Mi jefe, amor y deseo

Mi nombre es Karim, tengo actualmente 33 años, mido 1.60 soy blanca con pechos muy grandes y un trasero mediano, tengo los ojos grandes y la boca carnuda.

Este es mi primer relato, la historia de cómo me envolvió un hombre maduro y experto que me dejo marcada para toda mi vida; su nombre Roberto, un hombre soltero de 36 años, de 1.90 cm de altura, de aspecto elegante y aunque no muy atlético con un físico que atraía de una manera indescriptible o eso al menos es lo que me sucedía a mí, me sentía atraída como un metal es atraído por un imán.

Beto como lo nombrare es un hombre que me doblaba la edad , tenía el 36 años y yo apenas 18, lo conocí en mi primer trabajo que tuve, cuando aún estudiaba la preparatoria, era un trabajo de estudiante a donde hacia llamadas de cobranza, mi puesto era de telefonista, él era el director general, también era el dueño de la empresa, poco a poco fui subiendo de puesto y me dio autorización a todos sus datos, el confió ciegamente en mí, yo no tenía experiencia laboral, nada que tuviera que ver con si giro, con leyes ni finanzas, Beto se tomó el tiempo de enseñarme todo lo relacionado con su empresa yo puse atención y empeño al punto de ser la mejor.

Pasábamos interminable tiempo juntos en su afina y fuera de ella al grado de que comenzamos a hablar cosas personales ajenas al trabajo. de nuestras familias, le platicaba de la escuela y el me platicaba de la incómoda de su novia y de un noviecito que yo tenía que a veces me visitaba en la empresa y me acompañaba a eventos del trabajo, eso le molestaba enormemente a mi jefe, así que le pedí a mi novio que no se acercara más a mi centro de trabajo y lo comprendió bastante bien.

Un día platicábamos en la oficina, me pregunto si me había quedado sin novio, ya que no había visto más su visita en la oficina, le dije que, si estaba con él, pero que le había pedido no fuera tanto a visitarme, él dijo que era una lástima ya que, de ser diferente, me echaría los perros o me pretendería… Me apeno bastante su comentario y causo un sobresalto y sentí algo caliente que recorrió todo mi cuerpo.

Me hacían sentir muy bien todas las cosas que directa o indirectamente me decía, era un impulso para mi ego y mejora de autoestima, al menos eso pensaba que un hombre tan atractivo y simpático me dijera piropos todo el día. A partir de que entre a trabajar en este sitio, me preocupaba más por mi aspecto, comenzaba a dejar de quererme vestir como los chicos de mi edad y optaba por atuendos más formales, pero sin descuidar la parte sexy, a veces dejaba disimuladamente que mis pechos se asomaran, o sutilmente usaba zapatillas que estilizaban de una forma muy coqueta mis piernas.

Él en las juntas siempre me decía elogios y un día me confeso que le encantaba que pudiera ser un poco provocativa con mi manera de vestir , a veces yo le preguntaba si le gustaba mi oufit y me decía que me diera una vuelta, cierto día tuvimos una reunión especial y me pidió que le acompañara , ese día me esforcé por lucir mejor  que en otras ocasiones, use una blusa negra de encaje pegadita a mi cuerpo, en especial hacia resaltar mis dos pechos, era sema transparente , el paso por mí a mi casa, cosa que no esperaba así que me apresure a salir, el bajo de su deportivo blanco, me abrió la puerta y me invito a subir.

El auto no avanzó sin que me dijera que me veía espectacular, paso la reunión en el auto me dijo que estaba muy satisfecho por la manera en que me desenvolvía en tan poco tiempo en reuniones de esa magnitud, la verdad yo también sentía admiración y atracción por él, me excitaba la forma en la que me miraba, tanto que empezaba a mojarme de tan solo imaginar tener algo más allá con él.

Salimos en busca de su auto, me agradeció por haber venido me comento una anécdota de que su socio, pensó que manteníamos una relación y honestamente sin haberlo pensado, caí a la cuenta de que el hombre me estaba volviendo loca, me encantaba, pero me doblaba la edad cosa que realmente no me importaba, aunque estaba segura de que solo se fijaría en mí en mi imaginación.

Ese día me invito a comer y al salir del restaurante lujoso , me dijo que le gustaba mucho , la fantasía comenzaba a hacerse realidad, me beso, estábamos en el estacionamiento, no solo me beso, comenzó a acariciarme de una manera suave y delicada que deseaba que no parara nunca, estaba tan excitada que cuando me pidió fuéramos a otro sitio , no pude resistirme, al ir conduciendo iba tocando mis pechos , mi cadera y de vez en cuando pasaba sus dedos traviesamente por los labios de mi vagina, yo estaba mojando continuamente mi ropa interior , yo comencé a abrazarlo , a darle  besos pequeños en cuello , a respirar fuerte en su oído, a acariciarle, me lleve una grata sorpresa, el hombre poseía un pene de tamaño descomunal largo y muy grueso , en ese momento me apetecía sentirlo en la extensión de la palabra.

