Venganza de chicas (Parte 2)

Pasados diez minutos, Silvia se acercó a Pilar y la dijo que pararan, que ya era el momento de vestirse como debía.

La hicieron quedarse desnuda en frente de ella, una vez desnuda se quitó las bolas chinas, la vacilaron un par de minutos de dejarla así sin ropa, pero finalmente le dieron su “uniforme”.

La tela, al no ser de calidad la rozaba en exceso sus partes íntimas, por lo que tras suplicarlo Julia, y al entender ellas que el dolor debía administrarte de forma gradual, la permitieron ponerse de nuevo la ropa interior, para esta vez así colocarse su “uniforme” de forma permantente.

Mientras hizo la cena, una tortilla de patatas, Silvia cotilleaba el móvil de Julia en pronfudidad, la había dado las claves, por lo que pudo ver sin limitaciones sus redes sociales y conversaciones de whatsapp. Mientras tanto Pilar también revisó su bolso, sin miramientos.

Mientras ellas dos cenaban, Julia las servía en lo que necesitaran… más bebida, más pan, etc e iba limpiando y fregando la cocina, al terminar, le dieron las sobras para que cenara mientras preparaba unas palomitas y las tres, como buenas amigas, vieron una pelicula.

Una vez terminada, Silvia se la llevó a su habitación para dormir, la cama era de matrimonio por lo que no iban a tener problema de espacio.

  • “Venga desnudate, quiero que me des un masaje en la espalda y no quiero que tengas más ropa que yo. Tranquila voy a apagar la luz, que yo también estaré en parte desnuda” Dijo Silvia mientras bajaba la persiana y apagaba la luz.

Ambas se denudaron, Silvia se quedó su braga y Julia completamente desnuda como le habían pedido y durante más de 20 minutos masajeó su espalda. Una vez pasado ese tiempo, Silvia se dio la vuelta y la pidió que le masajeara el pecho.

La situación se fue calentando, y en primer lugar la pisió que siguiera con la boca, pero la fue moviendo la cabeza para que siguiera bajando por su cuerpo, siguió con su ombligo, pero eso no sació a Silvia que hizo otro movimiento para llevarla a su coño, empezó besando su braguita, pero la dijo que se lo quitara y la comiera todo hasta que ella se lo dijera.

Así fue el primer orgasmo de Silvia en manos, en lengua mejor dicho, de Julia y se quedó dormida placidamente, en cambio Julia se pasó gran parte de la noche mirando al techo, no se si buscando una salida imposible o simplemente analizando su situción e intentando hacerse a la idea de su nueva vida.

Amanecieron y Silvia le dijo a Julia que fuera a despertar a Pilar, ella obedeció y entró en la habitación de Pilar, seguía desnuda, y esperó de pie al lado de la cama mientras timidamente despertaba a Pilar. Ésta abrió los ojos y al verla sonrió y la hizo un gesto para que entrara en la cama.

  • “¿Qué tal estás?
  • “Ya te podrás imaginar”
  • “Oye, en primer lugar quería disculparme por mi conducta de ayer, fui estupida y caí en la tentación de ser dominante y sentirme superior”
  • “Da igual, no eres la única, ya he asumido lo que me va a pasar”
  • “Ahora vendran estas, y me temo que todo irá a peor. Por favor, no te derrumbes, te prometo que cuando se hayan saciado su sed de venganza, terminará, mañana todo habrá terminado. Debes ser fuerte y comerte el orgullo. Es lo que toca”
  • “Es muy fácil en tu situación decir esto. ¿Ahora vas de amiga?”
  • “Mira, no tengo por qué hacer esto. No eres mi amiga y no lo vas a ser, pero siento lástima por ti, por lo que solo quiero ser un poco de ayuda, porque entiendo que lo necesitarás”
  • “Me ayudaría más que consiguieras parar esto”
  • “Ya sabes que eso es imposible, deberás aguantar a Vero, ella y Silvia son las que han organizado todo”
  • “Eso no te exculpa, eres complice”
  • “¿Y qué quieres que haga? Mira, ya se que no me vas a entender, pero asume que ahora mismo te podría gritar, pegar o exigir que me hicieras lo que quisiera. Pero no lo quiero hacer, no quiero que con esto me perdones, solo lo hago para mi”

Dicho esto, la empezó acariciando el pelo y las mejillas de Julia y siguió hablando.

  • “Mira, me voy a desnudar para estar de igual a igual ¿vale?”
  • “Creo que sería más facil si me dejaras vestirme a mi”
  • “Para ya, no lo pongas más dificil”

Julia hizo un gesto de desaprobación, mientras Pilar se quitaba el pijama y su tanga, quedando también complertamente desnuda.

