Cuarentena madre e hija

Mamá corrió trás mi hermana que caminaba de espaldas, la arrinconó con las manos apoyadas a cada lado de la pared.

Mi hermana al ver a mamá toda desnuda, hermosa, sudada y agitada se mojó. Se mordía el labio, estaba muy cachonda.
– perdón hija, ésto nunca tendrías que haberlo visto.
Mi hermana se adelantó abrazando muy fuerte a mamá, como cuando la otra persona te calienta mucho y querés sentir todo su cuerpo.
– llevame a la cama mamá.
Mamá amagó llevarla a nuestra cama.
– a mi cama ma’.
Entraron a su habitación y se encerraron.
Yo siempre sospeché que mi hermana estaba caliente con mamá, esto como que lo confirmaba.
– lamento que hayas visto eso. Esto no lo puede saber nadie, entiendes? – le dijo mamá agitada y brillando por el sudor en su cuerpo desnudo y totalmente depilado
– y yo que saco siendo su cómplice?
– qué querés?
– quiero lo mismo que él.
– eso qué significa?
– yo quiero ser tu amante también, hace años sueño con verte así… desnuda para mí.
Dijo alargando las manos, acariciando por primera vez los duros pezones de su madre.
– estoy toda mojada solo de verte – dijo tomando la mano de mi madre llevándola a su entrepierna. Estaba empapada.
Sentir la mano de mamá la hizo acabar en sus dedos.
– no soy lesbiana mi amor.
– yo tampoco, pero podríamos ser bi.
Mi hermana se desnudaba mientras lamía, besaba y chupaba el cuello de mamá.
– ok nena, por qué no vamos con tu hermano ummm. Le estoy enseñando a complacer, sería bueno para él estar con otra mujer.
– yo también quiero que me enseñes a complacer, para mí también sería bueno estar con otra mujer.
Esto último lo dijo sacando un pie de la tanga que ya estaba en sus tobillos.
– cariño yo no sé cómo estar con una mujer.
– yo tampoco, cerrá la puerta y aprendamos.
– vamos a coger con tu hermano.
– no me hagas esto mamá. Lo querés más a él, verdad. Por eso me querés compartir como si fuera una más.
Mamá viendo que el deseo estaba desmoronando a mi hermana, se acercó la tomó de la nuca y la cintura la pegó a su cuerpo y le dió el beso más lujurioso que haya dado en la vida, metiendo una pierna entre las piernas de mi hermana y bajando las manos hasta sus nalgas.
Con las manos en su culo la movía haciendo que su concha se frote en su pierna, a todo esto el beso se volvía tan intenso que pararon para respirar, pero ella no paró de frotarse en su pierna bailando cachonda y lujuriosamete con las manos en la espalda y las nalgas de mamá para sentir todo su cuerpo y su calor.
Mamá le chupaba y lamía frenéticamente el suave, blanco y joven cuello. El calor entre ambas era como el calor que sentís en tu primera vez.
La calentura de las dos fue en aumento mi madre la tenía de las nalgas aplastándola contra su pierna para que el contacto sea más efectivo.
Las lenguas iban y venían, cruzando de boca en boca, la pasión no tenía límites.
Mientras besaba, lamía y le daba chupones al cuello de su hija, el calor bajaba hasta las rodillas y subía hasta las tetas y cuellos de ambas, hasta el aire que respiraban se sentía caliente.
Mi hermana jadeaba y gemía muy bajito y sensual, solo para que mamá la oyera.
Hablando en susurros decían las cosas más calientes que una mujer le puede decir a otra mujer, aunque sea su propia madre o su propia hija.
Y por fin llegó el momento, mi hermana comenzó a frotarse con desesperación, quería hablar, decirle algo a mamá pero no podía, la miraba pero tampoco podía sostenerle la mirada, sus ojos se cerraban y se abrían de forma involuntaria, ya no tenía control sobre su cuerpo.
– esta noche vas a ser mía – le dijo mamá que también se frotaba la concha desesperadamente contra la pierna de su hijita como si bailará la lambada más caliente de la historia.
De repente, visiblemente más agitada fue diciendo ma, ma, ma, ma, ma, mamaaaaaaahhhhhhhhhhh y ese fue el grito lujurioso que dió al acabar.
Yo que seguía esperando a mamá en la cama me acerqué al escuchar el grito de mi hermana y toqué dos veces y desde adentro pude escuchar a mi vieja.
– andate, mañana hablamos.
No respondí, me dí vuelta para ir a su cama y escuché la llave dar un giro.
– van a coger toda la noche!
Adentro mamá alzó del culo a mi hermana como un bebé y cerró con llave.
La puso sobre la cama le chupó las tetas hasta hacerla gemir exitándola hasta volver hacerla orgasmar nuevamente.
No te quiero pasiva – le dijo mamá
– qué hago?
– no sé, soy nueva en esto, pero me tenés que devolver el favor, estoy muy caliente.
Contando con su aprobación mi hermana se sentó en la cama y acercó a nuestra madre con decisión, ella sentada con las piernas estiradas y nuestra madre levantada sobre sus rodillas con una pierna de mi hermana entre las suyas, mientras su hija, mi hermanita, la acercaba para chuparle las tetas y meterle, bueno meterle y sacarle los dedos de la jugosa concha que nos vió nacer.
Mientras, con la otra mano le acariciaba la espalda bajando hasta apretar la cola de su mami siguiendo por la parte interna de las piernas abiertas y luego subiendo hasta rozar sus propios dedos que entraban en la zonaa húmeda de mamá.
Erguida sobre sus rodillas a un lado de mi hermana le daba el pecho mientras acariciaba su cabeza sintiendo los dedos mojados entrar y salir de su sabrosa, jugosa y sensible piel caliente y pasearse sobre su clítoris para volver a entrar, no pudo aguantar mucho, se vino en segundos.
El primer orgasmo que sentía en sus dedos y quedó fascinada.
Mamá luego de acabar la empujó contra el colchón y le chupó la concha hasta arrancarle gritos y gemidos que llegaban un poco más allá de la habitación.
Mi hermana se revolcaba de placer apretándose fuertemente los pechos, levantando la pelvis para que la boca de nuestra madre no se separe de su vagina chorreante.
Supo entender tempranamente que era un ida y vuelta, así que dejándola de espaldas en la cama se situó entre sus piernas y con ambas manos le abrió los labios y se los lamió, pasaba su lengua por todo lo largo de esa raja hermosa, lamía desesperadamente por dentro y por fuera, los jugos de una y las babas de la otra dejaron lubricada la vagina de mamá desde una rodilla hasta la otra.



