La joven sobrina negra

Tenia que hacer unas obras en la casa de su cuñada. Nada complicado, con un trabajador podía hacerlo el mismo y mandar el resto del equipo a otras obras. También, que fuese el solo, podía hacerle el favor de hacerlo un fin de semana, con menor carga de trabajo, mientras ellos podían irse de fin de semana.

Llegó por la mañana y con las llaves entró dentro de la finca, y comenzó a entrar el material junto a su empleado, un joven fuerte que estaba en la flor de la juventud. No es que él estuviera viejo, más bien al contrario, pero la fuerza de los 20 años se nota, por muy bien que estés.

 

No le sorprendió que en casa estuviera su sobrina, una joven preciosa de piel café pelo rizado y cuerpo pequeño con un culo muy dificil de no mirar. Al instante vio que los dos jóvenes se sentían atraídos.

 

Ella saludó desde la ventana de su habitación de arriba, con solo una camiseta corta que le resaltaban muchísimo el pecho joven y terso. La ventana tapaba su cuerpo de ombligo hacia abajo, dando la impresión que no llevaba nada en esa parte del cuerpo. El pobre chico no pudo tropezar mirando hacia donde no devia.

 

Sintió una especie de envidia, al mismo tiempo excitación. No es que le gustara su sobrina, era la envidia por no tener la edad de los jóvenes o no tener opción de poder tontear con una chica así.

 

Ella desapareció, aunque en un par de ocasiones se dejo ver cerca para mirar que hacia el chico. Se sonreían y no se quitaban la vista de encima. Al final tubo que darle un golpe a su empleado para que se centrara y dejara de mirarla. A su sobrina no podía decirle que dejara de mostrar su exótico erotismo por allí, pero si mandar al chico a casa si se ponía muy tonto.

 

– Puedo entrar?- Le dijo desde la puerta de su habitación.- Tenemos que poner una polea.

 

– Si, si pasa, estoy en el baño.

 

El hombre pasó a la habitación de su sobrina, la ventana era perfecta para poner una polea, pero ni de cachondeo iba a dejar a su empleado subir.

 

Instaló la polea rápidamente y salió de la habitación, pero justo antes de salir, no pudo ver a su sobrina dentro del baño, la puerta estaba completamente abierta, y ella dentro desnuda, con los pechos al aire, y solo unas braguitas ridículamente pequeñas. Se estaba recogiendo el pelo y pudo ver la perfección de su cuerpo, su precioso trasero…. Se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se giró rápidamente para no mirar. El cuerpo de su sobrina era espectacular.

 

– Tranquilo, no pasa nada. Ni que hubieras visto un fantasma. No has visto nunca a una mujer desnuda o que?

 

– Por favor cierra la puerta, que podría haber sido el atolondrado del chaval que traigo como mula de carga.

 

– Hubiera estado divertido ver que cara pone. – Dijo sonriendo.

 

Se acercó y cerró la puerta el mismo, no sin antes observar su cuerpo una ultima vez, ella se dejó mirar, girando sobre su propio cuerpo, provocandole…. Que seductoramente perversa llegaba a ser.

 

Tubo mucho cuidado en evitar que el chico pudiera subir o encontrarse con ella. Su sobrina era un peligro, estaba en celo, excitada o vete a saber, pero no era normal. Si se encontraba con las hormonas desatadas de su empleado, seria dificil evitar una situación embarazosa que sería muy mala reputación para él cara a su cuñada.

 

Volvió a subir un par de veces y comprobó tranquilo que la puerta del baño estaba cerrada, y se escuchaba la ducha. Bueno, era hora de ponerse manos a la obra.

 

En una de las veces que entró en la habitación se dio cuenta que la puerta estaba abierta, y al fondo se veía a su sobrina en la ducha, con su figura completamente definida tras la cortina casi transparente. Pensó en cerrarle la puerta de nuevo, pero sabia como funcionaba la mente de una chica así. Justo cuando intentara cerrar la puerta saldría de la ducha, exponiéndose completamente desnuda, y culpandole a él del encuentro. No, era mejor dedicar el tiempo a otra cosa y estar un buen rato sin subir.

 

Se giró, y algo llamó la atención de su celebro de hombre. Algo que no había visto antes y parecía que estaba puesto a propósito. Sobre la mesa de su sobrina, unos dibujos eróticos muy explícitos. No eran excelentes, buenos si, no se podia decir que eran de una dibujante, solo eran de una aficionada al dibujo, pero eran realistas y explícitos. Cuerpos de hombres desnudos, fornidos, marcados. Miembros viriles al descubierto, eyaculando, penetraciones anales, vaginales, orales… sexo húmedo de todo tipo. Y junto a ellos, un manuscrito con un titulo muy claro.

