Desvirgada en un trio por dos vergotas

Hola a todos en esta página, me presento, mi nombre es Cinthya Betancourt, soy una chica soltera de 20 años, vivo en Monterrey, México.

Soy una chica delgada, de estatura promedio, solo mido 1.64. Tengo el cabello castaño, aunque lo tengo pintado de rojo oscuro.

Bueno, eso no es lo importante, vengo a contarles un relato, algo que me ocurrió el año pasado, específicamente, el día que hice mi primer trio y, a la vez, perdí mi virginidad anal y vaginal.

Todo comenzó en la universidad. Era, si mal no recuerdo, un viernes de enero del 2018. Yo ya había salido de clases y me disponía a ir a mi casa. Cuando unas amigas me interceptaron. Eran Alejandra y Alondra. Me comentaron de algo que iba a haber en la noche. Era una “reunión” en casa de un chico llamado Ernesto, y que estábamos invitadas.

Sinceramente no tenia nada que hacer en el resto del día, ni tampoco el día siguiente, pero no quería ir, simplemente no tenia ganas. Pero entre tanta insistencia me terminaron convenciendo.

Fui a mi casa después de hablar con ellas. Vivo cerca de la universidad, tanto así que puedo irme simplemente caminando. Durante el camino iba imaginando lo que pasaría en la noche, tenia curiosidad por ir ahora que me habían convencido.

Vivo sola, así que al llegar me desnudé por completo y me fui a la ducha. Simplemente espere hasta que se hicieron las 8:30, que era la hora en la que Alondra y Alejandra pasaría por mí. Una vez en su carro, fuimos a casa de Ernesto. Las tres veníamos cantando y jugando en el carro. Estábamos emocionadas ya que hacia mucho que no salíamos las tres juntas. Y entonces nos detuvimos un momento y las dos me miraron. Me dijeron que ese día si o si iba a dejar de ser virgen, que tenía que saber lo que era cojer. Al yo aceptar lo que ellas decían, seguimos en dirección a la “reunión”. Pero resultaba que no era en casa de Ernesto, si no que era en una quinta. Y no solo eso, estaba algo alejada del resto de viviendas u otras quintas. Poco antes de llegar escuche la música super fuerte que había. Venia claramente del lugar al que íbamos, entonces me di cuenta de que no era una “reunión”.

Ya eran las 9 cuando llegamos, el cielo ya estaba bastante oscuro. Había bastantes mesas y personas, de las cuales no conocía a ninguna de ellas, muchas bocinas que tenían música super alta. Había también una piscina, aunque no me enoje con ellas por no decirme, ya que probablemente no me hubiese metido. En eso dos chicos nos recibes. Debo admitir que uno de ellos era muy guapo y alto, como de 1.86 o más.

Nos sentamos con otras personas y comenzamos a socializar. Yo la verdad no quería tomar, no me sentía con ganas, a pesar de que muchísimas veces me he puesto hasta atrás. Mis amigas si estaban tomando, y entre risas, palabras y vasos de cerveza, rápidamente se hicieron las 11:30. Alondra ya había conseguido un chico, al cual lo besaba muy apasionadamente mientras estaba sentada de frente en sus piernas. Alejandra, supongo que sin estar consiente de lo que hacía por el alcohol, se levantó, tambaleándose y grito a los chicos que estaban con nosotras en la mesa: “Oigan, un momento… aquí mi amiga Cinthya… que es ella. ¿Nunca ha tenido sexo… alguno de los chicos aquí podría cojérsela por favor?”

Todos y todas en la mesa, y algunos de otras mesas se rieron, no de mí, si no de las palabras que había dicho. Yo de inmediato la senté de nuevo, pero ella se levantó corriendo y fue a uno de los baños. Inmediatamente después de eso fui yo tras ella. Había varios cubículos, se metió en uno y se puso a vomitar. Yo estaba detrás de ella, como una buena amiga. Pero, en eso, escucho como bajan la cadena del cubículo de al lado, y veo como sale un chico de él. Sin playera y en un short, supongo que se iba a meter a la piscina. El me mira también por un momento, y, con una seguridad total, sin dudar y sin titubear me dijo: “Wow, estas buenísima… a ver cuando te sientas en mi cara hermosa.” En ese momento sentí como mi cara se fue poniendo rojísima. Estaba super apenada y a la vez alagada. Del cubículo que le seguía al suyo, salió otro chico: “Y si no quieres en la de el… puedes sentarte aquí en la mía.”. Era el mismo chico que nos había recibido al llegar, el que estaba guapísimo. No supe cómo responder, me sentía super apenada, ya que estaba segura de que no estaba buenísima ni nada así, pero que dos chicos tan guapos me lo dijeran, fue una total sorpresa. En eso Alejandra se incorpora y, entre arcadas y escupitajos, logra decir: “Chicos… aquí mi amiga Cinthya es completamente virgen… por favor… háganle saber… lo bien que se siente…” al terminar de decirlo, me empujó hacia ellos. Uno de ellos me tomó por los hombros. Después me giró hacia él. Muy cordialmente me pregunto si yo quería. Y la verdad no sabia que pensar, siempre había soñado con que mi primera vez seria con alguien a quien amara y cosas así, pero la verdad no me pude resistir y simplemente me deje llevar. Me abalancé sobre él, lo comencé a besar. El me tomo de la cadera mientras también me besaba. En eso siento como el otro chico, que era su amigo, se puso detrás mía, apoyo su miembro sobre mi trasero y comenzó a besar mis hombros y mi cuello. Era como el paraíso, pero muchísimo mejor.

