Mi primera vez con un desconocido

Mi nombre es Rubí (bueno, no es mi nombre real) pero quiero contar como fue que lo conocí a él… Esto comenzó cuando un día, me pidieron ir a hacer una compra a la central de abastos, en la parada del camión subimos un grupo de personas y yo pero note que había un hombre maduro más o menos de entre 40 a 50 años, nunca fui buena para calcular edades… Este hombre no paraba de verme discretamente aun cuando yo ya lo había descubierto y estoy casi segura que me tomo foto con su teléfono a según, mientras fingía escuchar música. En algún punto subió una mujer con su bebe y le cedí el asiento, al mismo tiempo que del lado del sujeto alguien se iba, el hombre no desaprovecho y me invito a sentarme, agradecí y, cuando fuimos juntos en el mismo asiento me sentí incomoda, así que apenas vi que estábamos cercas de donde tenía que bajar me baje casi corriendo, no mire atrás pues note que me había bajado una calle antes de llegar a mi destino, justo delante de mi había un centro comercial algo pequeño (muy diferente a donde tenía que llegar) y mire que habían pancartas del cine, tiendas de ropa y otras de muebles… Me vi tentada de entrar para comprar ahí la comida pero me negué, ya que en esos lugares la comida es más cara y mi madre… No gusta de comprar ahí… Así que gire en dirección de mi camino hasta que sentí que alguien me tocaba el hombro, asustada pegue un brinco y gire a ver al mismo hombre del camión quien me veía con una sonrisa que no daba nada de confianza

-tranquila linda, no quiero asustarte pero… Estas bien linda y… Quiero saber cuándo cobras- aquí me asusto e indigno, así que le mire con enfado

-creo que se ha equivocado señor, yo no hago eso- le dije, pero el solo se limito a reír burlón aunque discreto mientras asentía

-todos tenemos un precio linda… Te ofrezco $1000 pesos si me dejas- yo hice un puchero de enfado, el se rio y doblo la suma…  Y yo me lo pensé… Mientras pensaba el me rodeo lento y con cuidado de mis hombros y me empujo suavemente en dirección contraria a donde iba

-se donde hay un hotel cercas, vamos- y aunque quería negarme terminé aceptando…

Me sentía mal, mi cuerpo se sentía extraño mientras doblábamos en la esquina de la misma calle llegando al hotel, el pago rápido he hizo la cantaleta de que éramos padre e hija… Hubiera sido factible, era mucho mayor que yo y no estaba nada mal… Era de esos hombres altos y flacos que con la edad denotaban un cuerpo que había servido para trabajos rudos y que ahora que comenzaba a arrugarse por la edad no se veía mal sino jodidamente sexy pues gruesas venas se le marcaban por los brazos, vestía pantalón de mezclilla, una camisa roja y unos tenis deportivos… Se veía bien dentro de lo que cabía. Una vez entramos a la habitación el cerro con llave y yo me sentí insegura, me empujo con cuidado hacia la cama y se sentó en la orilla de esta con las piernas bien abiertas, dejo caer una almohada al suelo justo en medio y se abrió el pantalón dejando salir de entre sus bóxers su verga flácida, ahora sí, me estaba arrepintiendo de lo que había echo, aún así, el palmeo sus piernas y sonrío de un modo lascivo

-vamos, dame una buena mamada- dijo mientras movía su verga con su mano, yo trague asustada pero me acerque, me arrodillé donde habían puesto la almohada y percibí aun a mi distancia el aroma a macho, sentí como mi coño se mojaba y tímida me acerque, saque mi lengua y comencé lentamente solo con la punta comencé a recorrer su verga… El gruño y tomándome de mis cabellos me empujo suavemente para que su verga se restregara en mi mejilla

-vamos, se buena puta y usa bien tu lengua –  me regañó y hubiera protestado de no ser que su insulto en vez de ofenderme me había excitado, así que comencé a usar mi lengua para mojar toda su extensión, pronto su verga se puso dura y brillante, su cabeza era bulbosa, grande y regordeta, el tronco, uff, del mismo color moreno que su piel igual mostrando gruesas venas que de a poco iban sobresaliendo sobre el, en la base habían pelambres negros y rizados que tenían una que otra cana y finalmente unos huevos grandes y brillantes, me sentí algo intimidada, era la primera vez que hacia algo así, el hombre enredo sus manos en mi cabello agarrándome con fuerza, yo pegue un chillido de dolor y la cabeza de su verga entro en mi boca. Tan rápido como esto había pasado el comenzó a penetrar mi boca de un modo rápido mientras no paraba de decirme vulgaridades que me hacían sentirme mas cachonda