 

«Soy sumisa»
«Quiero ser ordenada, quiero ser esclava, ser el juguete de hombre experimentado. Sentir que me desean hasta el infinito, que me poseen, que me lo hagan duro. No imagino nada mejor que sentir que soy plenamente deseada, que soy la obsesión de alguien con experiencia, ser la tentación del veterano»
El texto parecía incompleto, pero definía muy claramente lo que era la mente de aquella chica. Un texto claro de las fantasías de su sobrina. No jugaba cuando se exhibía de forma sensual, era la necesidad de su cuerpo por tener relaciones. Cogió la hoja y vio que debajo había otra.
«Doble placer»
«Puede haber algo más deseable para una mujer que el sentir el doble placer de la doble posesión? Tener dos hombres en su interior. Ser dominada y poseída por la experiencia y la fuerza bruta….. «
También estaba sin terminar. Su sobrina era posiblemente o ninfomana, o una joven con exceso de fantasía. Noto una presencia, y vio que su sobrina lo estaba observando, con una toalla enrollada en el cuerpo y la piel aún húmeda. Dejó las cosas encima de la mesa, y sin decir nada, la esquivó evitando su mirada.
– No te gusta lo que hago?.- Le dijo con esa malicia suya.
En su mente, la frase «soy sumisa» cobró mucha fuerza, y sintió que se excitaba desde dentro. Imaginó aquel cuerpo desnudo, aceptando cualquier tipo de perversión que se imaginara. Y si…..
Se acercó, le metió una mano por debajo, por un costado de la toalla, y vio que ella lo miraba todavia con esa sonrisa perversa, sin inmutarse. Tiró fuertemente de ella y arranco aquella prenda que ahora estorbaba. Observo su cuerpo desnudo, sus pechos mojados, tersos y preciosos, su coño negro depilado de forma preciosa en una linea de pelo bien perfilada. Los labios se marcaban apretados por unos muslos bien definidos.
La tomo de los hombros y la obligo a girarse tumbándola parcialmente sobre su escritorio, de espaldas, aun de pie. Ahora tenia completo acceso a su precioso culo.
– No es lo que te gusta? Voy hacer contigo todo lo que se me ocurra.
Metió la mano entre su trasero, acariciando su ano, y metiendo los dedos en su vagina. Le sorprendió lo increíblemente húmedo que tenia el sexo, y rápidamente la entrada de su coño negro, se volvió blanco por los fluidos internos. No se lo pensó y metió la polla de una sola embestida que entró hasta el final. Realmente deseaba hacerle daño, que le dijera que no quería, que parase. Pero ella lo único que hizo fue gemir de placer, decirle que la notaba muy adentro y pidiéndole que le diera mucho más.
Ella gritaba como una loca, de una manera desproporcionada, y él se veía animado a darle muchísimo mas fuerte, sin medir la fuerza de sus envestidas. El coño de su sobrina era una pasta blanca de fluidos que producía un ruido de chapoteo indescriptible. Ella cada vez gritaba más. Necesitaba que se callara, el chaval los iba a oír, era imposible no escucharla. Estaba corriéndose constantemente de forma muy escandalosa. Cabreado, saco la polla y se la metió por el culo. Ella respondió con un grito visceral que pareció que hacia vibrar las ventanas. Ese si que tenia que haberlo oído. Y si no era ese, serian todos los gritos que dio mientras le follaba el culo de forma desesperada.
– Pero callete joder, que nos va a oir.
– Quiero que me oiga, que se excite, que quiera participar.
– Estas cola, callate….
– Obligameeee…eee..eee.- volvio a correrse con un fuerte grito.
Le sacó la polla y la llevó a la cama, poniéndola boca arriba, le separó las piernas y ella dejo que volviera a metersela. La cogió con una mano el cuello y con la otra le tapó la boca. Ella mordió sus dedos y desahogo así sus orgasmos, por fin dejó de gritar, aunque ahora no era tan excitante.
Ya estaba apunto de correrse cuando en la puerta apareció el joven, con una cara desencajada y completamente asombrada. Parecía a punto de irse. Su sobrina se quitó la mano de la boca y entre gemidos y espasmos llamo al chico.
– Ven, ven… eee.. aaa. tu tambien… quiero con los dos.
El chico se acercó decidido. Con la decisión y la seguridad de un chico joven que se sabe todo un toro en el tema del sexo. Se sacó una polla enorme y le dijo completamente decidido.
– Chupa hasta que me corra.
Ahora, con aquella escena, él lo dio todo, y no le importo que gritara, aunque ella ya no necesitaba gritar, aparte de tener la boca ocupada. Estaba apunto de correrse, pero no quería correrse dentro de su sobrina. Pero ella lo tomo del culo y lo apretó contra ella, moviéndose de forma sensual….
– Lo quiero dentroooooo… ooo
La joven volvió a correrse al sentir el semen en su interior, con la polla enorme aun en la boca…. Su cuerpo se movía como si estuviera poseído. Nunca había visto a una mujer disfrutar tanto del sexo.
Se apartó, vi observo el sexo abierto de su sobrina, chorreando semen. Era consciente de lo equivocado que había estado. No se trataba, de él, o de ella. Se trataba de disfrutar sin limites, sin imposiciones. Él tenia que ser el amo, el director de la orgía. Ahora lo entendía, eso era lo que deseaba su sobrina. Por eso había dejado todo aquello allí.
Apartó con la mano al joven, obligandole a retirar la polla de la boca de la joven.
– Chupamela. Quita los restos del sexo y ponla dura otra vez.
Se sentó en la cama, con las piernas estiradas y el cuerpo inclinado hacia atrás. Ella se puso a cuatro pasas con el culo levantado. El joven se quedo, un poco sin saber que hacer.