Había lengüetazos y succión o chupadas de labios; el placer se volvía multicolor; lo que antes fue un clítoris ahora era visto y aprovechado por su hija como el pezón de la concha húmeda y jugosa de mamá
Le encantó la suavidad de los labios vaginales y los succionaba de manera viciosa, le metía la lengua todo lo que podía, después le daba lengüetazos a toda la concha y esos suaves, sensibles y bien formados muslos.
La primer lamida al ano de mamá, le dió como un shock eléctrico con risas y la incomodidad natural por sentir un apéndice húmedo y carnoso en la zona más íntima e inexplorada de su ser.
Ya con la lengua cansada chupó el clítoris hasta hacerla acabar en su boca, su sabor que era un poco diferente al de ella cuando se masturbaba la llevo a un inesperado orgasmo ya que ni siquiera se estaba tocando.
Con una nueva desesperación se acostó del otro lado pasando una pierna por entre las piernas de mamá quedando concha con concha, al mismo tiempo se empezaron a frotar, todas estás nuevas sensaciones para ambas sumado al hecho de que eran madre e hija más la calentura desbordante de las dos llevo a la pequeña a otro orgasmo salpicando ambos cuerpos y la cama.
Totalmente gobernada por la exitación y la locura aprendió rápidamente como mover sus caderas para tener el mejor contacto con las zonas más erógenas suyas y de su madre, que se lo agradecía moviéndose con experiencia como si toda su vida lo hubiese hecho con mujeres.
En su momento de mayor calentura se encerró entre las piernas de su hija y teniendo así mayor contacto se frotaban como dos locas desesperadas. Mamá se abrazó a la pierna de su hija y con la otra mano haciendo una tijera evitaba que la otra pierna de la nena se separe de entre sus nalgas que es donde precisamente la quería tener haciendo una «X» entre ambas zonas deliciosas.
Mamá se movía de adelante hacia atrás estimulando su clítoris con el clítoris de su hija, los jugos se mezclaban lubricando y haciendo más resbalosa la zona de contacto de sus labios y su ano palpitante.
Mi hermana estaba que no cabía en sí, tenía un orgasmo tras otro y su mamá no paraba y cada vez iba más en aumento. Desesperada por un último orgasmo mamá se incorporó un poco, dobló las rodillas, abrió al máximo a su hija y apoyando las manos en la cama por detrás suyo comenzó los movimientos desesperados y lujuriosos, de una mujer cachonda que no veía la hora de acabar.
Adelante y atrás, adelante y atrás en un ritmo frenético alternando con círculos.
Y al fin llegó entre espasmos y sacudidas, con los ojos cerrados, la boca abierta, la lengua seca y con sudor de la cabeza a los pies, el orgasmo más intenso hasta ese día.
Ambas respiraban con dificultad, agitadas y agotadas con los labios y la nariz rojas.
Mamá volvió a estirar las piernas, pero no se separó de mi hermana se apoyó sobre sus codos y secó el sudor de su frente, su hija del otro lado se incorporó también sobre sus codos, la miró con ese deseo que nunca se va a perder entre ellas y se empezó a reír de una felicidad total.
Fue… – dijo mi hermana todavía agitada. La frase concluyó con una palabra que dijeron al unisono: -… increíble!

emi

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