El viejo pintor ambulante.

La tarde era lluviosa, sin embargo… el calor seguía sintiéndose sofocante, incluso me atrevo a decir, que había aumentado su intensidad. Repentinamente sentí un irrefrenable deseo de despojarme de mis ropas y caminar por el patio de la casa completamente desnuda.

Deseaba sentir la lluvia mojando mi cuerpo desnudo, hacía varias semanas que mi cuerpo reclamaba ser atendido, pero solo podía tocarme yo misma, estaba sola en casa desde dos años atrás cuando mi esposo se fue a los estados unidos.

Ya no pude más, me apresure a desnudarme y después… salí a caminar por el patio, pero quizá por mi estado de excitación, los recuerdos vinieron a mi mente repentinamente, como hipnotizada me dirigí a la entrada de la casa, mire a los lados, el camino estaba desierto como siempre.

Todo mi cuerpo estaba mojado, pero pese a ello… seguía caliente, camine lentamente por la vereda que me lleva a la cabaña distante unos 200 metros de la casa, esa cabaña donde había pasado las mejores noches de mi vida, esa cabaña donde un hombre maduro me había enseñado a disfrutar del placer sexual.

Román… el ingeniero que me había enseñado a mamar una verga, el hombre que me había dado sexo oral. Lo recordaba muy bien, pero solo eso me quedaba… el recuerdo.

Ya empezaba a obscurecer cuando fui de regreso a la casa, la lluvia seguía cayendo, cuando entre a la casa, seque mi cuerpo con la toalla y me recosté en la cama, con mis manos acaricie mi cuerpo, deteniéndome un poco en mis pequeñas tetas, me daba ligeros pellizcos en los pezones.

Introduje mis dedos en mi chocho, yo misma chupaba mis jugos vaginales, cerraba los ojos y recordaba las caricias de Román. Lejos de calmar mi apetito sexual, todo resultaba contraproducente, pasaban los días y mi calentura aumentaba.

Los siguientes días las cosas no cambiaron para nada, por las mañanas me salía al campo, a juntar leña para cocinar, aprovechaba para bañarme en el rio lejano, lugar donde era difícil ser observada, regresaba ya entrada la tarde a casa.

Había tomado por costumbre dormir desnuda, soñando con Román, lo miraba entrar y tomarme en sus fuertes brazos, me llevaba a la cabaña y ahí volvía acogerme. Pero despertaba y me daba cuenta que solo era un sueño más.

La temporada de lluvias pasó y llego el otoño, las hojas de los árboles cubrían las veredas, con la llegada del invierno iniciaban los preparativos de las fiestas decembrinas y también las fiestas patronales del pueblo, yo no acostumbraba divertirme, prefería quedarme en casa, haciendo lo que tanto me gustaba.

Caminar desnuda hasta la cabaña y darme placer con mis manos, fue una tarde cuando el destino me tenía reservada una gran sorpresa, estaba por despojarme de mis ropas para ir a la cabaña, cuando los perros ladraron anunciando que alguien se aproximaba.

Volví a vestirme y salí justo cuando un chiquillo gritaba mi nombre.

–¡Olga!

-¿Qué sucede?

–Me manda el señor Damián a buscarte, en la presidencia hay alguien que te busca.

-¿Alguien que me busca?  ¿Sabes de quien se trata?

–No sé… es un hombre viejo que dice conocerte.

Mi corazón se aceleró de inmediato, solo podía ser Román, apresuré mis pasos y cuando llegue a la presidencia, mire a un hombre desconocido, alto, quizá un poco más que Román, de piel blanca y ojos azules, su cabello completamente blanco por las canas.

Su sonrisa era atractiva y cautivadora, de apariencia viril. Tímidamente baje la mirada y salude al presidente municipal.

-¡Buenas tardes!  ¿Mando llamarme?

_Así es Olga.  Mira… te presento al señor Roberto.

-¡Buenas tardes señor!

__ ¡Hola Olga!  Es un gusto conocerte, bueno… pues yo… soy amigo del ingeniero Román… ¿lo recuerdas?

Levante la mirada y sin poder ocultar la emoción respondí.

