Venganza de chicas (Parte 1)

Sivia era la hermana de su exnovio, siempre habían tenido roces y nunca se habían llevado bien, en realidad nunca la perdonó que por su culpa, su hermano dejara a su amiga Vero, por lo que siempre Silvia quiso vengarse de ella y, por desgracia, tuvo la oportunidad de hacerlo.

Empezó con escribirla un whatsapp el miércoles 7 de mayo, solicitándola verse por un tema complicado de su hermano, finalmente concretaron que se verían esa misma tarde en un bar céntrico que les venía bien a ambas.

A Julia tampoco le caía bien ella, que malmetió tanto para evitar la relación con su hermano, y tuvieron alguna que otra discusión, no solo entre ellas, sino entre los grupos de amigas hasta el punto de tener que ser separadas una vez en la discoteca para que no llegaran a las manos. Verónica, amiga de Julia y como he comentado novia anterior a Julia, también se la tenía jurada.

Por lo tanto, este repentino interés por verse debía ser motivo de un problema grave de salud o similar relacionado con su hermano o la familia y estuvo bastante nerviosa hasta que llegó la hora para que la contara.

Julia llegó puntual, pero Silvia se demoró más de 10minutos, pidieron cada una su consumición y comenzaron a hablar:

  •  “Bueno cuentame, que ocurre” Comenzó prerguntando Julia.
  • “Mira nunca me has caído bien, ni te he querido cerca de mi hermano, y se que yo tampoco te he caído bien nunca”
  • “Tienes razón, nunca ha habido feeling entre nosotras” Confirmó Julia.
  • “Entiendo que este encuentro te resulte extraño, y tranquila mi hermano está bien, desde que te alejaste de él, todo ha ido de maravilla” Siguió Silvia con tono chulesco.
  • “No entiendo entonces por qué has venido”
  • “He podido obtener, del móvil de mi hermano, unas fotos y vídeos, que creo que te pueden interesar” Le dijo Silvia, acercandola una tablet para que las viera “Uy te estás poniendo roja, jajajaja, tranquila solo las tiene mi hermano bien guardadas para tocarse imagino, y ahora yo, tanto en esta tablet como en mi móvil y ordenador” “¿Por qué vengo a verte? Para preguntarte si quieres que solo sepamos esto tu y yo, o decides que todo el mundo pueda ver lo zorrita que eres”
  • “Eres una puta”
  • “Por lo que veo en estas imágenes, creo que te equivocas de persona”
  • “¿Qué quieres de mi?”
  • “Si no quieres que se publique, harás todo lo que yo te diga, sin preguntas, sin dudas… Serás una buena chica, ayudandome en lo que pueda necesitar”
  • “Eres una hija de puta” Dijo eso haciendo amago de ir a por ella, pero fue un paso en falso, ya que el estar en un sitio público la hizo retroceder.
  • “Ni se te ocurra tocarme, porque me voy directamente y con ello tu dignidad. No te equivoques, no es necesario insultar ni pegar. Si o no. Pregunta sencilla, aceptas o me voy”
  • “Voy a denunciarte”
  • “Corre, ve a la policia, ¿Con qué pruebas? Me encargaré de publicar las fotos o vídeos que solo salgas tú, para que nadie pueda ser incriminado”
  • “¿Qué quieres?”
  • “Eso lo irás sabiendo cada día, en primer lugar me vas a pedir perdón con tu actitud”
  • “Perdona mi actictud”
  • “No seas escueta, explayate un poco más, quiero más cariño en tus palabras”
  • “Perdoname Silvia, fui estúpida, perdona mi actitud, por favor”
  • “Vas a hacer todo lo que yo diga ¿está claro?”
  • “Por favor, Silvia, nunca quise hacerte daño, ¿por qué haces esto?”
  • “Nos lo vamos a pasar bien, no te preocupes. Mira mañana lo tengo complicado pero el viernes nos vamos a ir la tarde de compras como buenas amigas ¿está claro? Tengo que comprarme ropa y necesito a mi ayudante y mi tesorera”
  • “Por favor Silvia…”
  • “Si tienes dudas vete a llorar y a esperar que todo se haga público. Si no, nos vemos el viernes a las 7 aquí. Por cierto, dile a tus padres, si aún sigues viviendo con ellos, que dormirás con una amiga”
  • “Estaré allí, por favor, no publiques nada”
  • “Venga paga esto”

Así terminó la conversación y ambas “amigas” se despidieron.