– Metesela en el coño. – Le ordeno al joven.



– Como?
– Que le metas ese pollón en el coño, no ves que lo esta deseando? ella aún no ha terminado.
– Pero si te has corrido dentro!!!
– Pedazo de tonto, que se la metas te he dicho.
El obedeció, y vio que su sobrina sonreía con la polla en la boca. El chico pareció confundió, pero enseguida se puso en faena. Ella comenzó a gritar de nuevo. Aquella chica era capaz de conseguir que un hombre se corriera solo con los gritos.
Vio que el chico jugaba mucho con su ano. Y eso no podía permitirlo, el ano era para él.
– Ponte encima y destrozale el coño con esa polla que tienes. Que grite.
Obedecieron los dos, y el chico se puso encima, metiendole la polla como un animal. Ella gemía aun más, completamente absorta en sus orgasmos, con las manos en el vientre y chupando la polla como poda.
– Joder, dios, la noto en el ombligo, la noto en el obligo!!!! Para, para….Por favor.
El chico se detuvo, sorprendido.
– Ostras, niños as cumplido, has conseguido doblegarla. Dejala respirar.
– Dejame que me ponga encima. Ostras es que es increíble la polla que tienes.
Ella se puso encima moviéndose de forma muy sensual, Su culo subía y bajaba de forma hipnotica.
– Ves como es una maquina? ves como merecía la pena metersela con el coño mojado?
El chico afirmó con la cabeza, completamente absorto y atontado por aquel  sexo con aquella diosa del sexo. Para el chico también estaba siendo todo un descubrimiento. Ahora no se sentía tan mal. Aquella chica era una entre un millón. Le indicó que se acercara. Y le dijo algo en el oido.
– No le gustaría a mi amo meterla por el culo? Quiero sentirlas dos dentro.
Ella se tumbó encima del cuerpo del chico, apretando su cuerpo para que la enorme polla entrara completamente. Se puso detrás y observo el sexo hinchado y encharcado de la chica. Apunto la punta de su polla y apretó. Con tanto semen y tanto orgasmo femenino, la polla entro fácilmente. Aquello fue diferente. Dentro podía notar la polla del chico, y si se movía, el notaba la forma y el movimiento contra la suya.
La cabalgaron de forma descontrolada y salvaje, hasta que él no pudo más y se corrió dentro de su ano. El chico aún intentaba destrozarle el coño a la chica, aunque esta ya no gritaba tanto y solo se dejaba hacer.
– Vale, vale potro salvaje. Ya has demostrado lo que vales. Déjala que esta no podrá caminar mañana.
Ella obedeció agradecida, y se puso en pie…. un torrente de fluidos recorrió sus muslos en forma de cascada. El chico se había corrido dentro y había continuado follando, la polla aun la tenia dura.
– Parece que no has terminado el trabajo, eh sobrina. Miralo, aun tiene la polla disponible. Creo que se merece un premio, que se corra en tu boca.
Ella asintió, se puso de nuevo sobre el chico y bajando, metió la polla húmeda en su boca.

Había algo deliciosamente sensual y morboso viendo aquellas dos jóvenes potencias sexuales follando. Ni en las mejores películas había visto sexo tan morboso y placentero para sus participantes. Era tan sensual ver las ganas de su sobrina por conseguir que el joven se corriera, que el mismo volvió a excitarse y desear correrse. Comenzó a masturbarse delante de ellos, viendo como ella se la comía. El momento en el que el chico se corrió, con ella disfrutando del semen, viendo como caía poco a poco sobre el vientre del chico, fue lo más excitante que había vivido en su vida. Porque él era el responsable de aquello, y también podía disfrutarlo en el momento que quisiera.

 

Cogió la cabeza de la chica, y la obligo a retirarse de aquel caramelo que era la polla chorreante del chico. Observo su cara placentera, sus pupilas dilatadas y sus mejillas encendidas. El semen caía de su boca, completamente llena. Él se masturbó sobre su cara, completamente ido, corriéndose sobre su negro rostro, surcando su cara de chorros blancos que contrastaban sobre su piel. La guio con la mano para que le comiera la polla mientras aun eyaculaba, terminando el orgasmo, con la boca caliente y húmeda del semen del chico.

 

Dejó que la chica se tumbara en la cama, completamente exhausta. No la vio en ningún momento que quisiera limpiarse el semen, o escupirlo. Lo dejó allí donde estaba. Respiraba con dificultad, como el mismo. Pero  de lejos era quien tenia más cara de felicidad.

 

– Va, chaval, levanta, que tenemos trabajo.

 

– Después de esto a ver quien trabaja.

 

– Pues más vale que te pongas las pilas, mañana tenemos que volver.

 

Los tres sonrieron.

armando

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