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Relaciones Pareja

¿Por qué a todo el mundo le marca tanto su primer amor? La ciencia lo ha estudiado

“Sí, claro que me acuerdo, ¿cómo podría olvidar cómo te sientes? Fuiste mi primera vez, un nuevo sentimiento que despertó en mí y nunca envejecerá, no en mi alma ni en mi espíritu, mantenlo vivo”. Se trata de una de las canciones más bonitas de amor de los últimos años. Frank Ocean, uno de los grandes compositores de R&B y soul de nuestra época, pone voz en Thinkin Bout You, a una sensación universal: el hecho de pensar en la primera persona con la que tuviste una experiencia romántica.

Evidentemente, hay infinidad de poemas, canciones y películas que tratan sobre ese acontecimiento vital; al fin y al cabo, experimentar por primera vez cómo tu estómago está plagado de mariposas (poniéndonos cursis) al estar cerca de alguien es uno de los mayores descubrimientos que realizamos en nuestra vida. Por lo general, se enmarca dentro del período de la adolescencia, pero seguramente haya gente que no llegó a estar enamorada de verdad hasta bien entrada en edad, descubriendo más tarde de qué iba eso del amor ‘verdadero’. Porque un primer amor no es relativo a las primeras experiencias sexoafectivas, sino a la persona que lo significó todo para ti en el pasado y con la que tenías una conexión genuina que nunca antes habías experimentado.

“Formar un recuerdo no es un proceso mágico. Tenemos una red de células que se disparan al unísono para brindarnos una experiencia consciente de recordar”

¿Por qué tendemos a pensar que el primer amor nunca se olvida, y hay tantas canciones bonitas como la de Ocean que nos lo recuerdan? Habría que recurrir, en primer lugar, a una de las expertas que más han reflexionado sobre ello, como es Helen Fisher, veterana antropóloga de la Universidad de Rutgers, quien después de realizar un gran estudio sobre el amor concluyó que cuesta borrarlo de la memoria al ser la primera experiencia en la que sentimos todas esas emociones tan fuertes. No hay nada más físico que un primer enamoramiento, a pesar de lo abstracto que resulta pensar en él, pues al final todo se reduce a una cascada de hormonas que rompe en nuestro organismo y provoca esas sensaciones tan intensas.

Subidón hormonal

Esto nos lleva a pensar en si de verdad echamos de menos a la persona en cuestión o a las sensaciones que nos provocaba su contacto físico. De hecho, muchos estudios llegan a comparar los efectos del desamor con el síndrome de abstinencia de drogas adictivas. Por ello, al final podríamos llegar a la conclusión de que no olvidamos ese primer amor debido a que no desaparece fácilmente el rastro que dejan hormonas como la dopamina o serotonina en nuestro cuerpo y sistema nervioso después de su gran combustión. Sin embargo, estas mismas hormonas también se desencadenan en nuestro organismo cuando volvemos a enamorarnos, lo que echa por tierra esta teoría de que el primer amor nunca se olvida debido a ese supuesto síndrome de abstinencia hormonal.

Hablar de ese “primer amor” también es hablar de su caída, lo que nos lleva al fondo trágico de la experiencia amorosa que, a pesar de haber sido muy intensa, tiene fecha de caducidad

Entonces, habría que buscar sus raíces en un lugar más profundo. Paula Cocozza, periodista de The Guardian, recurre también a Fisher en un artículo recientemente publicado para intentar desentrañar por qué el primer amor es el más importante y se queda alojado en nuestra memoria para siempre. Según la antropóloga, existe una zona del cerebro que se activa cuando nos enamoramos por primera vez y que no corresponde ni a nuestro lado más lógico y racional ni tampoco a nuestra parte más emocional. Se trata del Área Ventral Tegmental o VTA, donde se encuentran otras reacciones físicas como “el hambre, la sed, el impulso de buscar refugio o de aprender, también el impulso creativo”. Y sí, también donde está nuestra necesidad de reproducirnos.

Esta zona del cerebro también se relaciona con el mecanismo de recompensa, por lo que genera hormonas muy poderosas que corren por nuestro cuerpo cuando tenemos contacto físico con la persona en cuestión. “Formar un recuerdo no es un proceso mágico”, asegura Catherine Loveday, profesora del Centro de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Westminster, consultada por Cocozza. “Tenemos una red de células que se disparan al unísono para brindarnos una experiencia consciente de recordar, ya que aprendemos a través del placer y del dolor según las cosas buenas que queremos repetir y las cosas malas que queremos evitar. Ese índice de placer-dolor es un barómetro químico que nos exhorta a querer volver a hacer algo… reforzando los circuitos neuronales del cerebro”.

Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de “primer amor” es porque ya acabó, a no ser que la pareja haya continuado desde que empezó la relación, lo cual es bastante improbable debido al inevitable desgaste del paso del tiempo, las necesidades de uno u otro o una mera contradicción en ambas aspiraciones vitales, que tienden a ser inevitables debido a que con el paso del tiempo la gente cambia y reajusta sus prioridades y deseos. Por ello, hablar de ese “primer amor” también es hablar de su caída, lo que nos lleva al fondo trágico de la experiencia amorosa que, a pesar de haber sido muy intensa, tiene fecha de caducidad.

Atrapados en el enamoramiento del pasado

Esto puede hacer que muchas personas se queden atascadas en ese recuerdo, siendo incapaces de recuperar esas sensaciones que sintió por primera vez y, por tanto, evitando el enamoramiento con alguien nuevo. ¿Cómo superar este duelo y volver a ser capaces de enamorarse? “La misma química que permite el primer amor es probablemente la misma que necesitamos para superar el trauma”, asegura Sue Carter, bióloga y neurobióloga del Instituto Kinsey al diario británico. Esto quiere decir que solo un nuevo ‘chute’ podrá salvarnos, lo cual es bastante improbable, ya que el primero fue muy intenso. Para solventar esto, lo mejor es acudir a terapia psicológica, sobre todo si crees de verdad que ya no podrás volver a enamorarte de nadie más.

Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de “primer amor” es porque ya acabó, a no ser que la pareja haya continuado desde que empezó la relación, lo cual es bastante improbable debido al inevitable desgaste del paso del tiempo, las necesidades de uno u otro o una mera contradicción en ambas aspiraciones vitales, que tienden a ser inevitables debido a que con el paso del tiempo la gente cambia y reajusta sus prioridades y deseos. Por ello, hablar de ese “primer amor” también es hablar de su caída, lo que nos lleva al fondo trágico de la experiencia amorosa que, a pesar de haber sido muy intensa, tiene fecha de caducidad.

Atrapados en el enamoramiento del pasado

Esto puede hacer que muchas personas se queden atascadas en ese recuerdo, siendo incapaces de recuperar esas sensaciones que sintió por primera vez y, por tanto, evitando el enamoramiento con alguien nuevo. ¿Cómo superar este duelo y volver a ser capaces de enamorarse? “La misma química que permite el primer amor es probablemente la misma que necesitamos para superar el trauma”, asegura Sue Carter, bióloga y neurobióloga del Instituto Kinsey al diario británico. Esto quiere decir que solo un nuevo ‘chute’ podrá salvarnos, lo cual es bastante improbable, ya que el primero fue muy intenso. Para solventar esto, lo mejor es acudir a terapia psicológica, sobre todo si crees de verdad que ya no podrás volver a enamorarte de nadie más.