Salimos del baño los tres. Y rápidamente fuimos hacia donde estaban los autos. Nos subimos a la camioneta de uno de ellos, tenía los asientos de atrás bajados, haciéndolo mucho más cómodo y supongo que el esperaba conseguir algo esa noche. Uno de ellos se subió primero, luego yo y al final el chico que nos había recibido. Nos acostamos sobre el asiento que estaba hacia atrás y ellos continuaban besando mi cuerpo, mis labios y tocándome toda. En eso me animé a también tocar sus cuerpos, no eran tan musculosos, pero no estaban nada mal. Entonces bajé mas mis manos hasta sus vergas, que obviamente ya estaban duras. Y cuando las tome con mis manos, no podía creer que no las pudiese sentir tanto a través de mi ropa. Me senté un momento mientras ellos se acostaron boca arriba. Baje el short de ambos y por primera vez en mi vida veía unas vergas reales y frente a mí. Y no solo eso, también estaban grandísimas. Entre 20 y 23 centímetros las dos. No p podía creerlo. Aunque tampoco sabia como iban a entrar esas bestias en mí.

Me levanté y me acomodé de tal manera que mi cabeza estaba junto a ellas y mis piernas del lado de sus cabezas. Comencé a mamar la del chico que nos recibió. El sabor era indescriptible, era fuerte y para nada malo. Su textura era suave, pero a la vez dura. Obviamente no me cabía toda en la boca, solo una parte. En eso, el otro chico alcanzó mi mano y la puso sobre su verga. Entendí perfectamente y comencé a masturbarlo, mientras al otro le daba una mamada. Y mientras lo hacía, los dos comenzaron a manosear mi trasero, aun por encima del short que yo llevaba. Entonces decidí ayudarlos y dejé sus miembros de lado por un momento y me lo quité. Quedando solo en la ropa interior que llevaba, que era color rosa. Entonces ambos comenzaron a meter aun mas sus manos en mi trasero y también en mi vagina. La cual para ese punto ya estaba empapada, y, siendo sincera, pocas veces la he sentido así de húmeda.

Entonces uno de ellos comenzó a meter uno de sus dedos en mi apretada y virgen vagina, mientras el otro me daba nalgadas o me las apretaba. Era una experiencia única, y entonces me di cuenta de que debí probar el sexo hace mucho tiempo.

Entre el placer que sentía y el calor del momento, no les prestaba atención a sus vergas, solo estaba gozando como ambos me tocaban. A lo que uno de ellos se sentó, tomo mi cara, y la llevó hasta su verga. Mientras el hacia eso, el otro chico seguía masturbándome. El intentaba que me entrara más de su vergota en mi pequeña boca, pero eso era casi imposible, así que me dejó a mi hacerlo. Yo lo masturbaba mientras se la mamaba. El sabor del pre-seminal, la textura de su miembro, no sé cómo podía vivir sin eso en mi vida.

Entonces el chico que me masturbaba me quito mi pequeño calzón, también aprovecho para quitarme la playera y el brasier. Entonces, para estar todos iguales, les quite a ellos también su ropa. Me pusieron en cuatro, viendo hacia la parte de delante de la camioneta. Uno de ellos se hincó, a duras penas, frente a mí, mientras que el otro estaba detrás mío. “Despacio, por favor… aun soy virgen…”. Le supliqué, pues era la verdad, nunca había metido nada ahí más grande que un simple tampón. El lo entendió, entonces me hizo chupársela al otro chico, para que mis gritos y/o gemidos fueran callados. Yo, obedientemente comencé a mamar la verga que estaba delante de mí, esperando a ser penetrada por primera vez.

El me tomó por la cadera, y muy lenta y suavemente comenzó a empujar. Ni siquiera había terminado de meter la cabeza y yo ya casi quería llorar, pero de alguna manera conseguí aguantar.

