Con el padre de mi amiga Cristina

Habíamos salido de fiesta la noche anterior, y lo que solíamos hacer, era ir a casa de alguna para acabar la fiesta todas juntas.

Esa noche tocó en casa de Cristina, y como no, todas llegamos más tocadas de lo normal.

Son las 8 de la mañana, solo hacía un ratito que dormíamos. Me desperté con una sed voraz. Salí de la cama y baje al piso de abajo de la casa de Cristina, dónde estaba la cocina.

Aún viendo un poco borroso, ya que iba bastante afectada. Llegué a la cocina y me puse a beber directamente del grifo. Cuando de repente escuché una voz que me decía:

– vaya el alcohol da mucha sed!

Me sobresalté y me acabaron de que ayer unas cuantas gotas en la camiseta.

-Ostras Pedro qué susto.

Era el padrastro de Cristina. Hacía unos meses que la madre se me ha juntado con un hombre después de la separación de su padre. La verdad era un hombre peculiar, ya que caía bien pero tenía sus cosas.

-nada chica no te preocupes, lo entiendo.

Cuando empezamos a entablar conversación, me di cuenta que iba en braguitas y sin sujetador. Y Pedro no se estaba cortando ni un pelo.

Empecé a sentirme un poco incómoda pero la verdad estaba atractiva.

La verdad es que tenía mucha sed pero me he dado cuenta que también tengo hambre. Hice una mirada de arriba abajo a Pedro, sin intenciones de más allá de ver qué ropa llevaba y si estaba cañón de buena mañana. Y no quedé insatisfecha…un pantalón de chándal corto bastante fino, de estos de correr y una camiseta de tirantes, que marcaban sus brazos.

Pedro se acercó y se puso a buscar en los armarios que es lo que me apetecía. Iba diciendo todo lo que encontraba.

-Galletas, Magdalena,…todo grasas saturadas. Jajaja

Yo intentaba no hablar mucho, para que no se notara mi estado, pero…

Reímos y me dió un caderazo. El cuál hizo que me desestabilizara i cayera al suelo.

– ahí va, Elia!! Perdona!!!

Pedro me dió la mano para ayudarme a levantar. Al coger su mano la noté muy caliente y seguidamente noté como me abrazaba disculpándose.

– Estas bien? Bueno está claro que no…ya q vas pedo…jajaja.

– Si sí estoy bien. Jejeje y tú? Pq estas ardiendo. Es normal en ti?

– Ah!! Sisi normalísimo. Jeje soy de sangre y pensamientos calientes…

La verdad que estaba dispuesta a jugar con Pedro… Pero tenía que encontrar la mejor manera.

Me acerca el frutero de la cocina, cogido uno de los plátanos que había.. y antes de que pudiera actuar Pedro abrió la boca.

-vaya ya podrías coger mi plátano antes que ese … Tenía una sonrisa de oreja a oreja.

Empecé a pelar el plátano, y seguidamente lo mordí… Pero mientras hacía eso, notaba como mis pezones se endurecían bajo la camiseta sin sujetador. Esa sensación de que algo está ocurriendo en tus tetas, qué sabes que se están marcando mucho. No miré hacia abajo, para comprobar que se me habían puesto los pezones duros. Porque ya sabía que sí. Directamente miré a Pedro.

-lo siento nena, es culpa tuya.

Tenia una erección brutal!!! Ese pantalón lo marcaba todo. Y hacía una tienda de campaña inmensa. Sin probar un trozo de plátano más. Me acerque lentamente a él. Y cuando estaba delante suyo mire hacia abajo y le agarre la polla.

No dijimos ni una palabra más. Flexioné mis rodillas, le mire a los ojos, y poniendo los dedos entre la goma del pantalón, empecé a bajarlo. Todo esto sin dejar de mirarlo a los ojos. Entonces una pequeña sonrisa a los dos nos iluminó la cara

Me fijé en el suelo con las rodillas, ya que me mareaba un poco por mi estado, coloqué bien mi pelo… abrí mi boca y perdí de vista a Pedro. Empecé a comerme esa polla que estaba muy dura. Entraba y salía de mi boca a un ritmo elevado para acabar de empezar, pero yo no me daba cuenta. Entonces Pedro me puso la mano en la cabeza, advertida que iba muy deprisa. Me advirtió cogiéndome del pelo…y frenándome. Estaba descontrolada. Jijiji.

Una vez volví a coger el ritmo, Pedro estiró su mano y empezó a tocar mis pezones con sus dedos. Mis pezones iban a estallar, los notaba muy duros, parecía que se iban a agrietar. Entonces me detuve un momento para sacar mi camiseta. Miré hacia mis pezones y tenía hasta la camiseta manchada de babas. Pero no me importó ni un poco. Le enseñé mis tetas… Intentando jugar con él un poco…

-Sigue chupando nena…

El tío ni se inmuto… Así que si chupando su polla.

Después de un rato, para mí fueron como 3 horas Pedro volvió abrir su boca.

– Eres excelente!!

Puso su mano en mi hombro, he ido el gesto de que me girará. Y no tardé en obedecer. Puse mis manos en el suelo y como un perrito me di la vuelta dejando mi culo a su disposición. Note como su mano acaricio a mis nalgas, y seguidamente una mano apartaba las braguitas de mi rajita. No se cortó ni un pelo, ya estaba tocando mi rajita, notando lo mojada que estaba. Yo abrí un poco mis piernas para facilitarle la faena. Y después de masajear un poco mi clítoris y darme un buen cachete. Cerré los ojos para sentir como su polla me iba entrando…

Pero no.

Giré mi cabeza y la vi de nuevo de pie apoyado en la encimera. Su polla me apuntaba, brillante de mi saliva.

– vente….vente…

Me acerqué y cogiéndome de la cabeza volvía a guiarme hasta su polla… Coloqué bien mis rodillas y volví a chupar. Noté que algo pasaba sus manos se posaban en la encimera, su culo se endurecía…así que como tengo algo de experiencia… agarré la polla con la mano y empezó a caer toda la leche en mi boca. No cayó mucha… Pero ni una gota fuera…e hice el gesto para tragar. Sacando la polla de mi boca.

Llevo su mano mi barbilla, y yo que le mirará y estaba sonriente. Yo también sonreí aún con algo de semen en la boca.

Subió su pantalón y me ayudó a levantar.

Pues mis manos detrás de su cuello y las suyas en mis nalgas. Me besó…con lengua, y me dijo.

– Has estado muy bien. Más de lo que pudiera haber imaginado. Si te a gustado no dudes en llamarme, ok? Lo pasaremos bien.

Me dio un pico final y me dijo.

-ves a dormir angelito! Dándome una palmada en el culo, me despidió.

Yo me fui hacia el piso de arriba más contenta que las Pascuas. Eso sí el braguitas más mojadas que nunca. Me relamía como Quien acaba de comer chocolate y quiere aprovechar los últimos restos que quedan en la boca.

Me estire en la cama no di dos vueltas que ya estaba dormida…

Al día siguiente desperté bastante bien de resaca, aunque la cabeza me dolía un poco. Pero lo que más notaba era mis braguitas empapadas. Y un recuerdo inolvidable

Petita

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