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  • En esta web, como su nombre indica, hablamos de sexo y publicamos fotos eróticas.
  • Aunque NO es un sitio de porno, no recomendamos su lectura a menores de edad ni personas con sensibilidad negativa a estos temas.
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Relaciones Pareja

La fórmula para engañar a tu pareja y disfrutar sin que se rompa la relación

Uno de los motivos de peso por los que una pareja acaba separándose es por la infidelidad, sea sexual o emocional. Cuando hay una tercera persona en la relación y no se es sincero con la otra parte, efectivamente el vínculo está abocado a destruirse debido a una pérdida de confianza. Más allá de esto, también existe cierta culpa y remordimiento por parte de quien ha engañado, abriendo una herida en la otra persona que es muy difícil de sanar.

Sin embargo, poner los cuernos a tu pareja tampoco tiene por qué significar el apocalipsis. Hay veces que damos demasiada importancia a ciertos aspectos de nuestra vida solamente porque se la dan otros de nuestro entorno. Sí, ser infiel está mal, pero también hay cosas peores. Sin ir más lejos, hay infidelidades emocionales que son peores que las carnales: puede llegar a ser más doloroso comprobar que comparte su intimidad y detalles de vuestra vida privada con alguien ajeno a la relación que el hecho de que se haya acostado con otro u otra de manera puntual. Y, por otro lado, puede que los infieles no estén tan arrepentidos como creen ellos mismos o según lo que dicen a sus parejas para que les perdonen.

“Los índices de satisfacción con sus amantes fueron altos, a nivel sexual y emocional. Y los sentimientos de arrepentimiento fueron bajos”

Un nuevo estudio, publicado en la revista Archives of Sexual Behavior, descubrió que muchas de esas personas ya casadas que son infieles a sus parejas “tienen aventuras satisfactorias, con poco remordimiento”. Además, “creen que el engaño no dañó a sus matrimonios”. Lo que remarca el estudio es que los encuestados no se sintieron se sienten tan culpables después de haberlo hecho, al menos no tanto como les gustaría reconocer a sus parejas.

“En los medios de masa, los programas de televisión y las películas y libros, las personas que son infieles parecen tener muchos remordimientos”, asegura Dylan Selterman, profesor del Departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro de la Universidad Johns Hopkins, en un artículo de la revista Best Life que se ha hecho eco del estudio. “Los índices de satisfacción con sus respectivas aventuras fueron altos, tanto a nivel sexual como emocional. Y los sentimientos de arrepentimiento fueron bajos”, lo que quiere decir que muchas veces una infidelidad no es tan lesiva para la moral y la conciencia del individuo que la comete, como se suele pensar.

Tan a gusto (a pesar de las mentiras)

En el estudio, a los voluntarios se les hicieron preguntas sobre el estado de su matrimonio, por qué querían tener una aventura y si sentían mucho o poco bienestar con su vida en general. El 90% de los encuestados eran hombres y eran de mediana edad, con lo cual la muestra es mayoritariamente masculina y no representa al sentir de las mujeres, algo que reconoció el propio Salterman. “No es posible hacer comparaciones estadísticas con hombres porque los números están muy sesgados”.

¿Cómo interfiere la infidelidad en los sentimientos de la relación? Lo sorprendente del estudio es que poco o nada: la mayoría de los encuestados declararon sentir “altos niveles de amor por sus parejas, pero muy poca satisfacción sexual”, lo que les empujaba al adulterio. “Los problemas fundamentales de la relación, como la falta de amor o las discusiones, se encontraban entre las razones menos citadas para querer cometer infidelidad”, remarca el estudio. La mayoría reconocieron que no tenían una vida sexual muy activa con su pareja, lo que les motivó a alejarse de ella, pero eso no hizo disminuir el amor que sentían.

“Los participantes informaron que su relación no era muy satisfactoria a nivel sexual y emocional, de ahí que no se arrepintieran de haber cometido infidelidad”, concluye Selterman. “Es posible que el arrepentimiento fuera mayor si sus parejas se enterasen”, recalca, dejando claro que el 80% de los encuestados llevaban esa traición conyugal en secreto. En cualquier caso, siempre cabe la posibilidad de abrir la relación. Al final, si existe una buena comunicación entre los dos, todo es posible. Lo malo es la falta de confianza, algo que cuesta mucho recuperar y que no se solventa de un día para otro.

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