  • “Además, yo no soy como Silvia, yo se disfrutar de un cuerpo femenino”

Acto seguido, fue bajando para manosearla las tetas y aquí no concluyó ya que con una mano se dirigió a su coño.

  • “¿Ves? Vas de buena, y eres igual” Dijo Julia tajante mientras apartaba los brazos de Pilar.
  • “Mira… es mejor que me tengas como amiga. Debes relajarte, sabes que no tienes alternativa”

Mientras le decía eso insistía con la mano derecha en acariciarla el ombligo y subíó para acariciarla los labios y poniendose encima suya siguió con su amenaza dulce:

  • “Al final me vas a forzar a que te obligue a que me comas el coño y te he dicho que no lo iba a hacer”
  • “¿Es lo que quieres no?”
  • “Quiero relajarte y ser tu oasis en esta pesadilla, pero veo que no lo entiendes”
  • “Quieres follarme que es diferente”
  • “Vale, tú lo has querido, olvida todo lo que te dije. No voy a ayudarte en nada”

Se volvió a tumbar bocaarriba y abriendo las piernas dijo de forma tajante:

  • “Empieza a comerme el coño”
  • “Perdoname, he sido una estupida. ¿Podemos volver a empezar?”
  • “Estás muy tensa, necesitas relajarte. Masturbate, quiero verte”

Julia sabía que no tenía alternativa y ella tenía razón, y aunque liarse con una mujer no era algo que le apeteciera ni le gustara, asumió que si empezaba a tener a Pilar de su lado, la situación podría mejorar, aunque fuera poco. Empezó a masturbarse suavemente, pasado unos minutos la cosa aumentó en intensidad, mientras tanto Pilar tumbada de lado observaba el espectaculo. Cuando notaba que estaba cerca de correrse, la hacía parar y la empezaba a besar, comer cara y tetas y volver a manosear, la orientaba hacia su pecho para que también se lo besara. Unas cosas llevo a otras, y se las apañó para colocarse en el sentido inverso a Julia y empezar a comerla el coño, mientras colocaba su coño en la cara de ella para que hiciera lo propio y hacer un 69 lésbico.

Tras terminar, ambas se quedaron bocaarriba sin hablar, Pilar la cogió de la mano y la dijo que esperaba que le hubiera gustado y que no se preocupara, que todo acabaría más pronto que tarde. A partir de ahí pasaron 5 minutos de silencio absoluto, roto por Silvia que entró en la habitación y dijo dando palmas:

  • “Bueno, ya os habéis divertido, es hora de vestirse y hacer la casa antes de recibir la visita”

Julia, se volvió a vestir con su “uniforme” y tuvo que limpiar el baño, fregar suelos, limpiar el polvo y demás tareas domesticas mientras las dos conversaban por teléfono o miraban el ordenador.

Dos horas después sonó el telefonillo, llegaban los refuerzos, Silvia abrió el telefonillo y le dijo a Julia que ella iba a ser la encargada de abrir la puerta.

Sonó el timbre de la casa y Julia abrió la puerta, era Valentina, otra del grupo de amigas.

Valentina era colombiana, su timbre de voz y su forma de hablar era demasiado intensa, siempre actuaba en caliente (el problema de que casi llegaran a las manos en la discoteca fue de ella, que amenazó con pegar a Cristina, la hermana de Julia). Físicamente era muy bajita, regordeta, con un pecho muy voluminoso, siempre maquillada de forma excesiva con los labios pintados de rojo intenso, castaña con bastante pelo ondulado y ojos claros.

  • “¡¡¡¡Madre del amor hermoso!!! ¿Quién tenemos aquí?”

Dijo esto mientras cogía de un moflete a Julia y acto seguido saludó de forma efusiva a sus dos amigas.

No terminó de dar el abrazo a Silvia, cuando volvió a sonar el telefonillo. Silvia hizo un gesto para que Julia se encargara y tras abrir, esperó en la puerta a la amiga que quedaba por llegar, y allí apareció Vero, al verla una sonrisa pícara le surgió de la cara, mientras la cara de Julia mostraba miedo y timidez.

  •  “Jajajajaj pero, por favor, estás divina con tu uniforme”

Dicho esto la dio dos palmaditas en la cara, entró en la casa y saludó a sus amigas. Cuando terminaron de saludarse, Vero se puso en frente de Julia y retando su mirada y sin venir a cuento la dio una patada en el coño, esto hizo que Julia se encogiera del dolor, lo que le permitió a cogerla del pelo y lanzarla al suelo, “Siempre quise hacer esto” dijo mientras la empujaba con su pierna para que fuera hacia el salón a gatas.