-¡Si… claro que lo recuerdo!  Él… vivió unos meses en una cabaña de nuestra propiedad.

_Pues bien Olga, el asunto es que aquí el señor, vino a pasar uso días en el pueblo, preguntaba por tu esposo, pero todos sabemos que aun no regresa de los estados unidos, así que por eso mande llamarte, y bueno, aclarado que si conoces al ingeniero, pues ahora toca a este señor decirte que lo trae por aquí.

__Bueno Olga. El asunto es… que quiero que me alquiles unos días esa cabaña, ¿sabes?  Soy pintor y mi finalidad es pintar algunos paisajes de estos rumbos, ya Román me dio tantos detalles de este hermoso lugar que no pude perder la oportunidad de venir a comprobarlo yo mismo.

Sentí cierto recelo, pero todo cuanto me decía era verdad, y si Román lo había enviado, quizá tenía algo que decirme, pero a solas cuando nadie nos escuchara, así que respondí tratando de no parecer demasiado accesible.

-La cabaña está vacía, no tiene nada, no hay cama, no hay absolutamente nada, si le sirve… ¡puede usarla!  Usted pague lo que considere adecuado.

Arreglado el asunto, fui de regreso a la casa, caminando al lado de ese hombre atractivo. Me sentía confundida, su atractivo era tal que de inmediato sentí una poderosa atracción hacia él. Hicimos el trayecto en completo silencio, pasamos de largo por la casa, llegamos a la cabaña y le di las llaves.

-Pues aquí es.  Yo vivo en la casa que pasamos antes, si necesita algo… ¡puede ir!

__¡Gracias Olga!  Solo me gustaría beber una taza de café caliente por la noche, ahora iré de regreso al pueblo a comprar algunas cosas que me sirvan para dormir.

-Cuando regrese. Pase por la casa y con gusto le daré esa taza de café.

Rápidamente cayó la noche, los ladridos de los perros me avisaron que ya regresaba don Roberto a la cabaña, corrí a la entrada y lo vi caminar por la vereda, venia con un par de muchachos, quienes cargaban algunas cosas que había comprado, una colchoneta y un par de sillas de madera.

Los muchachos se adelantaron mientras Roberto detenía sus pasos frente de mí.

__ ¡Buenas noches Olga!

-¡Buenas noches!

__Me preguntaba, si podrías llevarme el café a la cabaña, me gustaría charlar un poco contigo, tengo un recado de Román para ti.

Sus palabras me dieron el ánimo para ir yo misma y llevarle el café, me apresure a encender la estufa y calenté la olla de café, escuche cuando los jóvenes pasaban de regreso hacia el pueblo. Tome la olla y dirigí mis pasos a la cabaña.

Roberto estaba acomodando las cosas que había comprado, me invito a pasar, mientras él acomodaba la colchoneta yo serví el café, después nos sentamos en las sillas y él me dijo lo que Román me había mandado decir con él.

__Román me ha pedido decirte que vendrá a verte en el mes de Enero, claro si tú lo recibes. De hecho… tengo que llamarlo mañana por la mañana para decirle si estás de acuerdo.

No tuve la menor duda, de inmediato le respondí que si deseaba recibirlo, en ese momento no me di cuenta de las miradas de deseo que Roberto me dirigía, no sabía que el mismo Román lo había enviado para preparar el camino y claro… tampoco sabía que también Román lo había enviado para que me cogiera.

-Tengo que regresar a casa. Si necesita algo, puede ir por la mañana.

__ ¡Gracias Olga!  Por cierto… tengo algo para ti… ¡es algo que Román te envía!

Tímidamente tomé la bolsa que me daba y salí para apresurarme a ir a la casa. Cerré la puerta por dentro con seguro, desgarre la bolsa y tome lo que había dentro, era un hermoso vestido color amarillo, no había tenido uno igual, también había unas zapatillas negras y un sobre cerrado.

Deje las zapatillas y el vestido sobre la cama y rasgué el sobre.

_____ ¡Hola Olga preciosa!   No sabes cuánto lamento que no hayas aceptado vivir a mi lado, sin embargo, se que estás sola en casa, se que tu esposo se fue a los estados unidos, hace mucho tiempo pensé en ir a verte, pero no estaba seguro de ser bien recibido.

