero, ¿a qué viene tanta urgencia?

–       No puedo decírtelo por teléfono, por cierto, trae un traje bien elegante.

–       ¿Cuántos días voy a estar fuera?

–       Joder, Pedro, los que haga falta pero creo que mínimo tres o cuatro.

–       Tendré que pedir permiso.

–       Tío, si sale bien, no vas a pedir permiso en la vida.

–       Bueno, lo que tú digas.

Las chicas no salían de su asombro, así que tuvimos que salir a toda prisa de la casa lo de comprarme un traje fue complicado de no ser porque había un sastre chino que conocía María y que me lo vendió arreglado para las diez de la noche de ese mismo sábado, por cierto me sacó una auténtica pasta, pero sin ser de marca tenía muy buena pinta. Compramos los billetes de avión para salir al día siguiente. En realidad eso era lo más fácil, lo realmente difícil fue explicarle a Doc que tenía  que estar fuera tres días, la verdad es que se mosqueó bastante porque pensaba que me iba a entrevistar con otra clínica.

Al día siguiente estaba en el aeropuerto de Los Ángeles, donde para mi sorpresa me recogía Matt en una limusina. Nos fundimos en un abrazo, pero yo seguía jodido por lo que había pasado el día anterior con su novia.

–       Bueno Matt, ¿Me vas a contar que es lo que pasa?

–       Me jubilo. –Dijo Matt  con una sonrisa en los labios.

–       Si claro como todos a los 65 años o  más.

–       Que mañana nos reunimos con un fondo de inversión que quiere comprarnos la empresa.

–       Pero tío tú estás loco.

–       Vamos a ser inmensamente ricos tío, el acuerdo está a falta de la firma y el dinero depositado en un banco.

Nos fuimos a sus oficinas en Sillicon Valley. La verdad es que se lo había currado poco en cuanto a imagen pues no dejaba de ser una nave industrial con un pequeño letrero en la puerta. Una vez dentro, la pinta tampoco mejoraba notablemente.

–       ¿Y esto es lo que vale tanta pasta?

–       Cómo se nota que eres hijo de un constructor, lo que vale es lo que hacemos dentro, esto ni siquiera es nuestro es alquilado.

–       Entonces, ¿qué es lo que vale tanta pasta?

–       Esto…

Era lo que el definía como un buscador, le decías lo que querías buscar y este simplemente te mostraba las páginas a buscar. Lo había vendido por una cantidad indecente de pasta, hoy día parece lo más normal del mundo, os aseguro que en aquélla época era el invento del siglo. Los acuerdos eran sencillos, teníamos que vender los dos, la plusvalía era bestial, pero además teníamos un objetivo muy claro Matt se quedaba de director de desarrollo de producto durante al menos un año, en el que tendría que retirarse y no dedicarse a crear otra empresa durante unos añitos que los dedicó a viajar por todo el mundo, pero como era un rata, no os penséis que lo hizo a base hoteles de lujo ni nada por el estilo, no era un mochilero pero casi. El caso es que la venta se cerró cobramos y volvimos a casa los dos en primera clase eso sí. Íbamos a mitad de camino cuando Matt, me pidió un favor.

–       No, sé como decírtelo, pero he conocido a otra chica y estoy enamorado hasta las cachas de ella.

–       ¿y qué vas hacer con María?

–       Ese es el problema, -dijo él.

–       No sé como decírselo sin hacerle daño.

–       Habla con ella y explícaselo, se cabreará, pero sé que lo llevará bien. Además, no creo que María piense casarse contigo.

–       ¿Estás seguro?

–       Sí, además ella no creo que sea de las que se casen por dinero, si es eso lo que más te preocupa.

Llegamos a mi casa en taxi, no habíamos avisado de nuestra llegada, así que os podéis imaginar la cara de Matt, cuando vio lo que se encontró a mis dos chicas en plan rollo bollo. Estaban tan excitadas que no se dieron cuenta de nuestra presencia. Por lo que decidimos, que mejor nos íbamos a dar una vuelta.

–       Por cierto, ¿qué piensas hacer con el dinero Pedro?.

–       Lo tengo muy claro, ahora el negocio lo voy a montar yo, llevo más de dos años trabajando para Doc, sé que quiere jubilarse, por lo que le voy a hacer una buena oferta por la clínica y darle una imagen más moderna y actualizarla.

–       Bueno, como voy a estar menos liado, siempre te puedo echar un cable en el tema informático.