Vero era alta, iba a gimnasio lo que le permitía tener un cuerpo ligeramente musculado con unas tetas muy bien puestas, su cara no era muy agraciada pero sabía como maquillarse para llamar la atención de los hombres, pelo largo y oscuro como sus ojos.

Allí en el salón, la obligaron a quedarse de rodillas en frente de ellas mientras que decidían que iba a pedir para comer, por supuesto que los gastos correrían a cargo de Julia. Se decantaron por comida china y para Julia pidieron una variedad de comidas picantes, con extra de más picante.

En 30 minutos ya estaban comiendo y mientras ellas lo hacían en la mesa baja del salón, Julia lo tenía que hacer en el suelo, sin poder usar cubiertos, con la premisa de que todo lo que manchara debía limpiarlo después con su lengua. Más de una arcada le dio tanto picante, y la prohibieron beber agua, la pusieron una botella de jaggermaster que debía beber cuando se lo pedían ellas, ya pueden imaginar la combinación explosiva que era.

Una vez terminada la comida, y con la boca ardiendo, Julia recogió todo y dejó la cocina impoluta, para volver al salón y de rodillas esperar ordendes.

Decidieron preprar un juicio a Julia ¿Cuáles eran los cargos que la acusaban? Haberse intrometido en la relación de Vero y haberla robado el novio.

Hicieron a Julia explicar lo sucedido para en cada punto contradecirla o tacharla de mentirosa. Cuando eso ocurría otro trago de jaggermaster debía dar, lo que al tercer trago supuso una arcada que casi llega a vomito, pero con las amenazas de que iba a comerse su propio vomito consiguió contenerse. Pasados 15 minutos de explicaciones que no llevaban a buen puerto, decidieron que Vero tenía razón y Julia debía pagar su mala conducta, para ello decidieron una serie de castigos que voy a explicar a continuación.

El primero consistía en que vero debía apoyarse en la mesa, con el culo en pompa, el disfraz subido y el tanga bajado a las rodillas y Vero la endosaba multiples latigazos en su culo (recuerden que fue uno de los artículos comprados en el sexshop), la prohibieron emitir cualquier sonido, pero Julia no pudo contenerse y tras el sexto latigazo, empezó a llorar y suplicar que parara, lo que hizo que aumentara la intensidad de los latigazos al grito de “Zorra” “Te lo mereces” “Es lo que te gusta”.

Fueron más de 20 latigazos impartidos por Vero ante la atenta mirada de sus amigas y la grabación (no perdió detalle) del móvil de Valentina.

El siguiente castigo consistía en que se debía desnudar por completo en frente de todas, una vez despojada de toda su ropa, le colocaron en el suelo la polla de plástico que también compraron (tenía ventosa y se adhería a éste con facilidad) y la obligarón a follarselo en frente de ellas, como en la anterior ocasión también fue grabado por Valentina.

Cuando la cosa parecía que se iba a correr, la hicieron parar para tumbarla bocaarriba en el suelo y esta prueba iba a ser el principio del derrumbe de Julia.

La pusieron la mordaza en la boca y las esposas en los tobillos, para conseguir el siguiente panorama:

Pilar y Valentina le agarraban y sujetaban una muñeca cada una, mientras que Silvia de los tobillos. Julia intentaba gritar pero la mordaza se lo impedía, sus ojos reclamaban auxilio y lloraban a partes iguales y en estas que apareció Vero para colocarla dos pinzas de la ropa, una en cada pezón y con cera depilatoria, que utilizó para rasurarla el coño sin delicadeza, dejando su zona intima enrojecida y dolorida, ya que no lo tenía afeitado y os podeis imaginar el dolor causado.

Por desgracia para Julia, aún qedaba un último castigo. La quitaron las pinzas de los pezones y la dieron la vuelta para que Vero con el pene de plástico, follarla el culo bajo los gemidos de dolor de Julia, silenciados por la mordaza.

Una vez que se cansó, Vero les hizo una señal de que dejaran de sujetarla para terminar dandola una patada en la tripa a Julia y decir que por su parte habían acabado.

Durante cindo minutos, que parecieron horas, la dejaron sola en ese salón. Tumbada en el suelo, desnuda, despojada de todo honor y con la sensación de que aquella pesadilla no tenía fin.

Alex Garcia

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