-ha! Si… Qué buena puta, que bien sabes mamarla… Eres una golfa bien amante de la buena verga-  no paraba de decirme hasta que después de un raro y casi sintiendo que me destrozaba la quijada pues no me entraba con facilidad, el empujo su verga con fuerza llegando hasta mi garganta y negándome a respirar

-¡trágate toda mi leche caliente pequeña perra! –  grito mientras empujaba mi cabeza contra su verga y derramaba tanta leche caliente que termino ahogándome, me aleje apenas pude tosiendo hilos de baba y leche, por suerte nada había caído a mi ropa, el suspiro feliz y aun sabiendo que me tenia agarrada de los cabellos empujo mi rostro, esta vez, con su verga comenzó a dar golpes por mi rostro y luego me la restregó entera

-desvístete pequeña puta barata, te voy a joder- me ordeno, yo obedecí poniéndome de pie y quitando mi ropa y mi bolso, no quería que mi ropa se ensuciara así que la hice bolita y la oculte bajo la cama; el apenas me vio desnuda me empujo contra la cama y yo por inercia me cubrí el coño que ya estaba bien empapado

-pero mira nada mas, tremenda puta que eres, con ese cuerpo no me extrañaría que seas buen zorra entregándote a cualquiera-  me dijo mientras me miraba a detalle, tenía un buen cuerpo, tetas grandes, gordas y que rebotaban mucho, todas las mujeres de mi familia eran así, de nalgas igual de grandes y gordas bien moldeadas por las carreras que hacía hacia la universidad, piernas torneadas y unas curvas de envidia… estaba ligeramente llenita pero todo por el tipo de cuerpo de mi familia… Honestamente no tenía nada que envidiarle a nadie, el se acerco a mí y yo me cubrí nerviosa

-nunca lo he hecho- dije arrepentida, prefiero decirlo a ser violada, el solo me miro, es como si su mirada dijera “¡me he ganado la lotería!” y sonriendo de un modo que me dio miedo comenzó a restregarme su verga en mi mojado coño depilado

-valla- me dijo

-entonces voy a pagarte mas… No te preocupes perrita, yo me aseguraré que te guste la verga para hacerte bien putita, toda una ramera, una puta barata de esquina que desee verga, te voy a llenar de mi rica lechita para que pidas por mas- me dijo, yo temblé ante sus palabras, excitada mas que asustada, al menos seria cuidadoso… Eso ya era algo para mí

Siguió restregando su verga en mi coño simulando penetraciones mientras se inclinaba abriéndome las piernas, su cara se acerco a mis pechos. Nunca, en lo que llevaba de vida, había sentido algo en mis pechos, llegue a pensar que no era sensible ahí pues siempre que me tocaba para masturbarme nunca sentía nada, pero cuando sentí las grandes, fuertes y callosas manos de aquel sujeto es como si casi me corriera ahí mismo, solté entonces mi primer gemido, el se rio

-tremenda puta serás- se burlo de mi, inclinando su cabeza comenzó a chuparme la teta derecha mordisqueando y jalando mi pezón mientras su mano amasaba mi otra teta y su mano libre acariciaba mis nalgas

Yo no era alguien que le gustara ser tocada, siempre daba apretón de manos pero no daba abrazos, solo a mi familia a veces, lo que por consecuente me había vuelto una persona muy sensible al tacto y ahora que estaba siendo manoseada no paraba de gemir y de removerme nerviosa, se sentía todo muy extraño pero delicioso para mi hasta que note que algo empujaba en mi coño, me paralice asustada hasta que sentí como algo dentro de mí se rompía y luego sentí un extraño éxtasis

Grite de placer y dolor, el rio, alejándose de mis tetas las agarro con amabas manos estrujándolas con fuerza, ahora estaba comenzando a embestirme lentamente, pero, tal vez tenía el coño pequeño porque sentía que estaba golpeado con fuerza contra algo dentro de mí que me hizo correrme casi al instante, el solo se burlo de mi