Estaba tan mojada en ese momento, que, para él, meterla, fue fácil, no lo sé, porque no la vi, pero supongo que no habrá entrado entera. Sentía como me expandía mi pequeña vagina, y mientras lo hacía, una lagrima cayo por mi mejilla, esto le excito mucho mas al chico al cual le mamaba la verga, pues después de eso me hizo mover mi cabeza aun mas e intentar ir más profundo.



Entonces empezó el mete y saca, comenzó muy lentamente, para que pudiera acostumbrarme. Lo estaba gozando, pero el dolor también estaba ahí, supongo que perder la virginidad con una verga de ese tamaño, no fue la mejor de mis ideas jajaja.

Empezó a acelerar de a poco. Mientras más rápido iba, mejor se sentía, aun había dolor, pero era opacado enormemente por el placer. Seguía con sus manos en mi cadera, la apretaba fuerte. Pero en un momento, me empezó a dar nalgadas, no muy fuertes, pero se sentían, y no solo eso, se sentían muy bien. “Otra, por favor…”. Grave error, me tomó de mi cabello, me jalo hasta el, sacando la verga del otro chico de mi boca. “No… no es por favor… dime “Deme otra nalgada, amo””. Sin soltar mi cabello, me obligo a decirlo. Cuando ya lo hice, me soltó, y me comenzó a dar bastantes de manera repetida. Mis nalguitas estaban sufriendo, pero se sentían bien, y mas aun que me haya “obligado” a pedírselo, como si… yo fuera una simple puta… y me gustó.

Mientras esto seguía, el chico detrás de mí comenzó a chupar uno de sus dedos, después de eso escupió directo en mi ano. Para, después de eso, meter su dedo en mi culo. La sensación era completamente diferente. Dolía, si, y mucho, pero estaba tan llena de placer que todo ese dolor fue transformándose poco a poco en un placer increíble. Fue entonces que tuve el primer orgasmo de mi vida, con una verga en mi vagina, otra en mi boca y un dedo en mi culo. Jadeaba como una autentica perra, mientras mi vagina y piernas temblaban, pero no por cansancio o dolor, de placer. Y entonces ocurrió. El tipo que estaba delante de mi comenzó a bajar, a acostarse debajo de mí, boca arriba. No entendí a la primera, pero un instante después lo supe, sabía lo que querían hacer, pero siendo sincera, no tenia la fuerza suficiente para haber hecho algo, además, mi cuerpo quería más, y ellos me darían más.

El chico que estaba en mi vagina, se salió, también sacó su dedo de mi culito, solo para que el otro chico, que estaba debajo de mí, entrara. Con el estando profundo en mi vagina, el otro chico volvió a escupir en mi ano, y lentamente comenzó a meter su vergota, que ya estaba bastante mojada por mis fluidos. Yo sufría con cada centímetro de ellos, pero a la vez quería más y más. Cuando ambos estaban lo mas profundo que podían, se quedaron quietos un momento, supongo que para que no fuese tan doloroso para mí, pero yo ya estaba completamente vuelta loca de placer. Empecé a mover mi cadera, de arriba abajo, sacando una y metiendo la otra. Se quedaron sorprendidos de mi reacción. Y con eso fue suficiente para que se animaran a ellos también moverse y no dejarme todo el trabajo a mí. Me estaban taladrando mi interior, era una locura, mis gemidos, los suyos, suspiros, fluidos, sudor y con la música de la fiesta de fondo… era como el paraíso.

Entonces el chico que me daba analmente me tomó de nuevo del cabello, y el otro chico comenzó a ahorcarme. “¿Quién es nuestra puta? ¿Quién?”. Sabía que querían que les respondiera que yo lo era, y mi cuerpo cedió al instante. Les respondí, casi gritando y de manera repetida. Y cuando me soltaron, mis brazos cedieron. Mi cara cayó sobre el pecho y cuello del otro chico, ya que era mas alto que yo. Y con los brazos lo rodee, abrazándolo, mientras me penetraban muy fuertemente, pero de manera riquísima.

Rápidamente pasaron los minutos, quizá 10 o quizá 30, no lo recuerdo muy claramente, pero se que el chico que estaba detrás de mi se vino fuertemente en mi culo. Sentí como su leche me llenaba mis entrañas. A lo que de inmediato, mi cuerpo respondió con otro orgasmo, mas fuerte que el anterior y mas largo. Pasaron dos minutos o así, y el otro chico sacó su verga de mi vagina rápidamente, me movió de tal manera que quedé al lado de esta, y se vino en mi cara, no tanto como el primero. Estaba en éxtasis, los tres, rendidos ya, nos quedamos acostados, suspirando y jadeando. A lo que yo pregunté: “Por cierto… chicos… ¿Cómo se llaman?”. Los tres nos reímos de mi comentario y, después de ir al baño, a limpiarme, volví a la fiesta. Donde mis dos amigas me esperaban para contarles todo.

Besos.

Cinthya Betancourt

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