Hasta el mismo viernes no recibió ningún mensaje de Silvia, por supuesto ella no quería tentar a la suerte y tampoco hizo amago de escribirla para nada. La mañana del viernes, recibió el siguiente whatsapp de ella:

  • “Recuerda nuestra cita de hoy, estoy encantada de nuestra nueva amistad. Nos lo vamos a pasar muy bien!!”

Julia no contestó, sabía de la humillación a la que se sometía y se había prometido no entrar en su juego y aguantar el chaparrón con la mayor “dignidad” posible, pero a la hora del primer mensaje, obtuvo otro mensaje:

  • “Mira zorrita, que sea la última vez que no me contestas. A partir de ahora me contestas a todo. Ahora me vas a contestar mediante un vídeo, quiero que seas muy explicita con tu felicidad y tus buenas palabras. 5min te doy, sino otro castigo llegará y así hasta que empieces a entender tu situación y como debes portarte a partir de ahora”

Julia empezó a ser aún más consciente de lo que se enfrentaba, así que se ausentó un momento del trabajo, se fue a la calle un segundo con la excusa de una llamada urgente personal y se grabó en vídeo con la mejor de sus sonrisas, para pedirla perdón, que tenía mucho trabajo pero que no volvería a pasar.

  • “Muy bien, te veo a las 7, ni se te ocurra hacerme esperar”.

Julia era puntual de costumbre, por lo que no fue un problema para ella, Silvia en cambio llegó 5minutos tarde.

  • “Toma, te he traído un regalo”

Julia abrió el regalo de Silvia en plena calle, se trataba de unas bolas chinas que intentó disimular para que la gente no lo viera.

  • “Ahora en cuantro entremos al centro comercial, vamos a ir al baño y te lo vas a poner, quiero que disfrutes de cada momento conmigo, como yo también lo voy a hacer”

Y así fue, fueron juntas al baño y se introdujeron en uno de los retretes, donde Silvia cerró la puerta por dentro y la obligó a ponerselo delante de ella.

Era mayo, por lo que el tiempo era muy bueno, Julia vestía informal, con vaqueros y zapatillas, y una camiseta corta. Se desabrochó el baquero, mostrando unas braguitas negras que también se bajó para introducirse las bolas chinas.

  • “¿Las has probado alguna vez?” Preguntó Silvia
  • “Es mi primera vez, pero se como deben ir”
  • “Muy bien, ahora dame tu sujetador”
  • “Por favor Silvia”
  • “Deja de cuestionar mi autoridad” La dio un bofetón bastante violento.

Julia obedeció, se quitó el sujetador sin quitarse la camiseta, pero esto no le valió a Silvia:

  • “Por lo que veo te sigues ríendo de mí…”
  • “No era mi intención, de verdad”
  • Como ya te dije, cada vez que intentes pasarte de lista tendrás tu castigo, hasta que de una puñetera vez aceptes mis decisiones a la primera”
  • “Por favor, Silvia, lo hago lo mejor que puedo, no es fácil para mi”
  • “Pues te acostumbrarás a base de castigos, quitate la camiseta”


Julia volvió a obedecer y se quitó la camiseta para darsela a Silvia, intentando taparse con sus manos sus pechos.