_____ ¿Recuerdas nuestra última charla?  Cuando te dije que serias mi mujer, también te dije que te entregaría a mis amigos, pues yo solo no lograría calmar tu apetito sexual, ¿lo recuerdas?  Tú aceptaste, pero aun no sé porque cambiaste de parecer.

_____En fin, el asunto es que Roberto es mi mejor amigo, el sabe lo que pasó entre nosotros, solo voy a esperar su llamada para poder ir a visitarte, sin embargo… no podrá ser pronto, podre hacerlo en Enero, pero aprovechando el momento, espero que estés dispuesta a entregarte a mi gran amigo Roberto.

____El no te pedirá nada que no desees, si estás dispuesta, entonces solo tienes que tomar tu misma la iniciativa y pasar la noche con él. Tú eres una chica inteligente y sabes cómo seducirlo, espero que pasen buenos momentos juntos.

____ ¡Por favor… avísame si puedo visitarte!

Al terminar de leer la carta, no perdí el tiempo, volví a dirigirme a la cabaña tenía que decirle a Roberto que podía decirle que si estaba dispuesta a recibirlo, ¿cómo podía negarme a aceptarlo?

Cuando entre al patio de la cabaña, no me esperaba la sorpresa que me encontraría, Roberto estaba recostado en la colchoneta, completamente desnudo. De inmediato recordé los momentos cuando conocí a Roma, sucedió de la misma forma. Roberto se apresuro a levantarse y me invito a sentarme en la silla.

__ ¡Espero que no te importe verme desnudo!  El calor es intenso, estamos en pleno invierno, pero aun así se siente el calor.

Tratando de no verlo de frente, baje la mirada y respondí con cierto pudor.

-Si… es verdad, aquí siempre hace calor, yo… solo vengo a decirle que le diga a Román que si puede venir a visitarme.

__Mañana mismo le hare la llamada,  Olga… ¿sabes que me ha dicho lo de su relación?   ¡Vamos… levanta la cabeza y mírame a los ojos!

-Si… me lo ha dicho en la carta que me ha enviado.

____Entonces.   ¿Estás de acuerdo en ser mi mujer?

No pude responderle, volví a bajar la mirada y el aprovecho para aproximarme, tomo mi mano y me hizo tomar su verga. La sentí palpitar, era aun más grande que la de Román, ágilmente tomo la parte baja del vestido y me despojo de él, lo mismo sucedió con mi sostén y con mis pantaletas.

No hubo palabras, rodeo mi cintura atrayéndome hacia él, sus grandes nalgas tomaron mis nalgas y las apretó causándome un poco de dolor, aproximo su boca a mis tetas y las chupo con brusquedad.

Mordisqueaba mis pezones, sentí dolor, pero extrañamente empezó a gustarme su forma brusca de tomarme.

Mis pezones estaban adoloridos e hinchados, jamás los había tenido tan grandes como en ese momento, me recostó en la colchoneta y abrió mis piernas, hundió su cabeza y paso su lengua por mi concha y por mi ano.

Era formidable la forma que lo hacía, su lengua parecía de fuego, de forma magistral lograba meterla en mi concha y cuando pasaba por mi ano me hacia retorcerme de placer.

Todo el deseo que llevaba acumulado salió a flote, no pude evitar gemir como una hembra en celo.

-Ssssiiiiiiiiiiiiiiiiii  aaaaaaaaaaaaaa   asiiiiiiiiiiiiiiiiiiii   mássssssssssssss. Aaaaaaaaaaaaaa.  Mmmmm  ¡que rico se siente!  Aaaaaaaaaa.

Repentinamente me dio la vuelta poniéndome en cuatro patas, separo mis nalgas con sus grandes manos y volvió a chupar mi ano, su lengua lograba entrar unos cuantos centímetros, los suficientes para llevarme al extremo placer.

Aaaaaaaaaa   yyyyaaaaaaaaaaaaa   aaaaaaaaaaaaaaa  yyyaaaaaaaaaa. Cuando se aparto… me di cuenta del tamaño que había alcanzado su hermosa verga, me volvió a dar la vuelta y se acomodo entre mis piernas. Puso en la entrada de mi concha su verga y la fue metiendo despacio.