-mira nada mas que puta, ya te has corrido y apenas te la metí hahahahaha, eres una prostituta barata, perra lujuriosa y mojada, pequeña mierda que será follada hasta que no te queden ganas de que te follen- dijo mientras aumentaba su velocidad, yo había quedado sensible de aquel orgasmo, solo aguantaba uno pero ahora que el se movía con mas violencia comenzaba a dolerme y luego a sentir otra vez placer, el subió mis piernas a sus hombros y siguió dándome duro, me había corrido otra vez, el se volvió a reír, salió de mi interior y me giro para quedar a cuatro patas dándole la espalda

-pero que golfa eres… Te llenare de mi leche, vamos pequeña putita, te haré gozar y me suplicaras como la perra que eres para que te de mas- dijo mientras sentía que algo se empujaba en mi pequeño culito, gire hacia atrás, el había empujado uno de sus dedos dentro de mi culo y lo movía como si fueran penetraciones al mismo compas de mis caderas

-no! No me folles el culo- le pedí, pero el solo se rio con más fuerza mientras golpeaba mas fuerte mi coño, la mano que tenia libre comenzó a darme fuertes nalgadas que rezumbaban por la habitación y que, más que dolerme me excitaban junto a sus insultos obscenos

-¡vamos puta! ¡Gime para tu dueño!¡Gime como la perra necesitada de verga que eres! –  no paraba de gritarme mientras seguía nalgueándome y ahora tenía dos dedos en mi culo… Joder, me sentía demasiado bien como para negarme

-ha! Ha! Si papi, dame mas, así, que rico- gemí… Como la perra necesitada que era en ese momento, el golpeó con más fuerza mi coño, saco los tres dedos que tenía en mi culo y me tomo de las caderas pegándome mas a el

-¡toma mi leche puta! ¡Toma toda tu puta lechita caliente perra! –  me grito mientras se corría, yo gemí casi entre gritos, sentirlo llenándome de mas me había obligado a correrme otra vez. Suspire aliviada cuando saco su verga de mi coño, pero no conforme con eso sentí como comenzaba a pajearse entre mis nalgas y luego, su gigantesca verga empujando en mi culito

-ho no, no lo hagas, me vas a- mi amenaza murió en un grito cuando ese bastardo me penetro, grite de dolor pero el solo tomo de mis cabellos de la nuca jalándome hacia atrás, salió casi por completo y luego me penetro con tanta dureza que su verga entro de lleno en mi culo

-te voy a romper todos tus putos hoyos y los llenare de mi leche para que aprendas tu lugar-  me amenazo mientras trataba de moverse, pero con mi dolor ninguno pudimos hasta un rato después cuando me había relajado un poco, el se acerco a mi oído mientras se movía suavemente

-joder, con lo puta que eres te voy a querer dar verga a cada rato, te bañare en mi leche y haré que mames verga las 24 horas, te pondré en un escaparate desnuda con un letrero que diga “una perra muy puta, puedes llenar todos sus hoyos gratis”-  insistió mientras seguía golpeando, de pronto dejo de hablar y de reír mientras apuraba las penetraciones, ahora solo se oían mis gemidos y el golpetear de sus huevos contra mi trasero, comenzó a golpear el otro lado de mis nalgas pata dejarlas parejas y mientras me seguía insultando se corrió de nuevo y yo también, solo que apenas comenzó a correrse en mi culo saco su verga y me baño las nalgas, después de que terminara de correrse restregó su semen en mi trasero y me hizo girar a verlo

-se una buena zorra y limpia la verga que te acaba de follar- no sé si era porque estaba muy cansada, caliente o loca, le obedecí, limpie su verga que aun tenia rastro de semen, agradecí a dios que no se volviera a parar y cuando estuvo limpia él se acomodo su verga en los boxers, se acomodo el pantalón y saco su billetera lanzándome a la cara cuatro billetes de $500

-¿donde está tu teléfono perra? –  me pregunto y aunque no conteste mi vista se fue a mi bolso, el lo tomo y mientras yo comencé a cambiarme ahora que solo estaba cansada, mientras imagino que el tomo mi numero de teléfono, lo lanzo a la cama cuando yo estaba terminando de ponerme la blusa y se fue sin mas… Y por mi parte trate de correr hacia la central de abastos y bueno, regrese muy tarde a casa, tuve que mentir diciendo que me había dado un golpe de calor y que una persona muy amable me había ayudado…

Lust Lujuria

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