Me invito a una pequeña casa que tenía a las afueras de la ciudad, un pequeño escondite para poder crear cualquier aventura romántica que se le ocurriera, al pasar la puerta, comenzó a besarme, me quito el saco y yo solté mi cabello, lo abrace del cuello y correspondí a cada uno de sus besos, ya estábamos excitados. Comencé a desabrochar su camisa, el saque del pantalón, tenía un cuerpo fuerte, no era gordo y mucho menos delgado, era en toda proporción, lo que más me gustaba era su espalda, recta y fuerte.

Me volteo a darle la espalda y me hizo inclinar hacia el sillón, antes me había despojado de la blusa de encaje y había pasado su lengua por cada centímetro de mis pechos y mis pezones, beso y chupo toda mi espalda, seguía pellizcando mis pezones, me gustaba lo que sentía, pero me estaba volviendo loca de deseo, tenía solo una cosa en la mente; sentirlo dentro de mí, se lo pedí, estaba extasiada, no podía parar de gozar.



Pidio permiso de bajar mi pantalón hasta las rodillas apretando, dando golpecitos y jugando con mis nalgas, rozando su erecto y viril pene en el espacio que queda entre mis piernas y mis nalgas, de repente di la vuelta me hinqué de frente a sus rodillas, el tamaño de su pene me hacía temblar, estaba excitada. Bese la punta y pase la lengua por el rededor de la cabeza, tenía liquido pre seminal, le pedí que se relajara, que disfrutara nuestro momento, así que lo tome con la mano derecha mientras con mi lengua recorría de abajo a arriba, con la mano izquierda pasaba suavemente por sus testículos, de vez en cuando lanzaba pequeños gemidos de placer, su voz me estremecía, por momentos lo succionaba, también movía mi lengua en forma de círculos, no estaba en sí, lo estaba haciendo disfrutar. En ese momento ya me sujetaba la cabeza marcando la velocidad del movimiento, me decía que lo volvía loco, sin más me dijo que no podía mas, exploto un orgasmo dentro de mi boca, llenándola de la leche que le salió, era demasiada, se me escurría por la orilla de la boca. El aprovecho para besarme aun con su semen en la boca, me pidió me lo tragara.

Me dio la mano para incorporarme, me senté en el sofá , fue directo a besar mis pechos, los lamia y mordisqueaba lentamente, cuando los succionaba me daba mucho placer, fue bajando por mi abdomen y se detuvo un momento en mi ombligo, tomo mi bóxer de encaje y lo bajo poco a poco, estaban empapados, me levanto una pierna , y sumergió su cabeza en mi sexo, me daba besos en los muslos , a cada movimiento me mojaba más y más , llego a mis labios , los lamio y mordisqueo , me hizo dar un pequeño grito, para entonces ya movía su lengua en la puerta de mi vagina como queriendo penetrar, se detuvo a jugar con mi clítoris , me fascinaba como lo estaba mordiendo, tenía sensaciones muy fuertes.

En ese momento no pude sostenerme sentada, me deje caer completamente en el sofá, y se puso encima de mí pero en medio de mis piernas, pasaba en un intento de masaje su pene por mis labios hasta tocar y masajear un poco el clítoris con su cabeza, no existía nada más para mí, solo la idea de tenerle dentro, se acercó más a mí y me beso, con su lengua recorrió toda mi boca el mismo tiempo me penetro fuerte, yo hice un arco con mi espalda, estaba sintiendo delicioso, lo abrace arañando un poco su espalda, él se detuvo y yo comencé a seguir el eje que marcaba su pene a la vez que mi vagina se cerraba con contracciones , algunas provocadas y otras producto del placer que me proporcionaba, empezó un vaivén glorioso, no entraba y salía nada más, se movía de apoco y yo le correspondía , al contraer voluntaria mente mi vagina se sentía como me rozaba completamente por dentro, era maravilloso, me sacaba gritos incontenibles de placer, no deseaba que terminara, pero llego a mas, me había provocado uno de los mejores orgasmos de mi vida, y había sentido algo muy diferente , un chorro salía con bestialidad, me encontraba confundida, llena de placer y con las rodillas temblando pero un poco apenada, sentía como si estuviera meando, pero esa agua no salía de ahí y era incontenible, entre más apretaba más salía, él se incorporó sin  salir de mí, pero  tampoco sin rozar, me beso de nuevo.

Seguía sin moverse y sentí deseo de corresponder, comencé a frotarme con las caderas de nuevo sintiendo placer, hacía que se frotara su pene en mi interior, me estaba dando mucho gusto y pronto me correría otra vez, antes de que eso pasara sentí un chorro caliente, intermitente pero abundante dentro de mí, eso me provoco un orgasmo por el simple morbo de imaginar sus jugos en mezcla con los míos, estaba extasiada de tanto placer, estuve acostada en su pecho, descansando y platicando.

Mexicana

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