  • “Ahora vas a poner tus manos en la nuca, voy a hacerte una foto en tetas, no lo iba a hacer pero es el castigo que te mereces”

Julia esta vez no hizo intento de intentar cambiarla de opinión, sabía que era una guerra perdida y cada vez que intentara algo distinto a lo exigido las cosas se pondrían peor. Por lo que obedeció y posó a la camara mostrando su parte superior sin ropa.

  • “No puedes gritar, solo lo haré una vez, si gritas, repetiré hasta que dejes de hacerlo ¿está claro?”

Antes de que Julia preguntará el por qué no debía gritar, Silvia le pellizcó su pezón izquierdo, aún haciendo gesto de dolor, pudo no emitir ningún sonido que ocasionara que volviera a repetir la acción.

  • “¡Muy bien! Empiezas a obedecer como debes” Le dijo con sorna Silvia mientras le daba ligeras palmaditas de aprobación en el moflete. “Venga ponte la camiseta, que nos vamos de compras”

La idea de Silvia es que debido a las bolas chinas y que no llevara sujetador, los pezones de Julia se fueran marcando en la camiseta y captara la atención del resto de personas, y a pesar de que no tenía mucho pecho, surgió efecto.

Visitaron varias tiendas en la cual Silvia se iba probando modelitos y comprando, mientras Julia le servía de apoyo en los probadores, le llevaba las bolsas de lo que habían comprado y pagaba todo lo comprado.

El último sitio que visitaron fue un sexshop que se encontraba fuera del centro comercial, pero muy próximo a este.

  • “Vamos a buscar tu ropa para estar en mi casa y de paso algún juguetito para divertirnos”

Julia se mantuvo callada con la cabeza agachada, sabía que toda palabra que soltara podría ser utilizada en su contra.

En la tienda, Silvia seleccionó un disfraz de “chacha cachonda”, además cogió una polla de plastico bastante grande, un látigo, unas esposas, una mordaza y gel lubricante. Julia mientras pagaba todo, sabía que esto no había sido más que el comienzo ya que todo lo que estaba comprando iba a ser una humillación mayor.

Al terminar las compras ambas fueron a la casa de Silvia, que compartía piso con Pilar, del grupo de amigas y se encontraba en casa, más concretamente en el sofá viendo la tv cuando aparecieron las dos en casa.

  • “¿Qué tal con tu nueva amiga Silvi?”

“Oh no”, pensó Julia, esto se iba a extender más allá de Silvia, por lo que la humillación no era un secreto de las dos, sino que como mínimo ya había una amiga suya que lo sabía.

  • “Bien, poco a poco, va obedeciendo…¿verdad zorrita?”

Julia hizo un gesto de aceptar lo que decía, muerta de la humillación.

  • “Muy bien, porque me apatece un masaje de pies, ¿me la prestas un rato?»
  • “Vale, pero no mucho tiempo, que nos tiene que hacer la cena” Dicho esto, Silvia empujó a Julia hacia el sofá, como si fuera un objeto sin valor.

Julia se arrodilló delante de Pilar, evitando molestarla su vista a la tv y empezó a darle un masaje en los pies.

  • “No te equivoques zorri… lo quiero con la lengua” Dicho esto la puso una planta del pie en la cara.
  • “Mira que modelito la hemos comprado para que esté en casa ¿te gusta?”
  • “Jajajaja ¡me gusta! Qué bien nos lo vamos a pasar, Vero me ha dicho que está deseando ajustar cuentas con ella”

Un par de lágrimas le empezaron a brotar de la cara de Julia mientras seguía chupando esos pies, sabía que ibia a ser el juguete y la diana de bromas de ese grupo de amigas mientras cada vez le surgía el siguiente pensamiento…

¿Debió no acceder en un primer momento y haber sufrido una humillación de unos vídeos pasados? La respuesta puede que hubiera sido un sí, pero ya era tarde, había caído en sus juegos y redes y se temía que esta pesadilla iba a ser solo el comienzo.

CONTINUARÁ…

Alex Garcia

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