Todo mi cuerpo estaba bañado en sudor, podía sentir como se abrían mis labios vaginales, sentí dolor, como si esa noche fuera desflorada. Por fin la metió toda, se quedo quieto unos minutos, su sudor resbalaba por su frente cayendo a m pecho.

_____ ¡Ya la tienes toda dentro!  ¡Qué rico chocho tienes Olga!  U y… aprietas muy sabroso linda.

Repentinamente comenzó a moverse con rapidez, metía y sacaba, sentí morir de placer, su verga era deliciosa, no tardo mucho en eyacular dentro de mí… sentí su semen inundarme, estaba caliente, parecía lava hirviendo.

Cuando saco su verga, estaba cubierta por mis líquidos espumosos. Se sentó en la silla y señalo su verga al tiempo que decía.

_____Ahora es tu turno, demuéstrame lo que te enseño a hacer Román.

Me arrodille y abrí la boca, de momento su verga ya estaba perdiendo fuerza, un poco flácida, rápidamente logre meterla todo en mi boca, me gusto el sabor de su semen mezclado con mis jugos vaginales.

Roberto extendió su mano y acaricio mi conchita, metía y sacaba sus dedos, como si fuera otra verga, rápidamente me hizo excitarme más.

_____Si que sabes coger pequeña.  Creo que le diré a Román que venga pronto, me gustaría que te cogiéramos los dos al mismo tiempo, sería fabuloso. Te llenaríamos de leche, te haríamos gritar de placer. Aaaaaaaaa. Siiiiiiiiiiiiiiii que ricoooooooooooooo.

Rápidamente me extrajo su verga de la boca, me empino y me la volvió a meter por el chocho, bombeo con fuerza y siguió diciéndome lo que me harían él y Román.

_____Seguro que deseas sentir nuestras vergas al mismo tiempo.  Imagina tu ano con mi verga y por tu chocho la de Román, después… mamarias la de alguno, mientras el otro te coge.

En ese momento ya estaba como poseída, no me importaba nada, me desinhibí y grite extasiada de placer.

-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa  siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii  quiero que me cojan los dosssssssssssss.  Aaaaaaaaaaaaa  aaaaaaaaaaaaaaaa.  Quiero ser la mujer de ambos. Aaaaaaaaaaaaaaa.

_____ ¿Estás segura? ¿Harás todo cuanto te pidamos?

-Siiiiiiiiiiiiiii.  Todoooooooooooo.  Aaaaaaaaaaaaaa.

El momento supremo llego, ambos terminamos de forma sincronizada, nuestros líquidos se mezclaron, al igual que nuestro sudor. Nos quedamos dormidos ahí en la colchoneta. Por la mañana me levante y me dirigí a la casa, no sin antes escuchar lo que Roberto me decía.

______Iré al pueblo a llamar a Román, le diré que venga cuanto antes, de ser posible      mañana mismo. Quiero que vayas a tu casa y te bañes, después… regresas aquí, me esperas desnuda. De ser posible… camina desnuda hasta aquí.

Obedecí todo cuanto me pidió, aun sentía palpitar mi conchita, estaba abierta, mis pezones seguían hinchados, pero no podía negarlo. Había pasado una buena noche. Y si Román aceptaba venir al pueblo, estaba dispuesta a entregarme a los dos al mismo tiempo.

Lo vi venir de regreso, apenas entro se apresuro a desnudarse, se acomodo en la silla y me pidió arrodillarme.

_______ ¡Quiero que mames mi verga mientras te doy la respuesta de Román!

Su verga inundo mi garganta, comencé a chupar mientras él me daba la buena noticia y volví a experimentar la excitación de los días pasados.

_____ ¡Lo he convencido!  Le conté lo sucedido anoche y acepto venir mañana mismo, así que muy pronto sentirás dos vergas al mismo tiempo.

Ese día me hizo mamar mucho tiempo su verga, pero no me cogió, yo ya estaba muy caliente y esperaba ansiosa la llegada de Román. Lo cual sucedió al día siguiente… pero esa será una nueva historia.

blancanieves

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