–       Bueno, creo que estas ya habrán terminado. –Dije yo.

–       Si mejor que vaya a hablar con María y zanjar el asunto cuanto antes.

Al llegar a casa, estas estaban más relajadas, Matt cogió de la mano a María y se fueron a hablar del tema que tenían pendiente y yo me fui a dar un paseo con Jen para explicarle mi viaje y mis planes de futuro.

–       Si consigo comprarle a Doc la clínica, voy a necesitar una persona de mi entera confianza para ayudarme, ¿puedo contar contigo?

–       No sé si soy la más indicada.

–       Sí lo eres Jen, soy el activo más importante del negocio y voy a tener que estar mucho tiempo fuera, quiero que tu dirijas al personal y que María se encargue de la parte financiera y económica.

–       Pero María y Matt….

–       Matt está enamorado de otra y ahora mismo está cortando con ella.

–       Pero Pedro, tú eres idiota.

–       ¿Por qué?

–       Porque no se puede dejar sola a una persona que en esa tesitura, anda volvamos a casa.

–       ¿Y de mi oferta?

–       Cuenta conmigo, así estaremos juntos de verdad.

–       No pienses que voy a ser un jefe benevolente.

–       Ni yo lo pretendo Pedro.

–       Me haces muy feliz Jen. –Le dije dándole un beso en la boca.

Al llegar a casa, María estaba llorando y Matt se había ido, quería dar un poco de distancia a la situación y creo que hacía bien, porque si lo pilla Jen le hubiese partido la cara de un par de hostias.

–       No llores, además míralo por el lado bueno, -le dijo Jen, ahora puedes follarte a Pedro siempre que quieras sin que el bobo de él tenga cargo de conciencia.

María, estaba jodida, pero al final decidí explicarle mis planes de futuro, ella pasó a estar como era siempre, feliz.

–       Al final, siempre salgo ganando contigo Pedro.

–       Bueno, ahora,  todos a dormir, mañana tenemos que preparar toda la información para hacer la oferta de compra.

–       ¿Podría dormir con vosotros?

–       Por supuesto cariño, dijo Jen.

Dormir, lo que se dice dormir, dormimos, pero no antes de haber despachado al par de viciosillas y además la verdad es que disfruté con mi mejicana puesto que la puede follar por todos los agujeros, le di una enculada bestial y ella me lo agradeció con una mamada bestial y tragando el semen que estaba almacenado en mi cuerpo.

Al día siguiente, estuvimos sacando la información disponible de la empresa y vimos que sus beneficios eran menores de lo que imaginábamos, quizá por la forma de dirigir de Doc. María se comprometió a hacer un plan de costes, así como de negocios, teníamos que afrontar una serie de despidos, así como el diseño de la estrategia de negocios a seguir. En este punto jugaba un punto importante Matt, que sería el que nos metiera en internet. Al cabo de un par de meses estaba todo preparado para la reunión con Doc.

El día “D” estaba nervioso como un flan, así que Jen me comió la polla para rebajar tensión. Sin entrar en detalles he de decir que la cosa fue más fácil de lo esperado, Doc, decidió firmar sólo pensaba en la jubilación y la verdad es que agradeció que me hiciera cargo de su empresa. El plan de actuación fue muy duro durante el primer año, pero pudimos hacer la empresa que siempre soñé, lo demás vino solo.

En lo personal, María, Jen y yo vivíamos como un matrimonio en nuestra casita que habíamos comprado, cada uno tenía su rol tanto dentro como fuera de la empresa, mis padres las conocieron y bueno mi madre no le dijimos nada de nuestra relación especial, pero mi padre se enteró. Ellas me dejaban tener un lío fuera de nuestra relación al año, pero la verdad es que hasta que me junté con Nuria, no me había hecho falta….

El avíon acaba de aterrizar y en la terminal me esperan mis dos chicas con cara sonriente, no pudieron venir conmigo a la re-boda de mis padres, se toman su trabajo en serio. Saben que me follé a Nuria y en cambio siguen estando radiantes de felicidad.

–       Hola cariño, dicen las dos al unísono.

–       Hola, qué felices os veo.

–       Sí, vas a ser padre…

–       ¿qué?

–       Lo que oyes, dice Jen, María está embarazada…y yo también.

–       Dios existe…os quiero.

La canción persiste en mi mente, se abre una nueva perspectiva en mi vida, no sé cómo va a ser mi vida ahora, pero seguro que no va a dejar a nadie indiferente.

In my life, I love you most…

docestrange

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